ALMUDENA CRUZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
-Llega con su piano a Tenerife después de un viaje que le ha llevado ya por toda España...
-Llevo casi un año, empezamos el mayo pasado en Madrid y lo cierto es que no hemos parado ni un sólo fin de semana. Esto es como el carrito de los helados.
-Un carrito de helados exitoso, eso sí...
-Sí, y la ventaja es que puedo aparcarlo cuando quiera. Ahora mismo estoy metido con un nuevo proyecto de teatro con Lluís Pascual en la dirección, empezaremos el mes que viene. Yo me subí a un piano verde es un proyecto comodísimo, la pena es que no se me haya ocurrido antes. En estos treinta años que voy a cumplir en la profesión he picoteado de todo (en el cine, en el teatro, en la dirección...) pero me quedo con esto.
-¿Y si tuviera que definirlo?
-Pues me resulta bastante inexplicable. Para mí es un entretenimiento donde me subo a un escenario, aún más, me subo a un piano. Es un juego enorme de palabras, juego con el idioma. Creo que es importante crispar al público de una forma distinta, el sentido del humor es el único oxígeno respirable. Esto es una terapia en todos los sentidos. No es el clásico monólogo, hay un diálogo importantísimo con mi amigo Marcos Cruz, el pianista. En una pantalla, además, proyectamos algunos de mis collages y los vamos comentando.
-Un piano y un pianista, ¿la música sigue siendo muy importante para usted, verdad?
-Siempre, desde nuestra época de Martes y 13, la música ha sido un elemento constante en nuestros números. ¡Qué sería de mí sin la música, es cómo la sintonía de mi vida! Siempre he sido muy cantarín, es una herencia.
-Al fin y al cabo, música y humor son casi hermanos... ¿no es cierto?
-Cierto, el humor es música y sonoridad, sin la música no existiría el humor.
-Ahora, en estos tiempos de pesimismo, viene bien recurrir a la risa.
-Yo rompo una lanza por intentar alegrar a la gente. Creo que es horrible, una verdadera putada, que el periodismo sensacionalista y alarmista ponga de moda palabras como crisis y crispación. Estaría muy mal que la gente se quedara sin espectáculo.
-¿Y quién se lo pasa mejor, usted o el público?
-(Entre risas) Por supuesto que yo soy el que mejor se lo pasa y eso viene muy bien. Pongamos que soy como un aparato de riego por aspersión sobre el escenario.
-Comentaba antes su próximo proyecto en teatro, pero ¿volverá en breve a televisión?
-Pues no tengo nada previsto. Estoy un poquito saturado de la televisión ¡y está como para querer salir en ella! Tú te arriesgas con un proyecto y luego van, en la competencia, y te ponen un programa horrendo de esos que te barre. ¿La gente en qué piensa? Hay un sector del público auténticamente morboso que luego, encima, no lo reconoce. Es un juego basado en subir al escenario a no sé qué artista y luego hundirlo sistemáticamente, yo no quiero participar en eso. Lo que sí me apetecería sería participar en alguna serie.
-¿Cuándo fue la última vez que actuó en Tenerife?
-Fue en una gala de Miss España hace mucho, Josema y yo. Tuvimos una actuación y fuimos miembros del jurado.
-Háblenos de su otra faceta, de sus collages...
-¿Sabes? en esta profesión hay tantos parones que se dispone de mucho tiempo libre. Desde pequeño, los márgenes de mis libros estaban llenos de dibujos. No te puedes imaginar lo absolutamente terapéuticos que son los trabajos manuales y te lo pasas de puta madre, con tu musiquita de fondo y todo eso. Siempre me gustó dibujar, toda la vida he tenido inquietudes artísticas.
-Y futbolísticas...
-Sí, soy madridista empedernido, socio y euroabonado, aunque ahora que en Europa no pasamos de octavos... Soy madridista antes de los que están jugando, y cumplo 54 años el próximo 14 de abril.
El retrato
-¿Vino o ron?
-Vino, del ron sé que existe y poco más. Un buen vino, en una buena mesa, con buenas viandas y buena compañía es, sin duda, de compartir.
-¿Vinilo o cd?
-El cd. El vinilo también, pero ya no lo uso, por esto de que se me ha roto la aguja del tocadiscos...
-¿El día o la madrugada?
-La noche, soy un noctámbulo convencido por mi trabajo, por mi profesión, y porque me da la gana.
-¿Internet o carta tradicional?
-No tengo internet, ni móvil, ni ordenador ni carné de conducir. No es que sea, como en el anuncio, un homínido prehistórico, sé que son buenos inventos, pero no quiero que la técnica se apodere de mí.
-¿Un concierto o un cd en casa?
-Un cd en casa, que pueda elegir la música que me acompaña en mis ratos de melancolía... Un concierto me resulta muy cansado.
-¿Derecha, centro o izquierda?
-Izquierda o zurda... extremo izquierda. ¿Estamos hablando de fútbol, no? (risas)
-¿Una entrevista o una siesta?
-Pues cada cosa tiene su momento, ahora mismo estoy tumbado y haciendo una entrevista muy agradable por teléfono, por ejemplo.