MAYTE MÉNDEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Jardines que pueden recordar a la grandiosidad de Versalles se visten de geometría y tintes en el centro de Aguere. Paisajes naturales en los que, sin estar presente, se puede sentir la mano del hombre. Orden entre el caos que puede regalar la propia naturaleza y setos que, a modo de muros que nos aíslan del mundo, aparecen en la primera exposición individual del artista Damián Báez Delgado, una muestra que bajo el título de Hortus Oeconomicus puede visitarse hasta el próximo sábado 25 de abril en el Ateneo de La Laguna. Integrada por cinco pinturas de gran formato, una de tamaño menor y por una peculiar escultura, en esta exposición Damián Báez lanza su particular defensa a la naturaleza.
"En esta muestra hay una cierta crítica, ya que en ella hablo del dominio que los hombres hemos tenido sobre el propio medio", explica este pintor lagunero que en la actualidad está realizando el último curso de Bellas Artes en la Universidad de La Laguna. Respecto al título de esta individual, Hortus Oeconomicus, el propio pintor indica que éste hace referencia "a una teoría económica en la que se sostiene que el ser humano ha de ser racional y sacar la mayor productividad de lo que hace". Sin embargo, añade Báez "parece que este sistema se está quedando un tanto obsoleto pues hay visos de cierta insostenibilidad". De este modo, podría decirse que Hortus Oeconomicus es "un jardín de la economía".
Jardines clásicos
Sobre este trabajo pictórico -que se completa con una escultura muy anclada a la tierra (en una urna aparece encerrada una planta de tomillo a la que Damián Báez ha dado forma tras podarlo de una forma clásica y que usa "para hablar de una naturaleza de consumo")- hay múltiples referencias a "los jardines clásicos". "En este caso, los jardines que presento no tienen límites humanos, los únicos límites que existen en ellos son los que pone la propia naturaleza", continúa el pintor que reconoce que hay en sus obras matices que podrían recordar a las creaciones de David Nash, puesto que el inglés es uno de los artistas que más le han podido influir.
Mientras estas obras, estos acrílicos sobre lienzo que tienen mucho de los jardines franceses (basados en un principio geométrico y acotado y con un orden decorativo muy marcado que en ocasiones parecen auténticos tapizados), se exponen en Aguere, Damián Báez ya está trabajando en la idea que espera sea centro de una nueva exposición en el futuro. Se trata de un proyecto que, de momento puede llamarse Espacios estables, en el que su creación está muy arraigada a un terreno del municipio de El Rosario. Allí, entre 835 y 860m de altitud el propio Damián Báez está creando "unos espacios extraños" usando los materiales naturales de la zona.
"Es como trabajar en un jardín sin fronteras", considera el pintor que, tras hacer un inventario de la vegetación existente en la zona y tras fotografiar cada paso del proyecto, desea que estas imágenes puedan exponerse en el mañana. "No se trata de un proyecto de land-art, más bien podría decirse que es arte ecológico", aclara el creador que lleva más de un año investigando en las posibilidades artísticas que le ofrece el propio medio. "Siempre, desde que era un niño me he sentido atraído por la naturaleza, sus problemáticas", concluye.
Pinceladas
-Un color:
-El azul.
-Un olor:
-El de la flor de glicina.
-Un libro:
-El jardín como arte, de Javier Maderuelo.
-Un edificio:
-Mi casa, porque es allí donde nací, porque es ahí donde vivo.
-Una música, tal vez un sonido:
-El de los pájaros.
-Una comida:
-Las habas compuestas, sobre todo si se hacen con las habas que recojo de mi finca.
-Un político:
-Obama... a ver qué pasa.
-Una película:
-El orfanato.
-Una denuncia:
-No a la vía de circunvalación .
-Un poeta, algún verso:
-Arturo Maccanti.
-Una ciudad para perderse:
-Quizá Dublín.
-Una obra de arte:
-Las meninas, de Velázquez.
-Una mujer:
-Mi madre.
-Un sueño, tal vez una utopía:
-Que se reparta de forma justa todo el dinero que hay en el mundo.
-Un hombre:
-Mi padre.