Carnaval 2016

Joroperos, la comparsa mecánica

La coordinación perfecta y los movimientos excesivamente marcados del grupo lagunero le hace valedor del primer premio de Ritmo y Armonía - Cariocas logra el segundo y Río Orinoco, el tercero

08.02.2016 | 00:39
Joroperos, la comparsa mecánica

Rozaron la perfección. La coreografía preparada a conciencia por Joroperos, con unos movimientos poco habituales, excesivamente marcados y totalmente coordinados hicieron a la comparsa lagunera merecedores del primer premio de Ritmo y Armonía. Se quitaron así la espinita del certamen en el escenario donde algunos fallos en la puesta en escena y les relegaron al segundo premio de interpretación y lo hicieron convirtiéndose en un comparsa mecánica.

El segundo premio fue para Cariocas, que también bordó la actuación en la Avenida de Anaga, cargada sobre todo de un trepidante ritmo. La sorpresa la dio Río Orinoco: originales y brillantes, lo que expusieron sobre el asfalto les elevó hasta el tercer premio, galardón que completaron con el de mejor estandarte. Cierra la vitrina de premiados Danzarines Canarios con un accésit. Y todo ello ante la atenta mirada de unas 40.000 personas.

Verles aparecer en el horizonte de la Avenida de Anaga ya llamaba la atención. Una luz de neón indicaba que lo que traía Cariocas incluía un espectáculo diferente y las previsiones se cumplieron. Se trataba de la plataforma a modo de tarima que usaron en el concurso en el Recinto el sábado y que sirvió para dar un cierre de revista a su coreografía.

El aval de la comparsa de Valleseco es la coordinación perfecta. Se mueven en bloque, como si se tratara de un solo bailarín. Pero es que además lo hacen con el estilo de una comparsa veterana. Los aplausos del público acompañando cada cierre de tramo eran el reflejo de que lo que preparó Cariocas para su certamen de ayer era de su agrado. Los movimientos para formar pasillo y el broche del show en el suelo fueron de lo más destacado de su intervención.

Solo salir tras ellos era un handicap para Bahía Bahitiare, pero la comparsa de Zara Díaz puso todo su afán en que no decayera el ánimo. La batucada sorprendió con los cambios de ritmo: La aceleración invitaba a bailar.

La coreografía se centró en un modelo más circular, demasiado recurrente sobre todo si se tiene en cuenta que en el momento del desfile se dedicaron a los pasos ya más que habituales entre estos grupos.

Como una auténtica bala desde La Laguna llegó Joroperos. La rapidez de los movimientos, tanto en marcha como de las extremidades cuando estaban quietos se marcaron y coordinaron a la perfección. Se trataba de pasos pocos habituales, que si cabe destacaron más gracias a la fantasía diseñada por Santi Castro y que fue galardonada el pasado sábado con el primer premio de presentación.

Entre lo más llamativo de la actuación de la comparsa lagunera fue la intervención de los miembros en la coreografía. Si bien es cierto que muchos acoplaron algo similar, fueron los tambores, timbales y panderetas de Joroperos los que mejor se integraron. Y ello pese a la ausencia de su director, Fernando Hernández, que por un percance desfiló con el cambio grande. Para enmarcar los diferentes finales cada uno de los bloques.

La papeleta de Tabajaras, por tanto, tampoco era buena a priori. Además, tenían un cuerpo de baile menos numeroso, lo que finalmente les pasó factura en el perspectiva global. De su intervención llamó la atención la inclusión de platillos en la batucada y la ejecución de los pasos correspondientes dados desde el suelo.

Los más tradicionales fueron los chicos y chicas de Tropicana. El diseño de la comparsa de Candelaria daba la impresión de ser un acompañante perfecto para los pasos de baile, pero los pompones en brazos y piernas de los bailarines no fueron suficiente. Salvaron la intervención las acrobacias, recurso que se ha convertido en un habitual del Ritmo y Armonía, y el final en pasillo.

Algo similar ocurrió con Brasileiros: sus mejores momentos se produjeron cuando elevaron a alguna de las chicas del cuerpo de baile, además del cierre del show interpretando un desvanecimiento y su posterior recuperación al ritmo de la batucada. Poco más dentro de un intervención sencilla aunque bien ejecutada.

Danzarines Canarios mereció un galardón en la modalidad de interpretación en el Recinto y llegaron a la Avenida de Anaga dispuestos a demostrar nuevamente su valía. Ritmo no les faltó pero es que además ofrecieron un espectáculo completo, combinando figuras individuales coordinadas en el grupo y con una acrobacia perfecta acompañada por los movimientos del resto de cuerpo de baile en circular.

Se esperaba más de Rumberos que acostumbran a mantener el nivel en el concurso de la calle. Su coreografía en esta ocasión no presentó nada innovador, aunque su ejecución estuviera a la altura de la comparsa grande que es. El cambio de ritmo al acelerar les causó algún problema.

Los últimos en actuar fueron la sorpresa. Río Orinoco se plantó con ganas en la Avenida de Anaga y ofrecieron un espectáculo con movimientos y figuras innovadoras, especialmente la ejecutada por los chicos del cuerpo de baile. Fueron probablemente de las comparsas más coordinadas de la noche, pero es que además salpicaron su trepidante ritmo con momentos álgidos, como por ejemplo el baile de varias de las chicas en medio de la batucada o el porté con un chico, cuestión poco habitual.

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