Carnaval 2016

"¿¡Esta es la Gala tan fantástica!?"

Enrique Camacho intentó ofrecer un espectáculo diferente e inolvidable pero solo lo consiguió en algunas ocasiones

05.02.2016 | 11:41
"¿¡Esta es la Gala tan fantástica!?"
"¿¡Esta es la Gala tan fantástica!?"
"¿¡Esta es la Gala tan fantástica!?"

El público, más de 5.500 personas, estaba dividido entre los encantados con el ´show´ y los que se sentían defraudados

"¿¡Esta es la Gala tan fantástica que nos habían prometido hoy!?". Así lo dijeron las Fufonas, unas particulares tacañonas del programa televisivo Un Dos Tres que participaron anoche en la Gala de elección de la Reina adulta del Carnaval de Santa Cruz; así se oía entre parte del público, y así fue. El espectáculo comenzó puntual y de menos a más, y así toda la noche, de más a menos y de menos a más. Quizás era tanto lo que se esperaba del nuevo director de la Gala adulta, Enrique Camacho, debido al éxito cosechado en la infantil de 2015, que lo que realmente ocurrió anoche sobre el escenario del Recinto Ferial defraudó. La intención fue buena, el resultado no tanto, aunque Camacho apunta maneras.

La obertura de la Gala, que duró unos 12 minutos, hubiera conseguido un notable si al menos el decorado hubiese permitido al público presente, más de 5.500 personas, ver lo que ocurría en las ochenteras pantallas de televisión, por las que se hizo un recorrido por dicha época, tema en el que se inspira ese año el Carnaval chicharrero. La Gala no se merecía que algunos elementos del escenario, como los discos gigantes, tapasen buena parte de las pantallas.

La obertura del espectáculo tuvo sus momentos gloriosos, como cuando los Gremlins invadieron el Recinto Ferial; como cuando Elliot y E.T. recorrieron el escenario en bicicleta, o como cuando numerosos bailarines ofrecieron la coreografía de Dirty Dancing. Pero también los tuvo para olvidar, como cuando la bailarina principal casi no besa el suelo en el porté final de la coreografía; como cuando unos cuantos figurantes se sentaron en mitad del escenario como si estuviesen en el cine, o como cuando entre todos los acontecimientos históricos de los años 80 que se recordaron, como la caída del Muro de Berlín, el público solo se emocionó y aplaudió sin tino cuando se habló de que el Tenerife subió a primera división.

Eso sí, los presentadores, Llum Barrera, Jadel y Alexis Hernández, se entregaron en cuerpo y alma, bailando, cantando y arrancado aplausos y sonrisas cada vez que salían al escenario. Después, lo mismo de todos los años. El espectáculo continuó con la tradicional e inevitable, por mucho que quite minutos a la Gala, actuación de la Ni Fú Ni Fá. Luego, las agrupaciones musicales, la Reina del Hogar Venezolano, las comparsas, y la actuación de la murga ganadora en esta edición de la fiesta chicharrera, Los Mamelucos. En medio, el cantante Dienis para recordar el hermanamiento del Carnaval de Santa Cruz con el de Brasil, momento que muchos aprovecharon para fumar, comer, beber o ir al baño.

Pero no todos fueron momentos aprovechables para ir a cubrir las necesidades más esenciales, la Gala de Enrique Camacho también tuvo instantes de los que se esperaban de él. Las simpáticas imitaciones de los murgas recordando a Rafael, Pimpinela o Madonna; Jadel y las comparsas bailando al ritmo de Frankie Ruiz, entre otros temas salseros, y la actuación de Ana Torroja, que logró que el público se entregara cantando los temas ochenteros de Mecano, fueron algunos de ellos.

Al final, tras tres horas, la de ayer fue una Gala más. No fue la mejor de la historia, aunque los artistas invitados así lo habían asegurado el día anterior. Tampoco lo peor, si no que le pregunten a Rafael Amargo. El público estaba dividido, entre los que se quedaron encantados y entre los que se sentían defraudados. Demasiadas expectativas para el acto que se ofreció. Eso sí, Enrique Camacho apunta maneras y como de la experiencia se aprende, el próximo quizás sí sea su año.

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