24 de enero de 2017
24.01.2017
Perfiles murgueros Carnaval 2017

"Recibir el Criticón es para un letrista como ganar el Óscar para un actor"

24.01.2017 | 15:01
"Recibir el Criticón es para un letrista como ganar el Óscar para un actor"

A Carlos Casanova le gusta "la vida del letrista, siempre con el lápiz a mano para apuntar cualquier idea que surja". Así define su rol en las murgas, un género que disfruta desde pequeño pero al que llegó tarde, con 23 años. "Siempre me habían gustado pero fue entonces cuando me propusieron entrar en la Ni Pico", recuerda.

Sus inicios en la composición de las letras para grupos infantiles fueron exitosos, pues en 2008 dejó huella su primera letra para Distraídos. Lo mismo ocurrió cuando lo hizo para una adulta, con El juego de la oca. Y luego, en el momento de estrenarse en estas lides para Rebobinados, también de niños.

"Ahora estoy con Trapasones de Las Palmas, otra vez con Distraídos y con La Traviata", apunta. Son muchos frentes abiertos, así que Carlos requiere de "concentración y organización". "Empiezo en verano, pero el grueso de las canciones salen a partir de septiembre", expone Casanova, que se ha consagrado en el gremio. Tanto es así que en su particular palmarés figura un histórico doblete en 2015, cuando se adjudicó el Criticón en su modalidad adulta y también en la infantil. "Para un letrista, es como un Óscar para un actor", define.

Su forma de trabajar se rige por el orden. "Vas buscando ideas, luego las músicas y conforme llegas al concurso dejas abierta siempre la opción de cambias estrofas para actualizarte. Este año, con los cambios políticos hemos tenido trabajo de sobra", indica. Aunque tal es su afán por la excelencia que ya había previsto las variaciones. "Es que la crisis de gobierno se veía venir", sugiere.

"Como fui murguero de grada muchos años, he intentado buscar lo bueno de todos los estilos: el de Víctor Asensio, el de Bambones, por supuesto el de El Flaco? A partir de lo mejor de cada casa, he intentado construir el mío propio", indica Casanova, especialmente feliz por los logros más recientes de La Traviata, adonde llegó con paso firme e ideas nuevas.

"Lo que hemos hecho es respetar la esencia que tenía la murga, el estilo crítico y las canciones con alto contenido político. Pero la hemos hecho un pelín más comercial y hemos llenado las letras de ironía", apunta, cuando aún resuenan los ecos de sus últimas conquistas. "Gustar con el tema del quiosco, por ejemplo".

"La murga ahora es moderna, pero el sello permanece", resume respecto del buen momento de La Traviata, resultado de un excelente maridaje entre el entusiasmo de la juventud y la sapiencia de los más veteranos. "Contamos con gente recién llegada a este mundillo, pero también con murgueros que llevan 40 años en liza. Como Juan, una persona a la que todos tenemos un gran respeto por su trayectoria en el concurso. Es un grupo muy especial, además en un barrio tan carnavalero como El Toscal", completa.

La trayectoria alcista de La Traviata es un ingrediente más para un concurso que Casanova considera "de buen nivel, y no estancado como tantas veces se dice". "Es verdad que el año pasado las murgas no conectaron con la grada aunque hubiera buenos temas, pero la de 2015 fue de las mejores finales. Además, el formato actual me gusta. El que hace mejor final es el que gana el concurso". Las murgas, dice Carlos Casanova, no están en crisis.

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