pdf
antidio cabal, Poeta

´Lo más que puedo decir de mí es que tecleo algo que oigo´

 01:35  

En Canarias pocas pistas habían quedado sobre él, en España prácticamente un desconocido. Siempre se caracterizó por divulgar editorialmente las obras de los demás sin priorizar la publicación de la suya propia. Pero ahora Ediciones Idea está sacando a la luz su obra poética completa, de la que hasta ahora han aparecido los 11 primeros volúmenes, entre ellos, claro, el tan sorprendente como interesantísimo Campo nublo...

ANTONIO JIMÉNEZ PAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Aunque nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1925, Antidio Cabal huyó de España -que no emigró- a sus 23 años en una embarcación clandestina con rumbo incierto a América. En Venezuela se licenció en Filosofía, siendo alumno de Juan Nuño y de Juan David García Bacca. Fue prologuista de las primeras obras de Ernesto Cardenal, una amistad que lo vinculó con el apoyo clandestino al movimiento sandinista. Al cabo de los años se asentó en Costa Rica, país en el que se jubiló como profesor de universidad y reside hasta el día de hoy.
-Siendo como poeta tan desconocido en España (y no sólo en Canarias), y aceptando por primera vez la edición completa de tu poesía -de la que casi la mayor parte de ella es inédita- una pregunta básica: Antidio, ¿cuáles serían sus mejores palabras de presentación para los que no tienen ni idea de quién eres?
- Parece muy sencilla tu cuestión, pero no lo es… Si tuviera que decir palabras de presentación en un juzgado, en un consejo universitario o en un hipermercado, sería cosa de coser y cantar. Pero en este enmarcamiento, digamos que ´axiológico´, corre uno el riesgo de automirarse el ombligo en un espejo o hablar desde lo alto de la pirámide de Keops, o desde su portarretrato, entre lo sublime y lo cursi. Pero ya estoy vacunado… Bueno, me presento como un individuo sorprendido de estar siendo recibido por otros, ninguno de los cuales soy yo… ¿Se me permite un poco de humor a fin de presentarme tautológicamente?
-Faltaría más…
- Pues va… Un hombre de muy avanzada edad le dice a Dios: "Padre, Señor, desde hace más de cincuenta años vengo rogándote que me hagas ganar la lotería, y nunca te has dignado contestarme ni media palabra siquiera, ¿qué esperas para tomarme en cuenta?, ¿qué debo hacer además de lo que he venido haciendo desde hace más de cinco décadas?" Entonces Dios le contesta: "Hijo, cómprate primero un número de lotería, un pedacito, cosa que nunca has hecho, para que me des la posibilidad de darte el premio"… Pues bien, yo, a diferencia del anciano petente, me he sacado la lotería sin haber comprado o adquirido ningún número o pedacito. En síntesis, mis palabras de presentación no son otras que las de un señor asombrado, y que si añado algo más sería falsedad. Claro, eso sí, me siento contento en el asombro.
- ¿Cómo hemos de entender el abandono de España a sus 23 años?
- Yo soy -ya lo indiqué hace años- un huyente como persona, como individuo, como miembro de mí mismo. Suena solemne, pero no se me ocurre una manera más sencilla de decir lo sencillo. No significa que me haya fijado como tarea huir de mi cuerpo con mi cuerpo y de mi conciencia con mi conciencia o de mi yo como objeto. No me place existir en la cresta de una ola que se substituye desplazándose en otra, espuma tras espuma… De joven yo creía que huía de situaciones y estados y substancias (del franquismo, del servicio militar, de los estudios, de amistades, de estructuras familiares, etc.), pero luego me di cuenta de que yo huía porque huir constituía una determinación sine qua non, es decir, que yo carecería de mí mismo. No es un drama, es una función. Únicamente me detengo cuando escribo. Termino de escribir, amontono, descanso, y reemprendo el movimiento. Huir pareciera ser la parte más importante de mi código genético, así ontológico como biológico. He vivido abandonando ciudades, casas, trabajos, emociones, de compromisos con el ser y el estar. Eso es lo que hace un río.
- ¿Qué tipo de poeta cree ser el poeta Antidio Cabal?
- Pues eso tendrán que decírmelo a mí, pues si trato de saber objetivamente qué tipo de poeta soy yo me veré forzado a hacerlo subjetivamente, midiéndome a mí mismo con mi mí mismo, aplicándome un sistema métrico decimal solipsístico… Yo nunca he concedido reconocimiento a lo que un poeta autoemite valorativamente acerca de sí mismo como poeta y acerca de su poesía, y no porque desconfíe de su sinceridad, sino porque la diana está colocada en otra parte que en la diana, o como los objetos a la luz de la luna muestran disipado su relieve, o difuso el entorno substantivo del entorno. La importancia que concedo a la autovaloración que de sí hacen los poetas, radica positivamente en que la descarto como predicado indicativo… Yo, como poeta, lo más que puedo decir de mí es que tecleo algo que oigo, mentiría si dijera lo contrario.
- ¿No es para usted la escritura un acto solemne, algo sagrado, como suelen reconocer muchos poetas?
- Escribir sucede en mí como una actividad exterior a mi modo de vivir vegetativa y anímicamente, un expeler que por sí mismo sucede categóricamente, pero que no vertebra la actuación de mi conciencia como aparato de dirección para vivir lo cotidiano de ser y estar: mi estilo de ser humano no se encuentra condicionado por la exigencia inevitable del tecleo taxativo… Comer, dormir, pensar, caminar, sentir sed, bañarme, ser animal humano y gas humano no están imantados por ningún hervor, por ninguna fiebre ´creadora´, por un omniconductismo de mi necesidad de escribir: no paso de ser en ello un radioescucha obligado, en determinados lapsos laborales en que me veo empleado en escribir poemas. Pasado el rigor, la fuerte anormalidad, sigo viviendo vulgarmente como viven todos, sin que el espíritu y su literatura intervengan en mi mecanismo determinantemente existencial… Pero todo esto que explano acerca de mí, ¿qué validez tiene? ¿Es así? Lo ignoro, salvo conocer que lo he dicho, y que cumplo con el protocolo de la pregunta. Para explicar qué tipo de poeta soy necesito ser informado por alguien que no sea yo. Mi espejo no me enseña el fondo de mi forma.
- ¿Cómo es que le ha dado por desvelarse como poeta de forma tan rotunda a estas alturas de su vida, siempre más dado a atender la obra de otros poetas que a dar a conocer la suya propia?
- Bien puedo afirmar que por puro accidente, por puro azar, que dio comienzo cuando a Manuel González Sosa se le ocurrió recomendarme a fin de que la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias me publicase Campo nublo, en momentos en que la Viceconsejería, por falta de fondos, desestimó todas las publicaciones pendientes menos la de dos o tres autores, a los que fui sumado para ser editado un par de años después, más menos. Y luego el azar intensificó su azar en mí, o su interés en mí, cuando tú, Antonio, encontrándose ese volumen en una librería sin tener la más remota idea acerca de mi existencia, me prestó una, yo diría, ilimitada atención… Entonces, sí, me desvelé a fondo. Terminé el aislamiento a que yo me había sometido como un modo de ser autor de poemas. Cesé en la resistencia de no querer publicar, una resistencia connatural en mí, que me había llevado a rechazar -en el transcurso de mi vida- el ofrecimiento que varias veces se me hizo para que publicase… Sí hubo en ello una excepción, que fue cuando accedí a publicar Esta España que decimos, Canción para un asesino y Gran tiempo en la década de los setenta del pasado siglo, libros vinculados a los momentos convulsos de aquellos años.
- Se lo preguntaba porque no es habitual que un escritor, y mucho menos un poeta, mantenga durante tantas décadas su obra guardada bajo llave, cuando todo el mundo se desvive por publicar…
- Escribir y no publicar lo necesitaba, me bastaba la exudación: necesidad cumplida. No presumo de ello: simplemente me ocurría. Si me hubiera muerto, yo habría quedado cumplido. De todas maneras, la poesía no ha pasado de ser en mí -en alta medida- un sentido más, y publicarla, dejarme fotografiar… Ahora estoy en pose.
- ¿Cuánto le debe su poesía a la filosofía griega?
- Desde muy pronto la filosofía griega y, de una manera capital la presocrática, entró en todo mi yo desde que en quinto año de secundaria se nos impartió como materia, que en sexto y séptimo continuó hasta que llegamos a Nietzche inclusive… La inundación de los presocráticos la recibí como una inundación poética. Me trajo el concepto y el valor de que la eternidad es un rango del espacio, de la extensión, de la fisis; de que la eternidad no se corresponde en tautología con un Espíritu Absoluto -increado, inmaterial- y me entusiasmó ética y estéticamente enterarme de que la nada no existía, y de que lo bello no es bello si no es bueno, y de que lo bueno no es bueno si no es bello. Y la maravilla de ser notificado de que el hombre, el animal y la planta participan de una misma y común mente-psique-sensibilidad me hizo salir de toda la axiología de parroquia, de todas las sacristías de la razón revelada. Claro que tan gigantesca y amontonada cantidad de cualidad me arribó de sopetón de buenas a primeras, como un aluvión que me fue sobreviniendo de una manera liberadora, expectante, yo crecientemente ansioso. Y a ello siguió, claro, la rumia y la digestión.
- ¿Cuál fue, diríamos, lo más llamativo para usted de la filosofía presocrática?
- Los presocráticos me fueron implosión y explosión integrales, los presocráticos y Sócrates… Cierto que me aproximé bastante a Platón, y le conocí con conocimiento emocionado el diálogo El banquete o del amor, y me atrajo mentalmente el Menón, pero Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Jenófanes de Colofón, Heráclito, Parménides, Zenón de Elea, etc., resubstanciaron mi condición humana de ser humano. Los presocráticos me acaecieron como poetas. Unos poetas que me mostraban que la filosofía y la poesía constituían dos flujos relacionados en ósmosis, dos energías dirigiéndonos a contactar y detectar la verdad-belleza, la belleza-verdad, a identificar la creación y a continuarla, desde los hombres mismos como sujetos.
- ¿Hasta qué punto a la poesía en general le vendría bien un tanto por ciento de filosofía?
- Desde mi estricto punto de vista -no pretendo evangelizar a nadie, ni a mí mismo-, la poesía y la filosofía están intraunidas desde el arjé. Inevitablemente el aliento esencial de una es el aliento esencial de la otra. Esto se advierte en la poesía tradicional popular anónima, donde el pensar y el intuir fluyen según una antropología silvestre sin compartimientos estancos. Por supuesto, hay distintas intensidades y densidades de oreo. De todos modos, yo siempre encuentro en los grandes poetas -en unos más, en otros menos, sometidos a la necesidad imperativa de la poesía- el aliento filosófico… Yo concluiría diciendo que no se trata, propiamente hablando, plantearse el hasta qué punto le vendría bien a la poesía un porcentaje de filosofía, sino más bien hasta qué punto el porcentaje de presencia de la filosofía en la poesía no debe desvirtuar a la poesía.
- Entendiendo que la edición completa de su poesía que he preparado para Ediciones Idea la presento dividida claramente en dos "modalidades distintas" (Lírica del Yo / Lírica del Nosotros), ¿cabría pensar que desde tu perspectiva existe una poesía "inútil" y otra "útil"?
- Bueno, como sabemos -si no todos, sí los necesarios- no existen poesía inútil y poesía útil como tal, que son conceptos de valoración -de fuerte olor ideológico- ajenos a la verdad de la poesía. O hay poesía en un poema o no hay poesía en un poema, independientemente de que se trate de un poema de la "Lírica del Yo" o de la "Lírica del Nosotros", que no pasa de ser una formulación y división pedagógicas adjetivales -que tú has encontrado para ordenarla- pero no substantivas… Recordar que en la poesía entra todo, aunque por ahí suele campear esa idiotez de si poesía social o no social, filosófica o no filosófica, teológica o no teológica, porque atenidos canónigamente a este paradigma habría que descalificar a Homero, a Lucrecio, a Prudencio, al Cantar de Mío Cid, a Dante, y así…
- Fluctuando su vida en ese istmo que une las dos Américas hasta asentarse definitivamente en Costa Rica, ¿cree que de algún modo ha encontrado algo allí capaz de influenciar su manera de afrontar la poesía?
- Sí me ha influido, y yo elegí ser influido por esta influencia. La influencia es nicaragüense. Me encontré con una grande y desconocida poesía. Enumeraré indicativamente, por el espacio a que estoy contraído, qué encontré en ella. Pues una poesía que ignora el termómetro europeo de la poesía, que conocían muy bien, su trinomio "hombre (humanidad)-naturaleza-historia". Pero la humanidad de Nicaragua como humanidad universal, la naturaleza de Nicaragua (la fenomenológica y la cósmica) como naturaleza universal, la historia de Nicaragua como historia universal. Substanciaron lo particular auténtico como lo total auténtico; una adecuación del contenido con la expresión inherente debida a la realidad de verdad del contenido. Y, simultáneamente, una dimensión teórica de excepción. Y el lenguaje, el idioma, ese español casi de siglo quince, casi de Cárcel de Amor de Diego de San Pedro, de El Lazarillo de Tormes, de La Celestina, pero a la manera del siglo veinte. Y en un español, además, municipal. La poesía nicaragüense me acercó a la poesía norteamericana, a la china, a la japonesa, con profundidad, y me reforzaron mi inclinación al cantío de la lírica popular.
- ¿Qué no es poesía para usted?
- Es una pregunta corta, pero es una pregunta intensa. Bien, en la medida en que la poesía tiene como sujeto a un sujeto ideológico como "Dios", como el "Uno", en esa misma medida no es poesía, pues se trata de una ideología no antropológica; en la medida en que la poesía tiene como sujeto a un sujeto ideológico como los "Algunos" -con la burguesía, la clase dominante-, en esa misma medida no es poesía pues esta ideología es antropológica pero no antropocéntrica; en la medida en que la poesía tenga como sujeto al sujeto "Todos", en esa misma medida será poesía, pues será antropocéntrica nada más.
- Entonces, ¿qué sería para usted lo contrario de la poesía?
- Contestaré absolutamente de un modo no absoluto: hay la poesía, la casi poesía -de que habló Gide una vez- y la no poesía. La poesía es antropocéntrica, la casi poesía es más o menos, según los casos, antropológica, y la no poesía es la de los ángeles, la del estatus y la de los versificadores.
- Por favor, escoja para terminar un poema de Campo Nublo, eso que en su Limen -en su propia introducción al libro- denomina "poemas-fetos"…
- "Los tres estados de la materia son: el poético, el presocrático y ambos".
- Y otro, por favor…
- "El amor me engaña cuando no me convence, el amor me engaña cuando me convence, el amor me engaña cuando existe".

  HEMEROTECA

Anuario 2011

Anuario 2011

El 2011 se despide

El triunfo del PP, las revoluciones árabes, el terremoto de Japón y el dominio del Barcelona, entre otros acontecimientos, marcaron el año.

CANAL LOTERÍAS Y APUESTAS

Sorteos de la
lotería y la quiniela

Loterías y apuestas

Consulta los resultados de los principales sorteos de la lotería y la quiniela.
Fuente:
 
Anuncios clasificados
Cursos y formación
Búsqueda y ofertas de empleo
Anuncios clasificados
Venta de pisos
Venta de coches
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya