MAYTE MÉNDEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Podemos saber que nos asomamos a ciudades como Nueva York, París o Chicago con tan solo ver sus panoramas urbanos, esos horizontes artificiales que dibuja la estructura total de una ciudad. Sin embargo, esos skyline - esa silueta de construida por sus edificios- del que presumen algunas grandes urbes adquiere un significado distinto tras pasar por la mente, la mano y los ojos del artista tinerfeño Juan Carlos Batista. Él ha creado para la II Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje de Canarias una especie skyline de madera, un horizonte que huele a selvas y a naturalezas. Entandrophragma utile es el título de esta pieza que pesa casi una tonelada y que se puede ver en TEA Tenerife Espacio de las Artes hasta el próximo 3 de mayo.
“He hecho una especie de paisaje temático del expolio”, explica el propio Batista que -apoyado sobre su escenario herido- aclara que en él ha tallado “diferentes árboles talados que corresponden a diferentes selvas del planeta”. Estos árboles mutilados le sirven al creador para hablar “de lo que somos capaces de hacer, de como los hombres nos estamos cargando el medio”. Así, sobre el material sin tratar (la madera llegada del Congo se descubre en su estado más natural para que ésta “siga viviendo, siga transpirando”), Juan Carlos Batista ha levantado su crítica. “Cuando trabajas temas vegetales, cuando tallas un árbol, darle barniz me parece algo fuera de lugar”, continúa el escultor que incluso ha mantenido en esta pieza las marcas de pintura blanca que recuerdan su procedencia.
“Este fragmento de madera tal vez iba destinado a convertirse en vigas o muebles. Por ello, con esta intervención que hago sobre ella he querido desmitificar lo que sería su posible uso para que la gente reflexione”, indica Batista sobre este trabajo que rondaba en su cabeza desde hacía tiempo y que gracias a la Bienal de Canarias ha visto la luz.
Arcadias
Pero no solo su arte en madera se acerca a TEA, también sobre sus blancas paredes esperan nuevas miradas algunas de sus fotografías. Y es que Juan Carlos Batista -tal y como se puede apreciar en esta Bienal- compagina su labor de escultor con la de fotógrafo. Bautizada con el nombre de Realistas y románticos, las cuatro fotografías que aquí revela forman parte de una gran serie en la cual “reubica” a personajes extraídos de la Guerra Civil y los coloca en un paisaje nuevo, paisajes románticos del siglo XIX. “A través de estos fotomontajes digitales ofrezco a la gente de la Guerra Civil, a aquellos que no sabían que iban a perder un paisaje de consolación, una arcadia para perdedores”, reconoce el creador que ha usado escenarios de pintores como Chruch, Rubens o Friedrich para el disfrute de sus personajes. “Usar paisajes románticos era también una manera de resaltar ese espíritu romántico que tenía mucha gente en la República. Frente a la horda sanguinaria, letal y profesional de Franco, toda esta gente vivía con otra mentalidad”, agrega.
Adelanta que los personajes pone a dialogar en sus imágenes con paisajes románticos los extrae de libros que hablan de aquella historia. Sin embargo, aclara con con estas obras su intención no es “jugar a la foto mentirosa”. “Quiero que vean esos personajes reubicados en otra historia porque la historia que ellos vivieron fue muy cruel, concluye.
Verdades y mentiras
Cuando ya ha terminado de colocar a sus personajes del ayer en escenarios románticos -una reubicación, un homenaje que a Juan Carlos Batista le ha supuesto “un gran desgaste emocional”- el artista tinerfeño ya idea nuevas obras. Sin embargo, asegura que antes de aventurarse a hablar de próximas exposiciones, él prefiere “hacer la obra primero, con calma sin estar determinado por las prisas”. Como un pequeño adelanto de lo que se cuece en su taller, Batista explica que está elaborando una nueva serie de esculturas en madera “vinculadas a la naturaleza”, trabajos donde vuelve a aparecer ese juego entre lo real y lo ficticio conviviendo en la madera. “Estas piezas hablan un poco de como veo la realidad, del hecho de como las verdades y las mentiras se entremezclan llegando a convivir sin problemas e incluso haciendo que cada vez sea más difícil distinguir lo que es verdad de lo que no lo es. Son como una metáfora de lo que veo”, agrega el escultor quien -consciente de que en épocas de crisis “la cultura es lo primero que cae”- recupera una frase de José Hierro: “Parece que desde la tragedia la poesía gana más fuerza”.