Ni tiempo para desmayarse por la Sardina

Cientos de carnavaleros despiden la fiesta con carcajadas y lágrimas fingidas en un entierro puntual y rápido

11.02.2016 | 14:26
Ni tiempo para desmayarse por la Sardina
Momentos del recorrido

Y así, de repente, casi sin darse cuenta, el Carnaval dice adiós. La quema de la Sardina en el Miércoles de Ceniza es solo el primer aviso para alertar a los carnavaleros de que la fiesta llega a su fin. Todavía queda el fin de semana de piñata pero ayer el desconsuelo hizo que centenares de viudas lloraron al despedirse de lo que ha sido un mes repleto de color, fantasía y purpurina.

Este año el cortejo fúnebre partió desde la calle Juan Pablo II a las 21:00 horas, con puntualidad británica –algo poco habitual en este desfile– para después recorrer Méndez Núñez, El Pilar, Villalba Hervás y La Marina. La agilidad tuvo que ver con la decisión de la organización de colocar al pez al comienzo del recorrido, con las viudas, los curas –el Papa también se apuntó al entierro– y hasta Pepe Benavente como actuación estelar detrás. No faltaron las coronas de flores, típicas en esta jornada, ataúdes de broma y todo el mundo vestido de luto.

En este 2016 el diseño de la Sardina, que acabó incinerada en el Avenida Marítima, estuvo inspirado en el chicharro que sirve de imagen al cartel anunciador de la fiesta, obra del catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, Javier Torres. Quizás en ese intento de imitar el cartel, se perdió la imagen habitual de los labios de la sardina, habitualmente carnosos. Medía seis metros de largo, tres y medio de alto y poco más de metro y medio de ancho. La intención de la escultura estuvo más que lograda, ya que mostró estilo ochentero y se presentó rodeada de elementos propios de la década de los 80 como discos de vinilo o casetes. Como característica distintiva –y más que llamativa– adquirió importancia el pequeño click que se presentó junto al pez recreando la figura de David Bowie.
Como suele ser habitual también, los materiales con los que se confeccionó la Sardina eran papel reciclado y cartón.

Murgas

Como novedad este año estuvieron presentes y de forma partícipe algunos componentes de las murgas adultas del Carnaval ataviados con los disfraces que lucieron durante su número estelar en la Gala de Elección de la Reina. Estaban subidos en un pequeño camión junto a la carroza en la que iba la Sardina. En él iba cantando además Pepe Benavente, para deleite de todos los presentes.

"Qué pocas ganas de que se acabe el Carnaval. Esta es la mejor semana del año", valoró Eduardo Gorrín, una de las viudas que ayer no encontraba consuelo. Sale con el mismo grupo de amigos desde hace años y la de anoche es una cita que ninguno se pierde. "Da igual si no salimos otra noche pero es que el miércoles es sagrado para nosotros", apostó. Una opinión similar mostró Carmen Sánchez quién sabe que cada miércoles de ceniza tiene una cita obligada con la Sardina. "A mí es la noche que más me gusta y este año, que no trabajo, no me lo podía perder", argumentó.

Si hay que despedirse y pasarlo bien cualquier excusa es buena. Es el caso de Candelaria de la Rosa, que en este 2016 no ha tenido la oportunidad de enfundarse su disfraz de viuda como otros años. "Este año no me daba tiempo por el trabajo pero espero no perdérmelo el próximo porque esta es de las mejores noches, donde más se bromea y cuando el ambiente es más agradable que nunca porque a la gente le apetece pasárselo en grande", valoró.

Los disfraces de curas y monjas también tuvieron su hueco, más que destacado, durante la noche de ayer. "Lo importante es pasarlo bien y para eso siempre es mejor ir disfrazado, de lo que sea", apostó Rocío Reyes. "El jueves los niños tienen colegio así que esta noche se quedan con los abuelos y nos toca disfrutar a nosotros", argumentó. A falta del último Carnaval de Día que se celebrará el sábado en el centro de la ciudad (con más de 40 artistas que protagonizarán las actuaciones en los diferentes escenarios), la de ayer fue su última oportunidad de disfrutar de la fiesta en la calle.

Quien no paró de bailar y bromear durante todo el recorrido fue Juan Carlos Quintero. "Lo mejor es vacilar con todo el mundo porque estando serios en Carnaval no se va a ningún lado", opinó. Después de quemar la Sardina, cientos de carnavaleros pudieron disfrutar hasta bien entrada la madrugada del baile con la orquesta Tejina en la Plaza de La Candelaria. Esta noche tocará seguir disfrutando con el festival de rondallas que se celebrará a partir de las 20:30 horas en el Teatro Guimerá.

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