Cantina ilegal

Yo recuso, tú recusas...

19.01.2016 | 11:59

Dos calderos de garbanzas de mi madre, tres garrafones de vino de la Matanza, dos barriles de cerveza, un saco de pan y dos tarros de bicarbonato; con todo ese material, afronto la segunda fase del concurso de murgas adultas con la esperanza de no quedarme corto. Lo digo porque, afortunadamente, los murgueros han cogido la moda de pasarse por mi cantina cuando acaban de cantar y anoche se me hizo poco el condumio que tenía preparado. Por aquí andaba mi amigo Julián a quién todavía le duraba un mosqueo tremendo con algunos murgueros.

Y es que esa no es la única manía que tienen algunos componentes de las murgas de nuestro Carnaval; también hay un proceder, que data de hace muchos años, en virtud del cual cuando no nos gusta la designación de un miembro del jurado, vamos corriendo a Fiestas a recusarlo. Eso mismo parece ser que ha sucedido este año, o al menos intenciones había, de recusar al amigo Domingo, murguero y camarero del Mr. Smile, alegando su supuesta amistad con alguna murga en concreto o su pertenencia, allá por el siglo XVI, a dos de las murgas actualmente en concurso. Tremendo era el cabreo que tenía Julián y tremendo el que me cogí yo también. Me gustaría que un año, aunque solo sea uno, esos "recusadores" oficiales se paren a pensar en las características del designado, su trayectoria, sus conocimientos y su forma de ser; igual de esa forma se les quitan las ganas de andar con tonterías. Este año se equivocan especialmente. Cuestionar la objetividad de Domingo, si le conocen, es perder el tiempo. Domingo es un amante del género murguero como los hay pocos, apasionado de las buenas canciones, que se ríe con el humor y que se emociona con la crítica, que sabe de memoria el año aquel de la Plaza Toros en el que aquella murga cantó aquel tema y es capaz de tararearlo; las murgas para él, son algo más que un simple entretenimiento y lo demostró desde que recibió la llamada de Fiestas invitándole a participar, una invitación que aceptó con tanta ilusión como responsabilidad.

Hay mucho entendido en este mundillo murguero que cada año, antes de cada concurso, parece andar paseando por las esquinas conjugando en voz alta: yo recuso, tú recusas€

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