Trapaseros gana una subasta a la baja

En una final que no pasará a la historia, los realejeros recuperan el reinado del Norte tras dos temas sin mucho gancho pero con un denso contenido

01.02.2016 | 11:38
Trapaseros y su particular Cleopatra en el segundo tema de la final.

Trapaseros se lleva un concurso en una final a la baja. Después de haber sido los más equilibrados y potentes en las fases, los chicos dirigidos por Juanka López recuperaron el sábado para sus vitrinas, y tras un año de interrupción, el primer premio de interpretación en el Concurso de Murgas del Norte. Lo hicieron los realejeros de manera justa, en una final que no pasará a la historia, haciendo valer su actuación de las eliminatorias, pero también con dos densas letras, cargadas de mucho contenido y sin fisuras. Un fondo, que pese a no llegar por completo a la grada sí recibió el reconocimiento del jurado.

Trapaseros desbanca así a Irónicos, que en la final también dejaron un gran sabor de boca y se hizo acreedor del Premio Criticón gracias a su tema La voz del artista, la voz de la cultura. El tercer premio recayó en Cascarrabias y el accésit fue para Tiralanguas. En presentación Archicuerpos ganó diez años después por delante de Trinkosos, Criticonas y Risilocas.

Cascarrabias

Los de Ardiel Herrera parecieron confirmar desde el inicio su reciente progresión. Pero los portuenses se quedaron un poco a medias. Su apuesta de entrada fue muy valiente, ya que la murga al completo abandonó el escenario para regresar un par de minutos después, bajo el relato de David Padilla, y en taparrabos, como cromañones para contar La evolución. Arrancan desde su época recordando inventos que relacionan con la actualidad, caso de la piedra. "Tus derechos se los pasan por la piedra", dijeron. Pero ahí dieron un salto casi al vacío, ya que primero se salieron de lo que debía ser su hilo argumental (para hacer un canto a la agricultura y la pesca y denunciar a los gobernantes), y luego, en un abrir y cerrar de ojos, plantarse en pleno siglo XXI para abordar asuntos como la exclusión social y la sanidad. Cuando parecían perdidos, recuperaron su camino detallando la particular evolución de los políticos. Acaban despojándose (en un final con fuerza y cierto aroma Zeta Zetas) de sus atuendos para admitir que prefieren no haber evolucionado.

Decidió Cascarrabias meterse en un ya desgastado diálogo hombre-mujer, en este caso con un mayor protagonismo para la chica en su papel de novia del murguero. Tema a priori muy interno y que los portuenses trataron de defender sin una separación visual de la murga e hipotecándolo todo a la figuración de una pareja en la parte delantera del escenario. Su arranque fue una simple enumeración de cabreos de ella, la Yesi, por el tiempo que él le dedica a la murga, aunque ganaron en complicidad al describir la obsesión de los murgueros por sus grupos durante todo el año. No ofrecieron mucho más, pero sí fueron capaces de darle a su interpretación un tono final fiestero y carnavalero que conectó con el público. Un epílogo con un ojo en el crono ya que Cascarrabias acabó con 45 segundos de sobra. El reloj se paró en 41 y eso permitió a los de Ardiel Herrera preparar su despedida y entonarla para acabar con 9" de sobra y con la protesta de cierto sector de la grada.

Ni Pa Tanto

Segundos de la noche, Ni Pa Tanto desvelaron muy pronto que había soltado su mejor arsenal en la fase. Algo que quedó de manifiesto con Desde pequeño, todo un señor tacaño, la historia de una persona agarrada que resultó ser Mariano Rajoy. Los de Richard López no se complicaron ni en lo musical ni en las rimas ni en los acentos de su letra para relatar la vida de un agarrado en un tema que al final tuvo un mensaje más serio para llamar "rácano, avaro, soberbio y jeta" al presidente del Gobierno.

Ganaron un poco más de fondo (aunque casi con la misma forma que en su primer tema) con su segunda canción, su particular Vuelta Ciclista a la corrupción, un puerto de categoría especial para intentar conectar en una final. Pese a sus diferentes maillots, les faltó al menos una bicicleta en su atrezzo, y también tratar asuntos más cercanos. Y es que sus paralelismos de casos políticos concretos acaecidos en varias comunidades peninsulares pasaron de puntillas por mucho que trataran de enlazarlo con la jerga ciclista. Solo parecieron ganar en su etapa de Canarias, donde hay "expertos escaladores, que empiezan de concejales y acaban de presidentes". Tramo con recorrido para explotar del que Ni Pa Tanto hizo una neutralizada y pasar enseguida a una comparativa de la vida y el ciclismo: "Toda tu vida es una ascensión con sacrificio y dolor". Problemas de dicción en un final donde compararon el dopaje con la corrupción. Subirse al podio de la final eran palabras mayores para los de Icod, que deben acabar, sin embargo, más que satisfechos de haber ganado una etapa: meterse entre los siete mejores.

Tiralenguas

Con Tiralenguas llegaba el primer momento álgido de la noche. En sus bodas de plata y con la necesidad de subir el listón de lo ofrecido en su actuación de fase. Pero en la final los de Icod demostraron no llegar al nivel de otros años. Musicalmente no parecieron cómodos, les faltó dicción en algunos pasajes y hasta se les notó atropellados. Eso sí, a los de Vera no se les puede discutir su capacidad para tocar la fibra y conectar, su sello más particular. Les costó mucho arrancar con su primer tema, el de sus miedos, traumas y fobias, que durante muchos minutos un simple relato. Tiralenguas trató de buscar el humor, pero su acelerada musicalidad sepultó los chistes que salpicaban la canción. Muy lineales, y sin apenas avanzar en su planteamiento, solo cuando respiraron le sacaron una sonrisa a la grada. En su epílogo le dieron un giro más social al tema para abordar sus "auténticos miedos" en un golpe de efecto: la presencia en el escenario de Josefa Hernández, la abuela desahuciada de Fuerteventura. Un epílogo con fibra y fuerza en el que cargaron contra la Justicia.

En su segunda canción tiraron de protocolo. Lo hicieron primero con una temática muy interna de las murgas y dentro de unas voces que les hacían hasta irreconocibles. Camino del que salió Tiralenguas con un giro brusco para meterse en terrenos más reconocibles y generales. Así, abordaron las deficiencias de la Sanidad, la monarquía e incluso la discriminación de la Iglesia a los transexuales. Los de Vera se habían metido en terrenos un tanto pantanosos que sin embargo sortearon con mucha fibra. Lo hicieron "saltándose el protocolo", quizá en demasía toda vez que (como en el primer tema y como en una especie de homenaje a su 25 aniversario) rescataron a personajes (como Fabiola Socas) para terminar de llegar bien. Y ciertamente lo lograron dejando un buen sabor de boca.

Trinkosos

Como ocurrió con Ni Pa Tanto, el premio de Trinkosos fue pasar el corte del miércoles, toda vez que los de Héctor Rodríguez bajaron enteros respecto a la fase. Tomaron como excusa el viaje de novios a Canarias de una pareja peninsular con la concepción prefijada de que aquí "vamos en taparrabos". Un tema ya manido y que además se vio lastrado por varios problemas de dicción. En medio de un polca resaltaron un par de golpes a Gran Canaria, pero a partir de ahí la canción no avanzó. Ni con sus expresiones extraídas de su diccionario de canarismos, ni con su oda los deportes autóctonos, ni con la retahíla de nombres guanches. A su final le faltó pegada.

Con Deshumanizados perdieron de un plumazo cualquier vis cómica que quisieron transmitir en la canción anterior. Trinkosos se puso serio y entró a matar desde sus primeras estrofas. Terrorismo, dictadores, venta de armas, los atentados de París, la defensa de las religiones, la lucha por el terreno en Israel y Palestina? De todo cupo en un cajón desastre con una selección musical quizá muy arriesgada y que impidió a los orotavenses acabar más arriba. Aún así, conscientes de sus limitaciones, acabaron disfrutando sobre el escenario.

Risilocas

Las de Luisy Hernández han logrado entrar por la vista y los oídos desde sus primeros acordes. Una presentación muy cuidada y voces melodiosas de una murga diferente. Sin los argumentos de las grandes, pero sí con el atrevimiento de hacer (o al menos intentar) cosas a las que otras no llegan, especialmente en la senda del humor. Aún así las de Icod también llegaron al sábado en paños menores. Con Al final solo son palabras trataron de sacarle punta a expresiones y frases en función de su entonación (como "el coño" y "el hola"). Sacaron algunas risas, pero a partir de ahí fueron en línea descendente. No ofrecieron seguridad en algunas entradas y recurrieron a frases retóricas muy desgastadas. Se les entendió siempre, pero parecieron estar incómodas con algunas melodías, algo que les impidió finalizar más arriba.

No podía faltar una caracterización de Risilocas y las icodenses lo hicieron en su segundo tema en forma de esas limpiadoras de carreteras, una percha de raíz cómica pero que también llevaba implícita de entrada una crítica al estado de las vías tinerfeñas. Pusieron en escena escenas reconocibles y lo hicieron con gags cargados de cierta chispa y coordinación de movimientos. Luego tiraron de cierta demagogia para compararse con el canarión, volvieron a ir hacia el humor pero sin que sus golpes llegaran, y recurrieron a la retórica en su desempeño de "de cortar las malas hierbas de todos los ayuntamientos". Quizá les faltó ir un poco más allá como ya han hecho en un pasado reciente, pero se bajaron de las tablas tras una digna final.

Irónicos

La final parecía haberse quedado para que se decidiera entre Irónicos y Trapeseros. Un cara a cara entre las dos realejeras. Y los primeros en golpear fueron los vigentes campeones hasta el sábado. Los de Muco Hernández se disfrazaron de cantautores en una canción inicial (de temática poco usual) y que pretendía ser un homenaje a todos esos artistas que tratan de ganarse la vida en la calle sorteando las pegas administrativas con las que se topan. La interpretación tuvo empaque especialmente al comienzo y al final. Tras un arranque en el que denunciaron la persecución que sufren, se metieron en un recorrido cronológico de su vida, desde el pedir a los Reyes una guitarra, formar un grupo de rock y cantar en un mariachi y otros trabajos en precario. Ahí no terminaron de llegar, ni en la vertiente crítica ni en la humorística, aunque conectaron a base de hacer música con cubos de basura antes de una defensa final de la cultura en sus más variadas acepciones que les permitió subir muchos enteros.

Irónicos repitió luego su segundo tema de la fase en Santa Cruz, una elaborada crítica sobre la repercusión real para la isla de los rodajes cinematográficos que se llevan a cabo en Tenerife. Una acertada puesta en situación dio paso a otro pasaje algo más flojo sobre la visita de políticos a diversos festivales de cine para meterse seguidamente en un desarrollo de los géneros cinematográficos y distintos nombres de películas, en ambos casos relacionándolos con situaciones y personajes de esta tierra. El rico contenido ("Aventura es la cola de la Sanidad" y "La vida es bella si logro aparcar") se perdió en medio un desarrollo demasiado acelerado. Todo lo contrario que sucedió con la entrega de premios de su Academia de Cine para diferentes actores ("Fernando Clavijo por el reparto de la pobreza") y películas. Volvieron a recuperar toda la garra por medio de un pasodoble con mensaje final: "Mis siete maravillas no es trapiche para nadie". Como en 2015 cuajaron una actuación completa entre fase y final.

Trapaseros

Con todo a su favor para recuperar el cetro perdido en 2015, los Trapaseros cerraron la final. Lo hacían tras las grandes sensaciones dejadas en la fase y con la impresión de que con las mismas prestaciones su primero no ofrecería discusión. Los de Juanka López habían sido muy cercanos en las eliminatorias, pero el sábado, y al filo de la una de la mañana, se empeñaron en ser extremadamente densos con sus dos temas. Un contenido con mucho fondo pero difícil de digerir por mucho que lo abordaran desde puntos de vista diferentes a los habituales. El primero, La gran subasta, una parodia (con recuerdo cercano a Mamelucos) de los tejemanejes del PP, pero que no terminó de llegar debido a que intercalaron asuntos comunes, como la sanidad, con otros algo lejos de lo mundano, como la ley de enjuiciamiento criminal. En medio de la misma fuerza coral de la fase se permitieron incluso darle un viaje velado a la grada por no ir a votar. Pese a la interactuación con el público no terminaron de conectar.

Se caracterizaron de faraones egipcios a continuación en una puesta en escena marca de la casa. Pero los Trapaseros, anclados en una temática tan alejada en el tiempo (quizá por eso nombraron la construcción del Auditorio de Tenerife) como en el espacio, volvieron a caminar por senderos un tanto angostos. Su ritmo era tan frenético y envolvente como complicado de asimilar, si bien dieron un forzado giro de 180 grados en su registro para poner en escena un ingenioso jeroglífico sobre el canarión. Sin un solo pero en sus voces, la canción no terminaba de reventar, y ni siquiera lo hizo con el solo femenino de su particular Cleopatra. Por momentos los Trapaseros eran faraones egipcios pero bien podrían estar en el papel de cualquier otro personaje histórico en medio de una interpretación a medio camino entre un musical y un gospel. Aún así, los de Juanka López empaquetaron su final con una potencia sin parangón que les dio, junto a la profundidad de sus letras, para llevarse el primero. En 2017 Santa Cruz los recibirá con los brazos abiertos.

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