|
|
|
HEMEROTECA » |
|
EFE
"Mis trabajos quieren entender la alienación de las culturas antiguas en el mundo globalizado", explicó Mejías en una entrevista a Efe en Pekín, donde llegó después de pasar dos meses en la cuenca de Jongaria, las montañas Altai y Tien Shan.
Para mostrar este dilema que se presenta a muchas comunidades tribales y sociedades antiguas como a los nómadas kazakos, este español apostó por usar el lenguaje del principio de la fotografía, con retratos "muy posados, estereotipados, incluso artificiales".
Más tarde, en el trabajo de estudio, Mejías usó colores poco saturados, quitó blancos puros y mantuvo negros profundos. En una de las series incluso no retiró el polvo de la película, para así, "resaltar su anacronismo".
En otra serie, añadió la aportación china del círculo, típico de la pintura clásica, además de los sellos con improntas en mandarín y uigur, en las se leen su nombre y "mu min" (nómadas en mandarín).
Mejías tomó las fotografías con la célebre cámara alemana Rolleiflex 3,5 F, icono de los años sesenta, y subrayó que "no es ninguna nostalgia retro", sino que encuentra en ella "una calidad superior a las cámaras digitales actuales, debido a la lente superior y al medio formato del negativo".
"La película tiene sólo 12 exposiciones, así que todo cambia. El proceso se vuelve más consciente y pausado, menos a la ligera. Con un equipo así en tus manos, sientes la fotografía con F mayúscula.
Además, mi estilo siempre ha sido minimalista, muy pocas imágenes y pocos elementos en ellas", precisó Mejías.
Altai, donde estuvo en marzo y abril, es desde la Ruta de la Seda un cruce de culturas, en el que los nómadas kazakos, de nacionalidad china, venden sus ovejas a los chinos hui y a los uigures, la cultura dominante en la región.
Mejías aseguró que lo que más le impresionó de este grupo es su nobleza, pese a que como pastores los pueblos comerciantes siempre les han engañado, y también su sencillez, ya que no pueden acumular más cosas de las que puedan llevar en los camellos.
También subrayó su colaboración natural: "Como supervivientes en un medio hostil, desarrollan vínculos solidarios y no existen mendigos kazakos, son cualidades que no siempre se dan en pueblos sedentarios".
La mayoría de los nómadas kazakos son pastores de ovejas y su vida gira en torno a su cuidado, su alimentación, su cría y venta, tareas que varían según la etapa del año.
También juega un papel importante el movimiento. Permanecen casi cinco meses en las casas de invierno, luego comienzan el traslado al pasto en marzo, en la época de la cría en primavera se instalan en las colinas, y finalmente en verano, llegan a los altos valles de las montañas Altai.
"Es su paraíso: prado verde abundante, ovejas gordas y fuera de peligro, además de la cría del camello y caballo. Toda la familia se junta. Se celebran bodas y fiestas", puntualizó el fotógrafo.
"Si no te importan tantas ovejas y comer tocino, y si te gusta dormir bajo las estrellas, y montar a caballo, disfrutas entre los nómadas kazakos", dijo Mejías.
Para este licenciado en Económicas, una de las partes más duras del proyecto fue las dificultades para la obtención de permisos para esta zona fronteriza, altamente conflictiva históricamente, que consiguió en muchas ocasiones gracias a investigadores que ya habían estado en la zona, el guía y el traductor especializado.
Mejías mencionó la enorme importancia histórica de los nómadas en Asia Central, como enlace entre Oriente y Europa, pero puntualizó que "la historia fue escrita por pueblos sedentarios, que consideraban a los nómadas bárbaros: sin casa, sin tierra, sin escritura, a caballo".
|
|
|
|
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||