Tiralenguas hace lo justo para opositar

En una tercera fase que se hizo corta, los de José Antonio Vera fueron los mejores de la noche e hicieron lo suficiente para pasar a la final, pero estuvieron lejos del nivel mostrado por Trapaseros

28.01.2016 | 15:00
Trinkosos, desde La Orotava, en su primer concurso.

n una fase que supo a poco por la participación de apenas tres murgas (tras la reciente baja de Pizzicatos), Tiralenguas hizo lo justo para destacar por encima del resto. Actuación, no obstante, sin el brillo necesario para llegar al listón dejado el martes por Trapaseros, pero suficiente para estar en la final. A Archicuerpos les lastró la densidad de sus temática, mientras que Trinkosos dejó un buen sabor de boca en su estreno, tanto, que también convenció al jurado para darles el pase a la cita del sábado. Al margen de los dos de ayer que pasaron el corte también lucharán por los premios de interpretación Irónicos, Ni Pa Tanto, los citados Trapaseros, Cascarrabias y Risilocas.

Tiralenguas

Tiralenguas era la encargada de abrir la tercera fase. Lo hacía, la murga de José Antonio Vera, con la necesidad de acercarse al nivel marcado el lunes por Irónicos y el martes por Trapaseros. Sin embargo, a los de Icod les costó poner argumentos sólidos encima de la mesa. No les ayudó el sonido, capado durante algunos minutos para parte de la grada, ni tampoco por el desarrollo de su primer tema, Los expertos. En él pusieron sobre las tablas a personajes perfectamente reconocibles pero a los que no supieron sacarle chicha, como el experto en fútbol, el canarión que "en meter la pata tiene reincidencia". Luego llegaron los entendidos en pescar, en cazar, en coches, en chuletadas, el típico gorrón. Una tras otra, a Tiralenguas se le escapaban de las manos estrofas para darle más mordiente a la canción en medio de unas melodías que tampoco ayudaban a un tono humorístico. Lejos de remontar, se metieron en una referencia a los periodistas que hablan mal sobre ellos, y se desahogaron por las críticas recibidas el año pasado, con defensa incluida a Irónicos y consiguiente viaje al entorno de Trapaseros. Y cuando quisieron dar un giro a su interpretación ya fue muy tarde. Lo hicieron arremetiendo contra los políticos ("expertos en vivir del cuento" y en "mentiras"). Fue un final, como acostumbran, cargado de contundencia pero con la sensación de haber sacado la artillería pesada fuera de tiempo.
La dicotomía eterna entre el bien y el mal fue el eje central de su segunda interpretación, y para ella los de Vera se dividieron en tres: una parte neutra en medio de otra en el papel de angelitos y una tercera ejerciendo de Lucifer. En su ejerció inicial de escoger entre lo conveniente y lo deseado, escenificaron una primera cita de un chico con una chica. El recurso parecía manido, pero lograron sacarle punta y provocar algunas risas. Más difusa fue su parodia de un partido del CD Tenerife que solo ganó en sus dos últimas frases. Crítica velada a la explotación laboral y referencia a su alcalde, Francis González, que "empezó igual que todos, enchufando aquí a su gente"; "otro golfo igualito que era Cheo". Para su final, como en el primer tema, subieron en fuerza, pero la problemática de Siria quizá no fue la más apropiada para que la canción reventara. Sin llegar a decepcionar, Tiralenguas quedó lejos de Irónicos y a años luz de Trapaseros.

Archicuerpos

La única murga mixta en el concurso del Norte, Archicuerpos, fueron los segundos de la noche. Con su habitual cuidada fantasía, el grupo de Fabiola González ejecutó una actuación correcta, pero quizá demasiado densa en muchos de sus pasajes, tanto por su contenido como por el ritmo que ofrecieron. Trataron sobre la Ley Mordaza en su primer tema y con ella la "muerte de la democracia". Quizá para evitar caer en la redundancia en uno de los temas más recurrentes de este año, los realejeros lo enfocaron desde el punto de vista de las tres clases sociales. Las dos primeras, la baja y la media, apenas aportaron algo nuevo, aunque al menos, y tirando de ironía, mantuvieron la atención en su presentación de la clase alta. "Ya está bien de acosarnos solo por robar unos milloncitos nada más", cantaron. Tuvieron que lidiar, sin embargo, con varias estrofas rematadas con calzador. Mucho ritmo que llegó incluso a bordear la asfixia. Ofrecieron fuerza en un final valiente en su contenido y también en el arreglo musical.
Subieron incluso su nivel de densidad con la segunda canción sobre el machismo. Su presentación ya fue un poco confusa. Anclada en el libro Cincuenta sombras de Grey, del que denuncian que "venden los mismos estereotipos de siempre" y la humillación que ello supone. Por el argumento, el contenido y la selección musical al tema le costó ganar en brío. Trataron de la supuesta discriminación de las murgas femeninas (y de ellos mismos) en el concurso del Norte y de los casos, quizá muy rebuscados, de la militar Zaida Cantera y de la empresarial Mónica Oriol con los que les costó conectar con la grada. Una simbiosis que sí llegó en referencias finales sobre el machismo más cercanas y reconocibles. Con unas estrofas más ligeras, pidiendo más igualdad, cerraron de manera notable.

Trinkosos

Los primeros acordes de la tercera murga de la noche no parecían estar relacionados con un grupo que se estrenaba en concurso. Eran Trinkosos, que llegados desde La Orotava y con colorida fantasía de caníbal (con alguna reminiscencia que recordaba a la legión romana) mostraron seguridad y fuerza tanto en su entrada como en su pasacalles. Se notaban las tablas que daban la presencia de varios excomponentes de Pizzicatos. Buen sabor de boca inicial el dejado por los de Héctor Rodríguez, que sin embargo les costó mantener en un primer tema, que les sirve para ejercer de asesores en su particular Trinkosos Consulting. Les costó despegar con la presentación de su personaje, a lo que añadieron algún que otro problema de dicción. Lejos de profundizar, pasaron de puntillas por los asesores de Fernando Clavijo para tratar de hacer humor con Manolo Artiles y criticar el derrame de fuel en las costas de Gran Canaria. Tras un canto de defensa y realce a las murgas del Norte, regresaron a los gastos de los políticos en personal de confianza. Fue ahí cuando ganaron en musicalidad, en letra y en inteligibilidad. Pero cuando parecían camino de llegar muy arriba, se les acabó el tema.
Como Criticonas el martes, ayer Trinkosos tiró, en su segunda canción, de las modas, aunque en este caso centrada en el culto al cuerpo de la mujer. Aunque la interpretación discurrió por melodías alegres y trató de apoyarse en una atrevida escenificación, apenas aportó nada nuevo en contenido. Empezaron a ganar en solidez cuando trataron la discriminación laboral por el exceso de peso y tuvieron su mejor momento en la última música. Fuerza, sentimiento y un solo femenino fueron sus armas para poner en valor la salud y el orgullo propio por encima de la imagen. Sin duda, la mejor manera de dejar una gran impronta en su estreno.

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