Deslumbrantes Zeta Zetas

Los de Lemus, con su ´hombre espejo´, marcan diferencias en la fase con más nivel - La murga pasa a la final junto con Mamelucos, Traviata, Bambones, Triqui Traques, Diablos Locos y Ni Pico Ni Corto

21.01.2016 | 13:26
Segunda fase de murgas adultas del Carnaval 2016
Tercera fase de murgas adultas del Carnaval 2016
Primera fase de murgas adultas del Carnaval 2016

Zeta Zetas se confirma como una murga diferente. En la fase más equilibrada de las tres, el grupo de Javi Lemus destacó por encima del resto con su hombre espejo, un tema efectista en lo visual, pero también cargado de contenido. Más que suficiente para marcar diferencias y ganarse el derecho a luchar por los premios. Junto a ellos unos Mamelucos equilibrados y también con méritos de sobra para pasar. Estas dos murgas pasan a la final junto con Traviata, Bambones, Triqui Traques, Diablos Locos y Ni Pico Ni Corto, según el fallo leído la pasada madrugada.

Mamelucos

Solo ellos son capaces de sacarle un aplauso a la grada solo el simple hecho de encenderse los focos y descubrir su fantasía, este año a medio camino entre un fauno, un carnero y un muflón del Teide, y con el exquisito sello que le imprime Javi Torres. Los de Xerach Casanova arrancaron con Un tema aconsejable, en el que anunciaron que se convertirían en consejeros y asesores de esos que tanto abundan en política, lo que le sirvió para tocar los más diversos palos, a veces con bandazos. Pasaron de los deportes que mejor le vienen al canarión ("el ajedrez comiendo peones") para ganar en calidad con su crítica a la Ley Mordaza, con un pañuelo que mordían en sus insultos, si bien acaban diciendo que ellos "no viven arrodillados", y mantener el nivel con un rajazo a Cristina Tavío que les "quiere gobernar". "Por ti Tavío apagué la nevera, por ti de hambre se muere cualquiera", dijeron. Sin perder nunca un nivel musical y vocal sobresaliente pusieron, en evidencia a los restaurantes de Gran Canaria y exaltaron a los guachinches de Tenerife. Solo al final le dieron a la canción un giro más crítico (aquel por el que parecía que discurriría la interpretación desde el inicio) para arremeter contra los políticos que con "sus consejos van marcando nuestras vidas y están bien jodidas". Quizá le faltó llegar antes (bastante antes) a esta arista para llegar más a la grada y evitar el batiburrillo y darle más consistencia a su hilo argumental. Pero Mamel ha dejado atrás la inseguridad de antaño y eso le sirve, a base de garra y potencia, para rematar a la perfección los temas. Y su primero de ayer fue un ejemplo. "Mi consejo es que se manden a mudar, de sinvergüenzas estoy harto ya", concluyeron.

La puesta en escena de su segundo prometía, y mucho. Pero su superproducción de la Universal Metro Golding Mamels se quedó casi en Serie B, porque se alejó de lo anunciado, porque tuvo muchos altibajos y porque también, por momentos, le faltó algo de orden. Los de Xerach Casanova buscaron actores para varias películas (Zerolo para Los intocables), se compararon con Forrest Gump haciendo running, nombraron a Carlos Alonso y su anhelado anillo insular, parodiaron al canarión con Ghost y Los Minions€ En su afán por meter de todo, hasta dieron cabida al negro del whatsapp. Mamelucos logró salir del cajón desastre, eso sí, en el epílogo con su "paseo de la fama de la Avenida de Anaga", donde pasea "mucho actor que a Canarias le ha cambiado el guión", como Oramas, Soria y Melchior. Final con tanto ritmo como fuerza, y sin debilidad alguna en sus voces, deseando que "aquí" en Canarias no haya "ni un drama más".

Zeta Zetas

La solidez que trasmiten desde su entrada y la expectación que levantan con sus primeros acordes confirman a Zeta Zetas, segundos de la noche, en un claro miembro del grupo más selecto del concurso. Los de Javi Lemus arrancaron con El justiciero, una especie de versión mejorada del Robin Hood que cantó Rebotados. Personaje que les sirvió para cargar contra la lentitud de una "justicia de pena", el empresario que no cumple la ley, la Ley Mordaza, el maltrato de género (con las estrofas que más han llegado este año), y especialmente, "la desigualdad" que sufre la sociedad. "Sin igualdad justicia no habrá", cantaron en un final de fuerza y que confirmaba que pese a la marcha de David Padilla su potencia a salvo de discusión alguna.

Zeta Zetas rescató lo que ya es un clásico en ellos. Su sello particular. La murga moderna. Una canción de cargado componente contenido visual, a riesgo incluso de que su contenido quede difuminado. Y en esta ocasión los del Barrio de la Salud se convirtieron en hombre espejo. Y deslumbraron. Lo hicieron no solo con su atuendo, sino también con movimientos cuidados y argumentos en su letra. Nombraron todo tipo de espejos, desde un aire más liviano ("los canariones lo usan para depilar") hasta otro más grave para criticar a políticos como Ignacio González y Zerolo. Hubo alguna estrofa algo más débil, otras (no pocas) algo forzadas dentro del hilo conductor, e incluso temas repetidos (Ley Mordaza), y la murga estuvo condicionada por su disfraz para trasmitir más y con mayor vocalización. Pero en el ecuador del tema ZZ empezaron a subir sin freno gracias a su referencia a esa familia que se mira al espejo y ve que no puede costearse lo más elemental. El salto definitivo llegó con otro giro marca de la casa al desprenderse de parte de su disfraz, elevar el tono y arremeter contra los gobernantes y los banqueros a modo de retahí- la. Los de Lemus ponían un broche a una actuación que bien pudo tener hueco en la final. Aquella a la que sacaron billete directo.

Klandestinas

La entrada y pasacalles de Klandestinas fue un preludio de lo que iban a ofrecer las piratas de Cintia Prendes. Voces cargadas de seguridad, buenas selecciones musicales, dicción casi perfecta, pero sobre todo contenido, mucho contenido en sus letras. Fueron originales con Tiempo al tiempo que sin pasatiempo no hay nada. Quizá su parte más floja fue el inicio y los acertijos ("Pablo Iglesias usa champú anticasta"), pero ganaron enteros con las definiciones de los crucigramas (sobre la ley mordaza), el Candy Crush (con palo a Gladis de León). Fueron sublimes con su sopa de letras para cantarle a los pactos políticos, el PGO, la inseguridad€ Y cuando parecía imposible la mejora, su ahorcado (sin una sola frase vaga de calidad) terminó de darle lustre a la canción. "Harta de que te rías de mí", fue el mensaje que descubrieron.

Si el primero gustó, mejor aún fue el segundo, su particular botica en la que con un gran ingenio recetaron todo tipo de pastillas. Algunas con tono humorístico (Bermúdez pide Aumentine para crecer), y otras con ironía (viagra para Clavijo para que levante Canarias, y prozac para que la economia salga de su depresión) y algunas más de corte eminentemente crítico. El tema pudo encallar en la monotonía, pero Klandestinas dio un giro y fue, como el propio título, a toda pastilla con su Frenadol a la desigualdad y a todos los corruptos. Y como guinda, estrofas con carga sentimental con la pastilla que haga desaparecer el hambre, con mención al cáncer de mama y las barreras para los discapacitados. Ni un solo pero.

Burlonas

La entrada de Burlonas fue su cada vez más nutrida afición. Las de Adela Peña tiraron de su particular ironía con La cosa pinta bien, una parodia para desnudar la realidad económica con la que se topa el pueblo en confrontación con los que se le vende ("se crea empleo de Añaza a Taganana"). Asunto ya manido pero que salvaron con un más que aceptable desarrollo. Una perla en especial: "No pierdas nunca la ilusión, pa´ trabajar nadie es mayor; mira Melchior, un dinosaurio enchufado en Puertos". Ritmo vertiginoso para hablar de los sueldos, los autónomos, el número de instituciones, paro juvenil€ antes de subir el nivel deseando ver a los políticos en su situación.

Arriesgaron y mucho con el segundo, adentrándose en su propio mundo, mediante Plataformas de afectados por las letras murgueras. Por el pasaron los concejales de Fiestas (que al contrario de la habitual dan un palo a las murgas), los jurados de presentación e interpretación (con tono humorístico), los canariones, Zerolo, los autores del cartel, los bancos, el gobierno... De un lado a otro, la canción entró en un ritmo frenético y hasta se hizo complicada de digerir, aunque Burlonas logró ponerle un broche decente con bastante pegada. Seguramente no sea tan fuerte como para pasar el corte.

Irónicos

En su vuelta a Santa Cruz siete años después Irónicos arrastró desde Los Realejos un nutrido y numeroso grupo de incondicionales. Como vigentes ganadores del Norte tenían ante sí, los de Muco Hernández la difícil papeleta de hacer olvidar a Trapaseros. Y le costó hacerlo en su primer tema, cuando se pusieron en la piel de un profesor. Percha con la que criticaron la educación en canarias (40 alumnos en clase y callar ante el sistema), para abordar otras problemáticas saté- lites como las subvenciones a las familias con hijos con minusvalías y el abandono escolar. Por momentos fueron atropellados, metieron con calzador alguna sílaba y hasta llegaron a perder el tono, lastre que le impidió elevar la calidad de sus argumentos.

Pero Irónicos se desquitó con su segundo: Tenerife es un plató y mi gente no tiene para llenar el plato. Sobre el papel el riesgo de caer en la repetición respecto a Mamelucos. Pero los norteños esquivaron con nota la comparativa, especialmente porque tiraron hacia una vertiente más ácida y denunciando los nulos beneficios que dejan los rodajes. Ya dejaron destellos de calidad comparando los géneros cinematográficos con situaciones de esta tierra (al de aventura le sirven las colas en sanidad), y subieron aún algo más el listón con películas que equipararon con la realidad (La historia interminable para los hospitales que no terminan). Sus trabas, ir tan acelerados dentro de una música vertiginosa que impidió disfrutar de cada cartel; y a continuación frenar en seco para entregar unos premios. Aún así, a ritmo de pasadoble, acabaron con buenas voces, dicción y garra. "Mis siete maravillas no es trapiche para nadie", fue el broche a una actuación más que decente.

Triquikonas

Uno de los momentos más esperados de ayer era la salida de Triquikonas. Y aparecieron con fuerza las de Almudena Domínguez en una entrada en la que tiraron de fibra con una lista en la que echaban de menos a Trapaseros, denunciaban la reventa de murgas, "al cabrón que a Marchilongas las echó" de su local, antes de su recuerdo a Suspi. Prometían, pero se perdieron. Quizá porque todavía no se han percatado de que para ser murga grande hay que huir de preocuparse de sí mismas. Y Triquikonas pecó de ombliguismo. Como si tuviera un trauma con la nueva final a siete. Y por ahí se confundió (y confundió) en su primer tema. Avisaron de que iban a puntuar del uno al diez diversas problemáticas, pero las notas para la concejala ("que se pasó por el forro el voto de la mayoría"), para los parados de avanzada edad, para los deportistas tinerfeños y para los que aprobaron la Ley Mordaza, entre otros, nunca llegaron.

Fue, o eso parecía, el expediente a cubrir antes de su joya para reír de cada fase. Pero no. Triquikonas rebuscó en su baúl de los recuerdos y rescató la versión B (e incluso por momentos la C) de las brillantes quinqueañeras. Y es que las estudiantes de un colegio público de Taco fueron la cara pobre de aquellas adolescentes. Si ya intrincada era la puesta en escena, pincharon en hueso de inicio, tardando minutos en sacarle a la grada la primera carcajada. Sonrisas que llegaron con sendos golpes de calidad sobre las chuletas y las visitas a Danone. Parecía el impulso para romper. Pero no. De nuevo otra mención a la final a 7 antes de varias estrofas que se perdieron en la nada. Solo otro golpe visual (con media murga subida a la piola del resto) antes de un final con chispa, sí, pero con situaciones que ellas mismas ya se han cansado de explotar. Ayer, Triquikonas suspendió.

Trabas

La llegada de José Mari Tejera y Yerai Martín ha permitido a Trabas sonar algo mejor. Quizá fue algo redundante la temática de su primer tema, la falta de ayudas a sectores de la sociedad con necesidades varias. Culpan al Estado de los retrasos, relatan los obstáculos para tramitar una subvención, y critican el negocio que hace el ayuntamiento con varias fiestas así como los "favores a empresas amigas". Sin desentonar, no brillaron.

En su segundo, Nos echan un cabo, dan vida a un trozo de Triquis, Bambones, Traviata y Diablos para que le "ayuden a pasar". De los primeros rescataron a la posesa, pero no lograron hacer reír. Con los de El Cardonal buscaron el pique con el canarión, pero tampoco llegaron, como tampoco lo hicieron con las tetudas de Diablos abordando la Ley Mordaza. Había contenido, pero con los continuos cambios y mezclas de personalidad y la hora el tema fue cayendo al limbo. Cuando Trabas recuperó protagonismo para darle más intensidad a la canción lo único que logró fue ahogarse en un final demasiado acelerado.

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