21 de enero de 2017
21.01.2017
Perfiles murgueros

"Cumplimos 30 carnavales y pedimos al futuro que sean como mínimo 30 más"

21.01.2017 | 00:32
"Cumplimos 30 carnavales y pedimos al futuro que sean como mínimo 30 más"

Keila Jerez estaba en Candelaria cuando recibió la llamada de la directiva de Marchilongas. "Tienes que venir", le dijeron. Y ni se imaginaba que sería para ofrecerle la dirección de la murga, a lo cual respondió que sí, previa consulta con su madre. "Me recomendó que no, pero a mí me hacía ilusión". El desafío era superlativo y suponía llevar la batuta de un grupo histórico por su condición de pionero. No en vano, "fue el que abrió paso" a las demás formaciones femeninas que llegaron después.

"Lo que ellas consiguieron, no todo el mundo lo hubiese logrado. Cuando la murga se fundó, éste era un mundo solo de hombres. Y para Marchilongas fue súper complicado hasta inscribirse en el concurso. No solo por ser de La Laguna, sino sobre todo por ser mujeres", cuenta Keila, orgullosa de las raíces de este grupo y de su propia familia, cien por cien murguera.

Su padre fue componente de Los Taconudos y su madre, Tere, una de las fundadoras de la formación que ahora las dos comparten. Y que ahí sigue, incombustible tres décadas después, añadiendo renglones a una larga historia de tesón y compromiso con la murga. Por si fuera poco, el hijo mayor de la pareja es Nuacet, una de las voces más refinadas de Bambones y que también empezó en Bambas, como Keila. Ella puede decir que en el Carnaval ha sido de todo. "Hasta primera dama de honor de la Reina Infantil", expone Jerez, que fue directora de una infantil y ahora lo es de una adulta.

"La experiencia aquí ha sido extraordinaria", indica horas antes de la presentación de la murga, esta noche en el Guimerá. Los nervios se palpan y la emoción también. "Ésta es una responsabilidad tremenda. Estás en el punto de mira, tanto para lo bueno como para lo malo. Recibes halagos y también críticas. Pero es un inmenso orgullo dirigir a las compañeras con las que compartí fila, además en la murga donde crecí", dice. Asimismo, admite que tiene "mucha presión, sobre todo este año". "Son 30 Carnavales y muchas miradas se van a centrar en lo que hagamos, pero confío en lo que tenemos y en lo que llevamos a concurso. Además, soy de las que tira del carro haya lo que haya. Tenemos ilusión, mucha ilusión, que de eso nos sobra", presume.

Su pasión es absoluta, hasta el punto de que en casa no desconecta. "Hablamos muchísimo de murgas, sobre todo cuando viene a vernos Nua. Mi padre pregunta si no tenemos otro tema de conversación, pero a él también le gusta", explica Keila, quien sugiere que este año los Jerez Reyes vivirán un día muy especial. "Cantamos en la misma fase los Bambones y las Marchilongas. Yo a mi hermano no lo veré, pero él a mí sí".

Feliz de ser parte de la fiesta y de representar a un grupo tan importante, que ya hecho historia, que suma y sigue, es Keila uno de los estandartes de una nueva generación de directores que vienen pisando fuerte. Eso sí, sus principales referentes los tiene muy cerca. "Es que soy muy de mi hermano; el año que cantó La generación perdida con Bambones, me eché a llorar. Me encanta cómo lo hace". Dicho lo cual, pide al futuro seguir disfrutando y progresando. "Ahora que cumplimos 30 años, ojalá vivamos 30 más. Y que sea con un local propio". La reivindicación viene de lejos.

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