Podio para Bambones y La Traviata

Los de El Cardonal repiten el segundo de 2015 y los de El Toscal vuelven a mojar - Diablos, accésit

26.01.2016 | 10:08
La Traviata durante la final de murgas adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2016
Podio para Bambones y La Traviata

Tras Mamelucos, Bambones volvió a conformarse ayer con el segundo premio de interpretación, mientras que el tercero fue hasta el Toscal para La Traviata, que se desquita de no haber picado en 2015 pese a hacer la mejor final. Diablos Locos, seguramente por el reprís del segundo de sus temas, fue acreedor de un accésit.

Bambones

El bajón de nivel producido en la final por Ni Pico ponía en bandeja a Bambones la ocasión de dar un golpe sobre la mesa. La grada ya aplaude su pasacalles sin estar ellos en el escenario, y se enfervoriza cuando se colocan sobre las tablas aún con la luz apagada. Su sentida entrada a Suspi y la conexión casi única que tienen con la grada les situaba en el mejor escenario posible. Los de Primi Rodrí- guez tiraron de crítica con Una murga sin mordaza, un tema de su corte, directo y contundente, pero en el que varias perlas irónicas le permiten subir de nivel. Su mayor lastre, abordar una cuestión ya manida después de tres fases y más de media final. Bambones fue sutil de entrada. Cantaron que ahora "se puede hacer el amor, pero no más de dos" que "está prohibido juntarse" por lo que "chicas irán de una a una a hacer pipí", y también que "en las despedidas de soltero la muñeca será un maniquí".

En medio de una selección musical (en melodías y ejecución) casi perfectas, le dieron un poco más de intensidad a su interpretación con una puya a la concejala de Fiestas ("Gladis ya decide por ti, ella sola ya cambia las bases"), retomaron de nuevo al ironía para cargar contra la Monarquía (con juego de palabras con las infantas "de naranja y de limón") para darle rotundidad a los últimos minutos de su tema defendiendo el derecho a disfrazarse en carnavales de policía y, especialmente, a defender la libertad de expresión de las murgas. "Si nos ponen multas pues las pagaremos" y "todavía no se ha inventado una murga con mordaza", reiteraron en sus últimas estrofas. La grada no les castigó, pero les premió únicamente con un aplauso unánime. Quizá muy poco para Bambones.

Debían lidiar los de Primi en su segundo tema con la obligación de subir el nivel, pero también con la necesidad de ofrecer algo diferente a lo que ya habían puesto sobre las tablas murgas como Irónicos y Mamelucos en sus temas sobre el plató de cine en el que se ha convertido la Isla. Nada imposible, como ya ha demostrado en multitud de ocasiones, para Bambones. Y de hecho, con sus comparaciones iniciales entre Santa Cruz y Grecia ("allí están en ruinas y aquí el Toscal también"), y con la presentación de Ochos nombres guanches€ Pero de pronto la murga perdió identidad ante tanto reparto. Bambones se olvidó de cantar (solo en los acompañamientos con un potente Carmina Burana), le dio demasiada cancha al relator y olvidó su identidad. Aquella única que tan buenos réditos le ha dado estos años.

Así, su alfombra roja no tuvo el glamur esperado. Por ella pasaron Patricia Hernández, Paulino, la alcaldesa de Güímar, Efraín Medina y hasta la nueva concejal en el único golpe destacable: "Gladis, no seas quinqui, eso está comprado en Pinkie". Tampoco corrigieron el rumbo los de El Cardonal con una entrega de sus Oscar que tuvo demasiados altibajos: "el mejor corto para Bermúdez". La canción se consumía y en medio del ir y venir de artistas en medio del escenario, Bambones seguía sin encontrarse. Solo al final del tema mostraron su ADN cuando compararon diversas situaciones con películas (la reforma laboral con Los Lunes al sol, Juegos del hambre con la crisis, y la corrupción con Tiburón). Mayor potencia musical no se les podía pedir, pero cuando los de Primi quisieron dar el golpe sobre la mesa ya fue demasiado tarde.

La Traviata

Segunda murga de la noche, La Traviata se subía al escenario con la intención de desquitarse de su concurso anterior, aquel que les dejó sin premio por el sistema de puntuar el repertorio completo. Y tanto por los acordes de su presentación como por la puesta en escena de su primera tema (Esta noche aquí pretendo ser tu zapatero) parecían tener argumentos para ello. Con una recreación sincronizada (que habrían firmado los mejores Trapaseros), los de Josechu Álvarez arrancaron con estrofas llenas de contenido y criticando diversos aspectos agarrados a las diferentes clases de calzado que pasan por su mano. Desde los zuecos (la precariedad y el retraso de la sanidad), las alpargatas agujereadas del campesino (y la explotación que sufre), la esclava de una señora (pago de hipotecas). Pese a pasajes notables ("Paulino me dejó unas bailarinas, porque pasó de puntillas y dejó a Canarias en la ruina") el tema no terminaba de arrancar. La Traviata lo intentó con su particular caja de Carnaval para cargar ahora contra los diferentes concejales que han pasado por Fiestas€ Distintos personajes pero el mismo planteamiento, como les ocurriera al nombrar a Rajoy (y la desidia con Canarias), e incluso el zapato de Cenicienta como paralelismo a Santa Cruz. Y ahí, sin apenas poder levantar el vuelo ni conectar con la grada pese a que musicalmente fueron notables, se les acabaron los clavos y el pegamento para darle forma a una composición merecedora de premio.

Con su 'Traviata Directo' llegó el primer tema limpio de la noche, sin atrezzo y solo dando relevancia al contenido. Pero ahí La Traviata no estuvo tan fina como en otras ocasiones. Ironía y crítica, pero apenas llegada. Y es que el redactor "enchufado por Coalición" ofreció reportajes dignos de mención, pero otros también para guardar en una gaveta y no emitir nunca. De los primeros, su visita a Puertos donde le recibe "el cachorrito Ricardo Melchior". Pero hubo más de lo segundo, como la raya que separa Güímar de Arafo y la intención de Paulino Rivero de presidir al CD Tenerife. Como con su zapatero, a los de Josechu Álvarez se le gastaba el tiempo sin llegar a explotar. Incluso más del debido con estrofas sobre el coste del transporte entre las islas y las elecciones en plenas navidades. Mal menor, sin embargo, en el modus operandi de los de El Toscal, acostumbrados a rematar sus temas de manera apoteósica. Y en la final de anoche lo volvieron a hacer (conectando en directo con el concurso), aunque esta vez con algún que otro reparo. De resaltar, su actualidad de la letra, en la que nombraron los elementos del escenario (el playmobil era Juan Viñas, la Game Boy de la concejal para jugar con las murgas y hasta la cinta para "rebobinar y recuperar nuestra fiesta"). Pero ahí rescataron todo aquello del Carnaval que no les entró en el epí- logo de su segundo de fase, con un golpe de efecto final, el descubrimiento de una estatua del Charlot tinerfeño junto a Victoria Álvarez, su viuda. Una inclusión con una gran carga de sentimiento y fibra, un tanto forzada por la contextualización del tema, perol que hizo reventar a la grada en un broche, el que no tuvo el zapatero, made in La Traviata.

Diablos Locos.

Tras el relativo pinchazo de Bambones, la penúltima bala para lograr el primero estaba en manos de Diablos. Con tanto o más feeling como el de los de El Cardonal, los de Masi tenían el camino despejado para reeditar su máximo galardón de 2015. Y la dirección de su inicio parecía correcta cuando la murga se metió en el papel de Juan Luis Guerra rememorando su visita a la Isla del pasado verano para dar un concierto. La contextualización, eso sí, fue un tanto forzada. Una canción casi en exclusiva con melodías del cantautor dominicano podía ser una segunda versión de la Fasnia All Stars de hace un par de años, pero nada más lejos de la realidad. Subidos en un taxi para recorrer la isla, dejaron algunas perlas ("nunca había visto un muñeco de nieve a 30 grados"), pero empezaron a dar tumbos sin sentido, hasta el punto de salir volando "desde La Gallega a San Andrés".

Diablos recobró la coherencia yéndose de guachinche a La Corujera, donde se emborrachan para acabar en la Residencia. Situación ideal para criticar a la sanidad, con los "pasillos que parecen al tercer mundo y una "lista de espera que es de vergüenza". Pero los trónicos decidieron no estirar el tono crítico para pasar de nuevo a otro más díscolo, más suyo en un final en el que trataron de empastar, como pudieron, una referencia al Carnaval con tal de acabar arriba. Bambones no había llenado, pero tras el primer combate, y en la comparación más cercana de la final, ganaba a los puntos a Diablos.

Y para recuperar terreno, Diablos trató de dar un golpe de los suyos con el Certamen Drag Canarias. Si Bambones puso en escena una alfombra de estrellas de cine, los de Cuesta Piedra fueron más llanos. Recuperando aquella escuela de samba brasileña que le dio el primero en 2011, pero esta vez en clave de transformismo. Así, subieron al escenario las representantes de La Gomera (un cuerpo hecho a base de escaldón y potaje de berros), la quesadilla rusa de El Hierro, la palmera a la que no le "cabe un bienmesabe"€ Aquello, con cierto exceso de peso, empezaba a disparatarse. Turno para una drag majorera encorvada de los cuernos y con joroba, y otra conejera "con la vejiga pequeña" antes del duelo final entre Tenerife y Gran Canaria. El éxtasis llegó con la salida de auténticas drags y en giro de la canción en su defensa. "El espejo me decía una cosa que en la calle tenía que esconder. Un día dije basta, soy así carajo", cantaron con el recinto ya vuelto loco y rendido al más puro estilo trónico y que brindó la mayor ovación de la noche tras el "¡maricona tú!" de los de Masi.

Zeta Zetas

Con el buen sabor de boca que dejaron en la fase con su hombre espejo, los de Javi Lemus fueron los encargados de abrir la final. Dos puntos a favor para llevarse a la grada ya desde su pasacalles. Para mantener el nivel de tensión, en su primera canción ya ofrecieron uno de sus golpes visuales al convertirse en ropa (con trabas y todo) tendida. El efecto fue más que notable, pero a ZZ se le veía por un lado encorsetados en su atuendo y por el otro limitados por la complejidad de sus dos primeras músicas que les dificultó el que se les entendiera. Una puntita al Primark fue su única referencia salvable en tono irónico (quizá al que más apuntaba el tema en vista de su escenificación) antes de un primer giro más serio para criticar los "prejuicios por la forma de vestir". "Lo importante es lo que se esconde detrás", cantaron antes pasarse de frenada recordando a Singuangos y su Baile de Magos. Segundo giro, algo forzado, para defender la enseñanza de los ni- ños, tanto en los colegios como en sus casas. "Prefieren ver Gran Hermano que leerles un cuento", manifestaron. Pero ZZ salva su intrincado cambio de rumbo con mucha fuerza y, sobre todo, un homenaje final, a las amas de casa ("que por el trabajo que hacen un sueldo deberían pagarle") y en contra de la desigualdad de género. Los de Javi Lemus añadieron fibra a su fuerza y pusieron en pie al recinto.

A valentía y a proponer algo diferente nadie gana hoy en día a Zeta Zetas. Y ayer los del Barrio de La Salud, en ese camino casi privado, dieron un paso más allá con la murga en 3D. Vestidos completamente de negro, en el papel de hackers y con el escenario totalmente a oscuras se convierten en "justicieros de Internet" para intentar cambiar la sociedad. Así, ZZ recrea una pantalla de ordenador a base de efectos fluorescentes. Si en otras ocasiones el impacto visual tapó (o disimuló) la letra que había detrás de la escenificación, en esta ocasión fue una complicada ejecución la que los lastró más allá del golpe a los ojos inicial. Referencia a la UD Las Palmas (el sistema se empeña en bajarla a Segunda), critican el cambio de las bases de concurso, demandan un local para Marchilongas, cargan contra la Ley Mordaza€ Todo en medio de un maremágnum de emoticonos complicados de seguir. Lejos de reconducir la situación, los de Javi Lemus fueron más allá y, renunciando por completo a la letra, lo venden todo a una representación teatral en una especie de "película de nuestra vida". Escenifican a un ciudadano engañado en las urnas, que tiene que pedir un préstamo para arreglar su casa y acaba en la cárcel por no poder pagar. Quisieron dar una vuelta de tuerca a su propuesta, pero esta vez no tuvieron la misma pegada de otras ocasiones. Un canto final conectados con la grada ("levanta el culo de la silla, sal a la calle y protesta por la injusticia) les permitió, eso sí, firmar un final digno.

Ni Pico Ni Corto.

Si ya su orden de actuación dentro de la distribución de la final hacia presumir que los 30 minutos de Ni Pico le iban a servir a más de uno para tomarse un respiro después de las tres murgas y antes del ciclón de Bambones y Diablos, el esprint final de Mamelucos minutos antes hizo aún más cuesta arriba la actuación de los de Carlos Estévanez. La decana de El Toscal dejó bien claro que el martes había lanzado sus dos mejores temas, o al menos los que sus responsables consideraban con más argumentos para pasar. El primero Los electores, no dejó de ser una mera sucesión de perfiles de votantes. Desde uno del PP (Máximo Monedero), otro de Podemos ("será maravilloso ser como Venezuela"), un tercero del PSOE, otro que vota a los verdes€ Luego llegaron la Vane del quinto, el trabajador con un sueldo bajo€ El tema nunca arrancó, ni siquiera con las intentonas fallidas de aportarle algo de humor a su interpretación; y además se vio lastrado por algunas de sus melodías. Su final, empastado casi a la fuerzas con el Carnaval ("se van los electores para el carnaval de lote") no rescató la que hasta ese momento había sido la canción más floja de la final.

En la misma estuvo Las adicciones, otro tema sin demasiado recorrido, en el que tampoco funcionaron los recursos humorísticos y que por momentos, como en el final, se salió por completo del hilo argumental. Recrea Ni Pico a Ramón, un personaje que colecciona basura (entre los dientes), que está enganchado a la Salsa Rosa, también al gimnasio y a las redes sociales. Sin cambio de ritmo o dirección, el tema sí dio un giro al final. Pero la variación, en la búsqueda de elevar la seriedad de la canción, chirrió, ya que la murga habló de supuestas adicciones como las armas, el terrorismo y la violencia. Mientras se despedían al menos conectando con la grada gracias a su Chicharrero de corazón puede que varios miembros del jurado echaran en falta en la final a alguna murga que, por sus puntuaciones, no pasó el corte de las fases.

Triqui Traques.

Tras el éxtasis del final de Diablos, cerró la noche Triqui Traques, que demostró no llegar a la final con demasiados argumentos para al menos hacer un papel algo más que digno. Con "Pimpi y Nela, aquí los platos vuelan" escenificaron la enésima versión de una disputa matrimonial que apenas despertó el interés de la grada en lo que quería ser un tema de humor€ Puesto a ser un concurso para recordar temas anteriores, Triquis casi llega a los 80 sacando del baúl de los recuerdos murgueros a la Catalina de Singuangos de 1993. Eso sí, en un escalón infinitamente inferior.

Recurrió Triquis a otra percha bastante manida este año, la moda por el running, aunque en su intento de no caer en la repetición, convirtieron su tema en una especie de gorgorito de enanos. Lejos de aportar nada nuevo, los de Marcos González repitieron situaciones habituales como el gimnasio y la discoteca. Solo destacó algún que otro golpe visual. Lejos de recuperar su mejor versión de antaño, el premio de Triquis era poder cantar anoche.

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