Cantina ilegal

Rondallistas o rondalleros

07.02.2016 | 02:00

Y a tenemos el Carnaval en la calle en todo su esplendor. Ya amanece Santa Cruz con ese aroma que le caracteriza en estas fechas y mi cantina ofrece también un aspecto que revela que la noche anterior pasó por aquí un tsunami de alegría y diversión. Después del Ritmo y Armonía de anoche, hoy se celebra el último de los concursos de esta edición mientras la fiesta tiene en la calle uno de sus días más fuertes, con la celebración del primer Carnaval de Día. Tengo que abrir temprano porque serán muchos los que vengan a llenar la tripa antes de ir al Auditorio a ver a las rondallas

Seguramente hoy volveré a escuchar los lamentos de muchos rondallistas, o rondalleros, acerca de lo que ellos creen que debe hacer la organización en beneficio de una modalidad que, no cabe duda alguna, es la genuina de nuestro Carnaval. Quejas con las que nunca he estado de acuerdo porque, puestos a enumerar, creo que son más los privilegios de los que disfrutan, comparados con otras modalidades, que los perjuicios o atropellos que reciben. Son los únicos que celebran su concurso en pleno carnaval, lo hacen en un marco especial, el Auditorio de Tenerife, cuyo alquiler cuesta una pasta; no salen a desfilar en la cabalgata anunciadora, se les alquila el Teatro Guimerá para celebrar un festival antes del fin de semana de piñata€ Honestamente, no veo dónde está la razón que les lleve a pensar que no se les trata igual. Cierto es que han perdido aquel protagonismo y aquella relevancia que tenían en los años 60 o comienzos de los 70, cuando eran la modalidad estrella del Carnaval y la gente corría detrás de ellos al desfilar deseosos de escucharles cantar, pero de eso nadie tiene la culpa, simplemente es cuestión de modas. Lo que sí echo en falta es un poco de autocrítica: ¿No creen que perjudica al colectivo hacer un número conjunto en la Gala con solo tres de las rondallas? ¿Por qué razón se negó el resto?

A mí es una modalidad que me encanta, como me encanta también su concurso. Por eso, siempre que vienen por mi cantina, saco mis mejores garbanzas y mi mejor vino, para recibirlos y agasajarlos como se merecen independientemente de que sean rondallistas o rondalleros.

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