23 de enero de 2017
23.01.2017
Perfiles murgueros Carnaval 2017

"Lo dejaré el día que vaya al local a pintarme y no me ponga nervioso"

"Una de las claves es que las músicas que seleccionamos peguen con lo que queremos cantar. No es lo mismo la melodía para una crítica que para un momento más sentimental", descubre Lemus

23.01.2017 | 02:24
"Lo dejaré el día que vaya al local a pintarme y no me ponga nervioso"

La irrupción de Javier González Lemus (Santa Cruz de Tenerife, 1989) es una de las mejores noticias que ha deparado el concurso de Santa Cruz en los últimos años. El joven director de Zeta Zetas ha aportado frescura, entusiasmo y, sobre todo, ingenio. El carácter innovador de su grupo ha obligado a las murgas grandes a exigirse todavía más y a dar una vuelta de tuerca a sus respectivas propuestas. Así lo han reconocido algunos directores, tales como Primi (Bambones) o Masi (Diablos), que en años pretéritos han elogiado la puesta en escena de esta otra formación, con la que ya casi todos cuentan en sus quinielas y cábalas para el podio de premios.

"Los primeros años fueron durísimos", expone Lemus. "Empezabas a cantar y la gente se iba a la cantina cuando nos tocaba a nosotros. O incluso peor, a veces hasta escuchabas un barullo y te quedaba la sensación de que ni te estaban atendiendo". Las circunstancias han cambiado -y mucho- para Zeta Zetas, a los que "la gente ya espera" cuando suben a las tablas. "Vas a presentar un tema y el silencio es absoluto; esa es la mejor señal de que hemos hecho las cosas bien", destaca Lemus.

La evolución de la murga vista desde el prisma privilegiado del director refleja "que el trabajo ha tenido su recompensa". Lo cuenta el máximo responsable de Zeta Zetas justamente el año en que cumple dos décadas en el Carnaval. "Es una fiesta que me ha dado un montón de experiencias increíbles y me ha hecho crecer. Pienso que he aprendido de los errores y me he sabido rodear de gente que sabe más que yo. También he terminado de asimilar el papel de director", relata.

"Las murgas en mi vida lo han sido todo", añade Javi, que empezó a los ocho años por deseo de su madre. "Ya podía haberme metido en el conservatorio", bromea. Pero el caso es que le llevó al local de los Chiripitifláuticos, donde arrancó una singladura que aún no tiene fecha de cierre. "Lo dejaré el día que vaya al local a pintarme y no me ponga nervioso", sugiere Lemus, cuyos méritos son evidentes. "Hago tres años como director y para mí es un orgullo que hayamos sido capaces de alcanzar este nivel. Tanto musicalmente como en cuanto a letras, la murga siente que está en su mejor momento", remarca.

Atrás quedan "un montón de días en casa comiéndote la cabeza con cada estrofa, con cada idea". Y por supuesto la labor intensa de los ensayos. En total, "horas y horas" que solo valdrán la pena si el esfuerzo encuentra la tan anhelada conexión con la grada. "Estos últimos tres años han sido de mucho desgaste, diría que también los más difíciles de mis 20 como murguero. He tenido que tirar del carro como director, letrista, diseñador, directivo... Me ha tocado hacer de todo", señala. Y sin destapar las sorpresas que otra vez presentará Zeta Zetas en su apuesta "por seguir innovando", cuenta Lemus que una de las principales apuestas de la murga de La Salud es la incorporación de Besay Pérez y los fichajes provenientes de Rebotados, que han aportado "una gran calidad vocal". "Eso sí, seguimos con los mismos letristas de hace dos años, los que nos han dado tantos éxitos".

El trabajo de Lemus y su tropa es ingente. De hecho, van de Carnaval a Carnaval casi sin tregua ni descanso. "Acabamos en marzo, cuando venimos de Lanzarote, y ya durante abril y mayo estamos maquinando las nuevas propuestas. Quedamos Martel y yo, que nos sentamos siempre en el mismo sitio, y arrancamos. Ponemos en común las ideas de los dos e intentamos estructurar los temas. Nuestro propósito es ser espectaculares y muy visuales, cada vez más. Tras escoger las cuatro ideas principales, que casi siempre estamos de acuerdo en cuáles elegir, nos reunimos con un grupo de letristas que aporta mucho: músicas, estrofas, nuevas proposiciones... y así, cada año con la idea de ir a más", comenta.

"Una de las claves es que las músicas que seleccionamos peguen con lo que queremos cantar. No es lo mismo la melodía para una crítica que para un momento más sentimental", descubre Lemus. Feliz del cariño de sus zeta zetas y del reconocimiento de los colegas de otros grupos, promete seguir dando la murga desde el entusiasmo y el ímpetu que definen su manual. "Éste ya es un estilo de vida".

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