La laguna, ¿capital cultural de canarias? (VI) Ernesto Rodríguez Abad, escritor y profesor de la ULL
ERICK CANINO | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Ernesto Rodríguez Abad habla de la actividad teatral de Las Palmas de Gran Canaria con enorme desconsuelo, aunque no se va a las altas programaciones para hablar de las carencias de La Laguna. "Es necesario enriquecer el día a día de la ciudad".
-¿Qué valoración haría de la realidad cultural de La Laguna?
-Faltan muchas cosas. Es inevitable echar de menos eventos tan importantes como el Festival de Teatro, de proyección internacional y con una calidad incuestionable. Era un lujo poder disfrutar de alguno de los números que se estaban haciendo al tiempo en Europa y América Latina. Aquella época de los 8o fue maravillosa en muchos aspectos. Ahora, habiendo rehabilitado el teatro Leal, se podría retomar un gran festival, tanto de música como de teatro. Es parte de la tradición de la ciudad y volver a mostrar las últimas tendencias mundiales sería una gran acierto. Para muchas personas de mi generación aquella actividad del teatro Leal marcó mucho. No digo que las actos que se están programando ahora no sean válidos, pero sí hay que abrirse hacia un festival de mayores dimensiones.
-¿Usted es de los que piensa que La Laguna, por su propia esencia, debería darle el mayor valor posible a la concejalía de Cultura?
-La cultura debería ser lo más importante en todos los ayuntamientos. Es fundamental y no se debe confundir con entretenimiento. Se debe programar con mucho rigor y diferenciar las distintas maneras que hay de abordarla. Sí es cierto que en La Laguna es crucial que la concejalía de Cultura tenga una presencia muy fuerte en la ciudad, por muchos elementos. Por ser universitaria, por su gran población, por caracterizarse desde el siglo XVIII por sus tertulias literarias, por ejemplo. No podemos vivir de espalda a eso, jamás.
-¿Y ahora se hace?
-Tampoco creo que se así de manera radical. Hay mucha gente que trabaja en este campo, con muchos gestores, aunque no se puede obviar que faltan bastantes cosas. Tendría que estar en primer plano en muchos aspectos y no lo está. Se necesita, entre otras cosas, un presupuesto más potente. Otros municipios cuentan con diversos actos culturales que eclipsan a esta ciudad. Y más, porque no sólo hablo de los grandes actos, sino de la cultura del día a día. De implicar al ciudadano para que sea parte activa de la actividad.
-¿Y esa participación debe ser alimentada por las instituciones o son los propios ciudadanos los que deben mostrarse?
-El ciudadano, si no se le ponen los medios, si no se le brindan las ideas, es muy complicado que llegue a ser un elemento participativo notable. Hay que propiciar clubes de lectura, tertulias, los actos del día a día, la cultura que no sale en los grandes titulares. Por ejemplo, creo que es necesario organizar campañas en las escuelas, incitar a los más pequeños a interesarse por lo artístico.
-Esa cultura del día a día de la que usted habla, ¿está ahora desaparecida?
-Pero es que creo que está desapareciendo en casi toda la sociedad. Las personas y los estamentos oficiales se centran mucho en los actos concretos, en las actividades deslumbrantes. Cada vez estoy más seguro de que en toda esta historia de la crisis, con la que nos tienen tan asustados, se sobrepone otra más importante que es la cultural. Sufrimos un época de crisis de identidad y de ideas. Hay que preocuparse por solventar esta falta de sustancia. Sí existe un movimiento de gente joven deseosa de encontrar camino, pero hay que generar esos espacios, esos encuentros. Por ejemplo, La Laguna es una ciudad maravillosa para llenarla de arte en todos sus rincones. Estoy convencido de que muchas personas estarían dispuestas a abrir sus patios para que allí ocurran cosas. Todo esto debe partir de un encuentro de los agentes sociales implicados, hay que escucharse y compartir.
-¿La Laguna entonces no es el espacio soñado por usted?
-Por mí no, por supuesto. Pero claro, cuando me hablan de cultura mi imaginación vuela mucho. Pienso que se podrían hacer muchas cosas. Quizás lo que falta es aunar esfuerzos.
-¿Ese espacio soñado puede estar en ciudades como Las Palmas de Gran Canaria?
-Valoro muchísimo lo que se hace allí con el teatro, con una programación estable y muchos grupos. Por ejemplo, es una pena que la Compañía Nacional de Teatro Clásico apenas actúe en Tenerife, cuando en Gran Canaria es algo casi habitual.