Cantina ilegal

Recuerdos de Carnaval

10.02.2016 | 11:27

Reventado, destrozado€ No sé qué calificativo emplear para describir cómo me sentía anoche cuando, después de un martes de Carnaval espectacular, pude cerrar mi cantina sobre la medianoche. Huelga decir que la práctica totalidad de componentes de murgas, comparsas o rondallas pasaron por mi negocio a echarse un fisco de condumio, antes de regresar a casa. Justo cuando cerré la puerta, observé que repetían la retransmisión del Coso en la tele y, antes de ponerme a limpiar, opté por verlo un rato.

No sé si fue el cansancio pero pronto me embargó un sentimiento enorme de nostalgia. Quizás fue al ver la Fufa abriendo el desfile, y no ver a Enrique González al frente; y justo detrás abrían los flamantes ganadores en comparsas, Los Cariocas, y busqué a Fermín Torres pero tampoco estaba. Fue cuando vi aparecer a los personajes del carnaval y, casi sin querer, mi mirada buscó a aquel Charlot que bailaba entre Candilejas, pero no lo vi desfilar, como tampoco vi a Miss Peggy, ni a ella ni a su inseparable Gustavo. Al llegar el desfile de las Rondallas, busqué a el Cabo para ver si les dirigía Faustino Torres pero no lo encontré entre sus filas, ni a él ni a Pepito Pérez, por más que busqué entre rondalla y rondalla. Probablemente uno de los momentos en los que más tristeza sentí fue al ver desfilar a Los Sofocados, supongo que sería por mi amistad con el entrañable Compinche, a quien tampoco vi encabezar el desfile de su murga de la mano con sus mascotas. Y qué decir de las murgas adultas; Bambones sin Cotena, Ni Pico sin Borja Reyes o Diablos Locos sin TomCarbis... Recuerdos, muchos recuerdos de un carnaval en el que disfrutaban grandes defensores y amantes de la fiesta. Mención aparte merece el Suspi, a quién busqué con ahínco al ver pasar a un vendedor de Bambones y al fijarme bien, vi que no era mi querido Luis Hormiga.

Sé que es inevitable echarles de menos, como es inevitable pensar que la vida continúa y el Carnaval sigue con paso firme, empujado por nuevas promesas que sustituyen a aquellos que ya no están con nosotros y que dieron toda su vida por la fiesta. Nosotros seguimos aquí, disfrutando y mezclando nuestras vivencias actuales con recuerdos de Carnaval.

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