E.C. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La Lan Party de Tenerife ha batido este año sus propias cifras de asistencia con la presencia de más 700 usuarios. El aumento notable respecto a ediciones anteriores quizás se deba a la falta de un reflejo certero en las seis islas restantes. Así lo explicaba ayer Octavio Sánchez de León, procedente de Las Palmas de Gran Canaria: "Allí hace dos años que no se organiza un evento de estas dimensiones. El municipio de Arucas sí acoge un encuentro similar, pero con muchos menos participantes, quizás unos 100".
A sus 33 años, él es uno de los más de 50 grancanarios que se han desplazado hasta Tenerife para ser partícipes de lo que ellos consideran una fiesta. Al encuentro de internautas se suma también la celebración del II Salón del Manga, por lo que el Recinto Ferial se convierte en un espacio habitado por almas jóvenes en busca (explotándolo en la gran mayoría de los casos) de sus micromundos.
El fragmento pintoresco de esta mezcla de géneros lo ponen los amantes de los cómics. Muchos de ellos llegan disfrazados, emulando a sus personajes de ficción con el rostro y el pelo decorados de todos los colores. Un muestrario más que generoso para saber hasta dónde puede llegar el atrevimiento de los más jóvenes cuando se les deja interactuar en comunión en un mismo espacio.
Los obstinados son los amantes de los juegos on line, de las descargas y cualquier proceso informático entendido desde su concepto más lúdicos. Ellos y sus ordenadores, inseparables.
La muestra está en el mismo Octavio Sánchez: "Entre el monitor, la pantalla led y todas las pequeñas cosas que le he aplicado al ordenador, casi llevo gastados unos 2.000 euros".
Ellos, y sus máquinas, pueden permanecer tranquilamente los cinco días que dura la muestra dentro del Recinto Ferial: "En realidad sólo salimos para comprar comida. Para dormir utilizamos la zona descanso".
Allí, en la parte inferior de ese espacio capitalino hay instaladas un buen número de casetas de acampada: "Pero dormimos por fuera, porque dentro de ellas hace mucho calor".
Lo de las casetas casi es lo demos. Ayer, sobre las 14:00 horas, entre cables, mesas y sillas había más de uno tirado en el suelo durmiendo sin mayor sustento que un saco de dormir. Y mientras ellos gobernaban sus sueños, otros, cientos, mantenían viva la esencia de la Lan Party con eternas partidas en los juegos on line o en busca de todo tipo de descargas procedentes de los ordenadores vecinos.
Octavio Sánchez llegó a Tenerife incluido en un grupo de siete personas: "También es una manera de encontrarnos con los amigos de aquí, de Tenerife, aunque muchas de estas amistades se hacen en el mismo recinto".
Mañana, cuando la muestra cierre las puertas, muchos de los participantes en esta nueva edición de la Tenerife Lan Party acumularán ya casi 120 horas de convivencia continua entre ordenadores. Y porque la organización echa el cierre. Ellos, seguro, no tendrán problemas.
"Me mata en Tokio"
Una de la actividades principales de la Tenerife Lan Party es la proliferación de los juegos on line, posibilidad que ofrece la opción de jugar de manera indefinida con contrincantes que puede estar apostados en un ordenador en cualquier parte del mundo. Ayer, por ejemplo, uno de los asistentes a la muestra combatía en un cambio de batalla inabarcable con decenas de otros competidores. Su partida en terminó en derrota. "Pues mira, este que me mata ahora comparte juego ahora conmigo desde Tokio". Y así horas y horas, en partidas multitudinarias donde el rival puede quedarte a pocos metros o a cientos de kilómetros.