ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Las paredes de la Sala C de TEA Tenerife Espacio de las Artes visten, desde ayer, el misterio de las miradas y el enigma de los rostros que se asoman en las instantáneas del herreño Alexis W. Una Colección de Vidas que habla también a través de los ojos y las experiencias del autor, que vive su obra como un proyecto vital y reconoce, a la vez, que está "obsesionado con las caras".
Alexis W no tiene estudio ni recurre a exteriores o artificios, tiene en el bar en el que trabaja desde hace 13 años, en Madrid, su mejor escenario. Porque desde la barra, se intuye en sus cuadros, ve pasar y comparte espacio con personas que son parte de su universo y que ahora penetran con su mirada y remueven al espectador en la sala de arte santacrucera. Sus retratados llegan, se sientan en las butacas y se enfrentan al artista y su cámara al otro lado de la barra, se miden con la luz que entra desde la calle y se desprende, silenciosamente, desde las lámparas.
Las vidas que atesora W son vidas en un instante, son luz, son cicatriz y camino. "El primer pensamiento que sobreviene cuando nos enfrentamos a la obra de Alexis, es que cómo es posible que un fotógrafo actual y con la tecnología actual conecte tan bien con la tradición pictórica española de los siglos XVI y XVII, con los retratos de Velázquez y Zurbarán. Superada esta primera impresión, nos viene a la cabeza una reflexión más profunda sobre la soledad en medio de la multitud, de la elocuencia que se desprende de las huellas que la vida ha ido dejando en todos estos rostros", aseguró el director artístico de TEA, Javier González de Durana.
Los rostros que el fotógrafo herreño ha colgado en TEA, y que desafiarán desde sus marcos al público tinerfeño hasta el 25 de octubre, son parte de La ventana indiscreta, el proyecto que el artista llevará, el próximo 18 de septiembre, al Centro de Arte La Regenta, en Las Palmas de Gran Canaria.
Por su parte, el director del Centro de Fotografía, Antonio Vela, quiso destacar la trayectoria de este joven fotógrafo canario. "Conozco a Alexis desde 1993, cuando participó por primera vez en Fotonoviembre. En este momento ya se percibía la determinación fija que tenía por el autorretrato, una línea que ha seguido hasta hoy. Su constante ha sido la vida de otros, una vida que es también el retrato de sí mismo", recordó Vela.
Una soledad, la de las fotos de W, que interroga, que abruma y que -como explicó Durana empleando una cita de Diderot- "nos interroga tanto que nos permiten hablar con nosotros sobre nosotros mismos".
Mientras, Alexis W optó durante la presentación oficial ante los medios de comunicación por destacar el trabajo elaborado con el catálogo de la exposición. "Antonio y yo hemos ideado un juego en el que trece amigos han aceptado escribir un relato que acompaña, además, su retrato", detalló el artista. Durana ha sido, además, uno de los que se ha atrevido a enfrentarse a la cámara del herreño y destacó de la experiencia que "fue algo muy agradable, pese al temor inicial".
TENSIÓN Y VERDAD
De su obra, el autor sentenció: "Estos retratos son la antítesis de la foto de estudio, la iluminación está totalmente descontrolada. Me pongo en manos del azar". De los protagonistas de los retratos indicó, simplemente, que selección la realiza -únicamente- "en base a la relación que entablo con ellos. Es un proceso de construcción de la vida en el bar. El 85 por ciento se muestra reacio y yo, como siempre digo, me conformo con que se reconozcan. No saco a la gente guapa. La tensión del momento se refleja en la foto porque en el bar la vida sigue".
Una de las curiosidades de la muestra viene con una foto en la que la más absoluta negrura invade toda la imagen. "Ese es el retrato de los ausentes", aclara W. El fotógrafo gusta de trabajar con las emociones y con el maravilloso poder de la ternura. "Esa inquietud, supongo, puede ser producto de un enfrentamiento conmigo mismo", concluyó el artista canario.