|
|
|
HEMEROTECA » |
|
ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE Relajada y sonriente, así se mostró ayer la intérprete. Rosana recaló en Tenerife en medio de la promoción de su nuevo disco. Hacía cuatro años que Rosana no obsequiaba a su público con esa inusitada mezcla de alegría y ganas de vivir que son sus canciones. Ahora presenta A las buenas y a las malas.
-¿Tendremos pronto a Rosana en un concierto por Tenerife?
-Ahora mismo estamos en plena promoción del disco, que salió hace una escasa semana. Las fechas están sin concretar. La gira empezará el próximo 6 de junio y llegar a Canarias es, por supuesto, un paso obligado para mí.
-Ha paseado el nombre de Lanzarote por todo el mundo ¿Echa de menos algo de su tierra?
-Echo de menos, por encima de todo, que hayan más horarios de vuelo. Hay ocasiones en las que la promoción y la gira no te permiten venir todas las veces que desearías precisamente por eso, porque tienes unos horarios muy limitados.
-¿Qué puede adelantarnos del nuevo disco?
-Pues es fácil de escuchar y difícil de contar, hablar de la música me resulta siempre complicadísimo. Es mi quinto disco, un trabajo que tiene un especie de paso hacia delante. Tiene un sonido rotundo en muchas cosas y una sonoridad muy cruda en el buen sentido. Es muy sesentero, divertido y optimista, porque ésa es mi forma de vida. Con la única intención, si la hay, de provocar una sonrisa en el que la escucha.
-El optimismo no pasa ahora por una buena racha, ¿no cree?
-La vida del optimista es una lucha, pero también es un encuentro con la magia. Cuando uno cree en algo, cuando está seguro de que es capaz de hacer algo, lo consigue. Estoy segura de que cuando crees en tu suerte, la suerte acaba apareciendo. Y, además, en mi caso sería imposible verlo de otra manera porque, y lo digo muchas veces, en mi familia el optimismo es un factor genético.
-Una familia afortunada...
-Sí, sí. Lo que pasa es que eso te lleva a muchas conversaciones, hay otra mucha gente que no lo cree en esa forma de ver la vida y estas continuamente convenciéndolos de que no es una frase hecha, que realmente funciona.
-Hablaba antes de un paso hacia delante, ¿hablamos de madurez?
-Yo espero nunca madurar profesionalmente, de verdad. Me gusta mucho el paso hacia delante, la idea de seguir aportando y sumar. Pero la idea de haber llegado a lo mejor que se sabe hacer... es como la sensación de decir "¿y ahora qué?" Yo voy a pelear todos los días por tener algo que aprender. La vida evoluciona, a veces involucionas, pero en cualquiera de los dos casos tienes que hacer cosas.
-Hay una especie de sensación colectiva de que hace mucho que Rosana no saca un disco ¿verdad?
-Desde el último disco de estudio, Magia, han pasado casi cuatro años. Lo que pasa es que, a la mitad, hicimos De casa a las Ventas, un homenaje a los diez años que cumplió Lunas Rotas. Ese disco nos llevó año y medio de gira. Esa sensación que comentas puede existir.
-¿De dónde saca sus historias? ¿Cómo afronta la composición?
-Cuando termino un disco, y siempre me pasa, la sensación que me queda es de un vacío inmenso. Siento que nunca más voy a ser capaz de componer una canción, que lo he dado todo. Me ha pasado, de hecho, en cada disco.
-El single, Llegaremos a tiempo, habla del miedo ¿Qué cosas teme usted?
-Habla de no tener miedo, una vez más, de reconocer la realidad. La idea se resume, en parte, a lo que dice el final de la canción: sólo pueden contigo si te acabas rindiendo. Yo tengo respeto a muchas cosas pero el único miedo del que soy consciente es de que llega un momento en que vas perdiendo a tu gente.
-Dijo hace tiempo que no pensaba dedicarse a la interpretación para siempre.
-Lo dije en el 97 y hasta ahí me responsabilizo de haber sido tan absurda (risas). He aprendido a respetarme. Veo que la gente se divierte tanto que me compensa retroalimentarme de todo eso. Cuando veo que una de mis canciones hace sonreír a alguien, todas esas dudas borran.
-Tiene un público muy fiel.
-Siempre, hace trece años del primer álbum y soy consciente de que un disco es como empezar otra vez. Pero la gente sigue ahí y tienes la sensación de que hacen el camino contigo, un camino cada vez más bonito.
El retrato
-¿Vino o ron?
-Es que no soy muy bebedora. Hay veces en las que me engañan con un ron, pero salgo baratita, de medio no pasa. A veces, eso sí, un buen Bermejo no está mal...
-¿Vinilo o cd?
-Vinilo, con mucha diferencia.
-¿El día o la madrugada?
-El día, al 100 por cien.
-¿Internet o carta tradicional?
-Pues supongo que una carta tradicional a través de internet (entre risas).
-¿Un concierto o un cd en casa?
-¡Uy! ¡Un concierto! ¡Por goleada, además!
-¿Derecha, centro o izquierda?
-Del que haga el mundo igualmente feliz para todo el mundo.
-¿Una entrevista o una siesta?
-Te mentiría si te dijera que tengo tiempo para siestas, aunque hoy (ayer para el lector) sí que lo he tenido. Supongo que una entrevista después de una buena siesta no está nada mal (risas).
|
|
|
|
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||