MAYTE MÉNDEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Quienes lo conocieron subrayan que "era una gran persona", un hombre que pese a ser uno de los grandes poetas de la historia era "extremadamente humilde y humano". El domingo, cuando la noche ya había caído sobre las Islas, se supo que el corazón de Mario Benedetti había dejado de latir. A sus 88 años, el escritor uruguayo se fue para siempre de este mundo, un mundo al que permanecerá unido para siempre gracias a su gran talento literario. Así, mientras al otro lado del océano -donde descansarán sus restos (Benedetti recibirá sepultura hoy en el Panteón Nacional de Uruguay)- la prensa gritaba un entristecido "Adiós, Mario: Gracias por el fuego", en Tenerife poetas y escritores lamentaban esta pérdida. En medio de este duelo literario también suena como un eco, como banda sonora de este luto uno de sus poemas, ese Te quiero que el cantautor tinerfeño Jesús Garriga musicó en Hijo del sol.
Hace ya casi nueve años que Mario Benedetti visitó esta Isla. Aquí este maestro de las letras recibió el premio Son Latinos por su labor profesional. Como siempre que hablaba, también en la tierra que vigila el padre Teide regaló el poeta algunas de sus joyas verbales: denunció el negocio que las mafias tienen con la inmigración y reconoció su preocupación porque "la llamada globalización de la hipocresía lleve al suicidio de la humanidad".
Poesía hecha música
Elfidio Alonso, alma mater de Los Sabandeños, recordaba ayer a este diario como era Benedetti: "un ser cordial, con un extraordinario talento poético y muy simpático además". El músico lagunero estuvo en Arona al lado del autor de La tregua esos días en los que se reconoció su talento aunque su amistad -evoca Elfidio Alonso- venía de más atrás, cuando él era aún alcalde de La Laguna. Por aquella época, Los Sabandeños estaban preparando un disco de boleros y en ese trabajo sonaba uno de sus textos más hermosos, ese en el que nadaba entre notas ese mismo Te quiero. Después fueron varias las ocasiones en las que este canario compartiera horas de amistad con el poeta: "Nos llamábamos a veces. Era un hombre muy cercano preocupado por las desigualdades sociales. Era un hombre sumamente comprometido".
Pero Alonso no fue el único canario que puede presumir de haber estado al lado de este también gran articulista, ya que una de nuestras grandes poetisas lo conoció en Madrid. Fue en un recital de poesía. "Recuerdo que tenía una fuerza tremenda, una gran garra con el público", explica Elsa López que en la mañana de ayer buscó en la voz de Serrat la palabra de Benedetti. "Me conmueve profundamente la pérdida de un hombre que ha sabido estar al lado del pueblo", agrega la escritora palmera quien destaca en todo momento "la fuerza social" de Benedetti. "Era un poeta que cantaba a las cosas cercanas, un hombre que luchó contra las dictaduras. La suya era una poesía muy crítica, con un discurso ético muy importante", señala.
Y ayer, mientras en Montevideo el cielo se vestía de gris y cuando en una jornada de luto decenas de ciudadanos se acercaron al Salón de los Pasos Perdidos del Parlamento para despedir al creador de Gracias por el fuego, otro canario mostraba su tristeza por su muerte. El escritor Juan Cruz, que visitó a Benedetti el pasado 1 de mayo en el hospital en el que estaba ingresado en Montevideo, remarca que "era una persona muy sencilla, cariñosa y extremadamente educada". Lo conoció a principios de los años 80, durante una cena en Madrid. A partir de entonces se estableció entre ellos una buena amistad: "Es un día de luto, se ha ido el gran poeta del pueblo".
"La suya era una poesía extremadamente sincera, las suyas eran las palabras de un hombre que sentía todo aquello que decía, que escribía", recalca el escritor desde Madrid. Por otra parte en las Islas, Juan Manuel García Ramos también siente "la pérdida de un escritor lleno de humildad" y lamenta que nunca se le haya otorgado el Cervantes. "Benedetti es y seguirá siendo uno de los grandes protagonistas de las letras hispanas del siglo XX", agregó el filólogo y escritor.
"Leerlo una y otra vez"
EFE
La muerte de Mario Benedetti copó ayer las portadas de todos los diarios de Uruguay, la tierra que vio nacer a este alquimista de las palabras y a lo largo del día las reacciones a su muerte fueron numerosas y extremadamente elogiosas para alguien que consideraba que no había sido profeta en su tierra. Benedetti fue recordado no sólo por sus virtudes literarias sino sobre todo por las humanas, como el hombre bueno, sencillo, consecuente y alegre que fue. "Como diría Machado, un hombre en el mejor sentido de la palabra, un hombre bueno", declaró ayer a Joan Manuel Serrat, que puso música a sus poemas en el disco El sur también existe. Serrat destacó el inmenso legado que ha dejado el escritor a toda América Latina: "ideales de libertad, justicia y solidaridad". También manifestó su pena el escritor chileno Luis Sepúlveda y anunció que se tomará un whisky a la manera en que le gustaba tomarlo al "queridísimo" autor de La tregua como homenaje. "Me levanté de mala gana. Sólo me apetece emborracharme, pedir un whisky y decirle al camarero que me ponga el más humilde que tenga con una rodaja de limón", dijo. De Benedetti también habló el premio Cervantes, Antonio Gamoneda, quien señaló sentirse "muy entristecido" por su muerte y lo definió como un hombre "humanamente muy necesario en el terreno del pensamiento social y en el de la honradez". Pero las reacciones a esta pérdida no pararon ahí. Uno de los primeros en reaccionar a la muerte de Benedetti fue el Nobel de Literatura José Saramago: "Era un carácter humano extraordinario". "Benedetti no guardaba rencor a nadie" y siempre vivió "en positivo", enfatizó Saramago. Por su parte, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, propuso leer "una y otra vez" su obra. "Es lo mejor que podemos hacer", aseguró.