23 de enero de 2018
23.01.2018
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Concurso de Murgas Adultas

Mamelucos de bandera

Los de Xerach Casanova firman una actuación redonda que merece el reconocimiento de todo el Recinto y los hace acreedores de final Bambones agrada, pero no rompe

30.01.2018 | 16:12

Una fase y media tuvo que trascurrir para que realmente arrancara el Concurso de Murgas Adultas. Y es que después de un primera fase relativamente decepcionante (con la salvedad de Triquikonas) y tres actuaciones en la noche de este martes que pasaron sin pena ni gloria, Mamelucos marcó un antes y un después. Los de Xerach Casanova no solo mantuvieron la brillante línea de estos últimos años, sino que incluso la mejoraron con una actuación sólida y con garra de principio a fin. Contenido y conexión máximos durante 30 minutos que hicieron que el Recinto Ferial se pusiera a los pies de los de La Casa del Miedo. Una fase que perfectamente era merecedora de premio en final y cuya brillantez hasta eclipsó a los otros peces gordos de la noche, Bambones. Los de Primi Rodríguez cumplieron con creces, pero les faltó llegar al nivel de sus antecesores. Aún así, ambos estarán el viernes en la final, al contrario que Tras con Tras, Desbocados, Triqui-Traques, Los Que Son Son y Chinchosos. Solo una tercera eliminatoria de bajo nivel le daría opciones a alguna de ellas.

Tras con Tras
Las primeras de la noche fueron Tras con Tras, que llegaron con más fuerza que años atrás, tanto en una entrada cargada de una melodía muy fresca, como en su pasacalles, que sigue siendo un himno murguero, por mucho que no lo coree la grada en peso. Empezaron oficialmente en concurso con 'Tuiteando letras', que como ellas dijeron trataba de ser "una manera de innovar y conectar". Y de hecho la idea prometía con el añadido de que paralelamente desde su twitter oficial se iban subiendo partes de la letra. Pusieron en escena la cercanía de la Navidad con el Carnaval (con carta a los Reyes Magos incluida) antes de arremeter con Bermúdez. Dieron la sensación de ganar mucho con sus hashtag sobre títulos de canciones en relación con la fiesta chicharrera por excelencia. Les sobró tanta temática murguera, pero su mejor golpe fue el de "conseguir una entrada para la final" bajo la música y escenificación de 'Misión Imposible'. Acabaron en un tono más serio para criticar a aquellos que no tienen reparos en tuitear sin respetar a los demás.
Con 'Gritar' ganaron en intensidad y potencia, pero perdieron en contenido y, sobre todo, desarrollo, ya que su segundo tema, una queja de que las protestas de la sociedad son "en el bar y no en la calle" pareció dar vueltas sobre un mismo mensaje. Pusieron de manifiesto esas quejas de "un pueblo de boca pa fuera", resignado ("pa qué voy a votar si no sirva para nada") y que siempre busca una excusa a la hora de manifestarse, aunque "para un boncho" está en todo momento. Fue un intento de alegato hacia la conciencia de la grada, a la que pidió "ejercer los derechos" por los que lucharon las generaciones anteriores. Trataron temas como la sanidad, el fracaso escolar y los comedores sociales y aunque su potencial vocal fue indiscutible, yendo de menos a más y sin llegar al título de su canción, no terminaron de explotar. A Tras con Tras le faltó dar algún paso más, pero su evolución es manifiesta.

Los Que Son Son
El sonido de Los Que Son Son sigue siendo inconfundible desde sus primeros acordes, dentro de un montaje musical diferente, pero en ningún momento exento de potencia. Después de que otros grupos tiraran del whattsap, twitter, facebook e instagram, los de El Monturrio le dieron una vuelta de tuerca al idilio de las nuevas tecnologías con el concurso. Lo hicieron con 'App murguera', aunque ya la propia temática interna lastró el tema de inicio a fin por mucho que su interpretación fuera muy valiente, cargada de razón e, igualmente, sorteando con nota algunas selecciones musicales de cierta complejidad. Arremetieron contra la Comisión por el número de componentes del año pasado, añoran un mayor cuidado en los disfraces (algunos los sacan de cartón), avisan de la muerte de la cantera y de las trompetas, de la condición de estrella de algunos murgueros ("jetas que cobran y luego te cantan que aman esta fiesta")€ Acabaron tirando la toalla sabedores de que "nunca habrá unidad". Musicalmente potentes, pero siempre encorsetados en asuntos intestinos del colectivo.
Su 'Informe Bolorino' apuntaba a una historia curiosa con un personaje reconocible. Pero ahí los de Fran Aldana fueron en línea descendente mientras alternaban asuntos un poco más ligeros con otros más críticos. Entre que hubo pasajes en los no se les entendió, otros en los que se buscaron referencias un tanto forzadas (Zebenzuí Gonzalez y Caso Grúas), e incluso tuvieron momentos en los que parecieron salir del supuesto hilo conductor, su canción se fue perdiendo con el paso de los minutos por mucho que al final trataron de tocar la fibra con la pobreza de la sociedad. Quizá por buscar algo diferente perdieron además algo de su sello vocal. Se pudieron ir con un gran sabor de boca gracias a su participativa despedida, pero no controlaron bien los 30 minutos y rozaron la descalificación.


Desbocados
Llevaba Desbocados algunos años tratando de colarse en el furgón de las grandes. Un camino que labran con voces cada vez más armónicas y potentes, y también con algún que otro golpe de efecto, como el de su entrada, dando cabida a una asalariada de Miguel Ángel Ramírez como ejemplo de las deudas del empresario. Sin embargo, a los de Juani Padilla no les da (al menos en este concurso) el contenido de sus interpretaciones para colarse en la parte alta del género crítico. En su primer tema se perdieron al dividir la murga en dos, cantar luego algo atropellados, ver como pedían a la grada ponerse en pie y nadie respondía. Atacaron a los que aprovechan enfermedades raras para lucrarse, y de pronto tono festivo en un intento de hacer un mosaico con la grada como loa al Carnaval, para luego pasar a "la mentira que es el plan de barrios" de Santa Cruz, a los que Bermúdez "tiene abandonados". Mientras volvieron a atropellarse en una retahíla final. El tema se llamaba 'Me guata que los planes salgan bien', pero podía haberse denominado de cualquier otra manera€
Desbocados se vistió de dinero, bajo el paraguas de un billete de 500 euros, en su segunda canción. "Soy el que te aprieta y te ahoga", dijeron de entrada antes de perderse en la nada. Por un lado porque trataron temas cotidianos, aunque ya un tanto manidos; pero sobre todo porque tiraron de la máquina del tiempo para recordar personajes como Zerolo, Soria y Urdangarín, canciones como el Gorgorito de Bambones, e incluso la muerte, hace ya 17 años, de la peseta, con la que recordaron, vivía dignamente. Por momentos pudieron enlazar su temática con asuntos de actualidad (el precio del parking del hospital), e incluso lograron interactuar con la grada, pero nunca lograron dar con esa carga emocional y de contundencia que habían brindado en sus últimos concursos. "La felicidad no te la da el dinero", cantaron a modo de final que sí tuvo una respuesta de la grada, al igual que su animosa despedida.


Triqui-Traques
En busca una reinvención que dura ya varios años, y coincidiendo con sus bodas de oro (se fundaron en 1968), llegaban Triqui-Traques en cuarto lugar de la fase. Con Jose Otero estrenando dirección al inicio, en su entrada, se les vio como incómodos y hasta encorsetados, pero con pasacalles y el impulso de la grada ganaron la energía necesaria para afrontar sus dos temas. El primero, 'Excusas de actualidad' resultó ser en realidad una relación de los típicos problemas que afectan al ciudadano: los impuestos, niños sin desayunos, sueldazo de los políticos, la sanidad, la justicia, las microalgas, las entradas para el concurso, el respeto por el acento canario€ Todo valió en una interpretación en la que Triquis volvió a estar incómodo e incluso con una velocidad por debajo de la adecuada, a la vez que su percha original (la de las excusas) llegaba a no ser necesaria.
Para calar la tribu del Carnaval tenía que agarrarse a algo que hiciera recordar sus mejores momentos de años atrás. Lo intentaron con 'Yo, yo mismo y el otro', una historia en la que dividen a la murga entre ángeles, diablillos y el propio murguero. Fue la clásica disyuntiva entre los buenos y los malos consejos para, por ejemplo, salir de fiesta o desearle lo malo al canarión. El Lucifer triqui tuvo algo más de gracia, pero no fue suficiente arsenal para despegar del todo. Eso sí, sus melodías reconocibles y frescas y su temática festiva del epílogo les permitieron acabar en línea ascendente, más aún con una despedida que pese a que Triqui sea menos Triqui que nunca, sigue contagiando.

Mamelucos
Después de cuatro actuaciones discretas, la noche estaba quedando perfecta para que Mamelucos hiciera valer, más si cabe, la condición de candidato a todo que se ha ganado a pulso estos últimos años. Con los de La Casa del Miedo primero toca disfrutar de una entrada a modo de escaparate de los mejores disfraces del concurso. Este año Mamel, con su fantasía de ave, rememora, casi inconscientemente, la esplendorosa de 1996. Seguramente aquellos loros fueran mucho más majestuosos que los de ahora, pero solo con el aderezo (vocal y de escenificación) que le ponen los de Xerach Casanova, su traje se convierte en claro candidato a primer premio. El mejor escenario para marcar un antes y un después en las eliminatorias. Y Mamelucos no dejó pasar la ocasión.
El primero, "Esta noche nos pegamos un homenaje", a modo de reconocimiento a esos que "están en la sombra", discurrió arriba desde el inicio y hasta su última estrofa. Por ritmo, seguridad, una potencia descomunal, contenido y mucha conexión. Tono crítico para denunciar que el gobierno canario financia a esos empresarios que "explota al currante canario", también para arremeter contra la iglesia en relación a su denuncia al drag de Las Palmas y al grupo Abubukaka. "Aprovecha carnavales para poner la cruz a los homosexuales", dijeron. Dieron un giro hacia lo sentimental (rozando peligrosamente, eso sí, el aplauso fácil) con esos carnavaleros que llevan media vida en la fiesta, antes de virar hacia un tono más serio y recordar a "esos canarios que viven en el umbral de la pobreza" y "hace frente al paro, la pobreza y la corrupción" mientras "Coalición se pega un homenaje". Por primera vez en fase y media el Recinto en paso respondía poniéndose en pie de manera repetida.
Solo con esa interpretación Mamelucos ya había sacado billete directo para la final, sin temer lo más mínimo que los nueve grupos restantes le dieran un vuelco a las eliminatorias. Pero los de Xerach Casanova han convertido en costumbre bordarlo de cabo a rabo en su primer día de actuación. Y así hicieron con 'Una canción de bandera', donde sin perder la autoridad de los minutos anteriores llegaron aún más a la grada. Y es que Airam Bazzochi (su letrista) le tiene cogido el tranquillo a llevar la interactuación hasta el borde de lo permitido, a la vez de salpicar su interpretación, cual riego por aspersión, de perlas en cada una de sus estrofas.
Tras poner en disposición a la afición con diversas banderas previamente repartidas, hicieron un guiño al canarión ("te pondrá el culo como la bandera de Japón"), y hasta cantaron con acento catalán y peninsular antes de hacer valer el deje canario a modo de retahíla de todo aquello por lo que desearían independizarse. Pusieron a media asta las enseñas del Ayuntamiento de Santa Cruz, la Universidad (instalaciones ruinosas), la azul de las playas (microalgas) y la verde de los agricultores, esta última mucho más forzada. Fue de sus pocos momentos planos, pero ahí le dieron una vuelta de tuerca con la creación, de su puño y letra de lo que debe ser la bandera del Carnaval presidida por El Teide. Ahí la grada ya estaba boca abajo con Mamels, que remató tirando de un laborioso juego de palabras agarrándose a diversos emblemas. Como guinda, la bandera de la siete estrellas bajo el "viva canarias, viva la libertad". Después de noche y media buscando, simplemente, aspirantes de verdad a final, Mamelucos había cantado un repertorio que quizá el viernes le hubiera dado el primero.

Bambones
Mamelucos había desperezado por completo al Recinto para el que se suponía el otro momento álgido de la velada, pero a la vez dejaba el listón sumamente alto para unos Bambones que debían demostrar que no les quedaban resquicios de la inseguridad e incomodidad que les dejó fuera de los premios gordos en 2017. Como hándicap añadido los laguneros tuvieron que esperar 10 minutos en el escenario a reparar un fallo en el sonido (se rompieron dos cables) generado el cambio de percusión. Parón inesperado que los de Primi (al que por momentos se le vio un poco descolocado) parecieron sacudirse con una entrada para mandarle un recado a aquellos que hablan de "hay cambio de ciclo", en clara referencia a Zeta Zetas.
Pero el desquite con sello propio no tuvo continuidad alguna. Y es que Bambones trató de buscar un imposible, cantar en inglés buena parte de su tema cuando sus antecesores habían conquistado a la grada con un castellano llano y sencillo. La apuesta, evidentemente, pinchó en hueso ante un Recinto ya saciado. Por mucho, que como Mamels, cada frase y cada expresión no tuvieran ningún desperdicio. Pero la tortilla se ha virado. De nada le sirvió a los de Primi y los suyos intercalar con chispa e incluso de forma magistral expresiones en los dos idiomas. Lo mejor, las comparaciones entre las dos culturas ("los churros de pescado son los fish and chips"); lo peor, su referencia al canarión con falda escocesa que pasó de puntillas. Por momentos recordaron a su 'Americanadas', y cuando parecían subir de calidad haciendo mención a "las tradicionales que no hemos podido copiar", solo hicieron una leve referencia a los políticos. A veces algo atropellados, enderezaron el rumbo, sintiéndose realmente "fuera de Europa" con potente final.
'Sin educación no hay futuro' era el examen para que Bambones subiera nota, aunque mantenerla también era sinónimo de final. Pero su radiografía de la enseñanza canaria se quedó a medio camino por mucho que pusieron sobre las tablas casi hasta la última de las problemáticas en el día a día de la formación. Los cambios de leyes, la diferencia entre la pública y la privada, la masificación en las aulas, colegios que están para tirar, el acoso escolar a alumnos y a profesores, "el chanchullo de los libros", el coste del material... Todo bien contado, con fuerza y hasta dentro de un ritmo vertiginoso, pero sin el gancho necesario para provocar una reacción en masa del anfiteatro. Por contenido pocos reproches se le podían poner al tema, pero la ausencia de un momento cumbre convirtió acercó a la murga a lo que era Singuangos en su momento. El viernes, Bambones pasará, con total seguridad, una nueva reválida en la que debe demostrar que no ha perdido la magia que siempre le ha caracterizado.

Chinchosos
Casi en un calco de lo sucedido el lunes (murga gorda que no llena por completo y desbandada generalizada), Chinchosos cerró la fase. En su 30 aniversario (con presencia incluso en el pasacalles de su fundador Paco Padilla) mejoraron musicalmente respecto a 2017, pero poco más. En su primer tema hacen las veces de un 'Capitán Canarias', que lejos de resolver problemas solo los enumera: la explotación del territorio, José Manuel Soria, las polémicas con la bandera de la siete estrellas verdes, el reciente incendio de Gran Canaria y la falta de recursos. Trataron de dar un giro en su final convirtiendo en esa especie de superhéroe a "un millón de canarios que están sufriendo las calamidades a diario".
Intentaron tocar la fibra con su segunda interpretación, en la que pusieron en escena "la historia real" de un niño de 14 años que sufre bullling. Ese tono de veracidad lo usaron únicamente para relatar esos sinsabores (agresiones, padres que no creen a su hijo, profesores que miran hacia otro lado€) que hacen del colegio "un infierno" para el joven. Piden endurecer las leyes y "valorar" la vida. Les faltó dar un paso adelante, pero sin brillar al menos se quedan con la sensación de no haber ido hacia atrás.

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