ERICK CANINO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Lo que debía ser uno más de los cientos de conciertos que ofrece al año Pepe Benavente para sus miles de seguidores en distintos puntos de Tenerife y Canarias terminó por traducirse el pasado viernes en una noche errática en la que el cantante tuvo que sobreponerse a varios condicionantes fuera de guión para completar su habitual actuación de una hora.
Las convulsiones empezaron cuando Benavente irrumpió la interpretación de su primera canción para solicitar que se apagaran los altavoces de los quioscos colindantes que en esos momentos también disparaban música a un volumen considerable: "Pienso que es una falta de respeto. Llevan hasta Valle de Guerra a dos orquestas para actuar y permiten que a pocos metros suene otra música distinta".
Acto seguido a la muestra de disconformidad pública efectuada por Benavente apareció sobre el escenario uno de los responsables de la Comisión de Fiestas para dar por concluido el espectáculo al entender que el cantante se había pronunciado sin respeto: "Lo que es lamentable es que haya subido al escenario en representación de Valle de Guerra un persona en esas condiciones -haciendo referencia a un supuesto estado de embriaguez-. En 49 años de carrera nunca me había sucedido nada parecido. Desde que llegué a la plaza intenté entrar en contacto con alguien de la Comisión de Fiestas y en ningún momento me hicieron caso. No apareció nadie hasta que ese señor se subió al escenario".
Pese a la petición del responsable de Fiestas de suspender el concierto, Benavente quiso continuar con la actuación: "Pedí y pido disculpas si me pude expresar de una manera poco adecuada, pero a veces resulta increíble lo que pasa en esta tierra. Al final continué y ofrecí mi hora de concierto como estaba previsto. Tuve que aguantar algunos insultos, pero en general la gente estaba contenta porque pudieron presenciar toda la actuación. Muchos estaban avergonzados también con la actitud del presidente de la Comisión de Fiestas".