Bambones da primero

La murga de Primi Rodríguez destaca con dos temas notables y equilibrados en medio de un fase inicial bastante discreta - La Traviata, más floja de lo esperado, también oposita a estar en la final

20.01.2016 | 02:20
Bambones da primero
Los Bambones en el concurso de murgas del carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2016

Nueva polémica con el jurado.
Ya es casi una costumbre que algún miembro del jurado sea recusado antes del concurso. Esta vez le tocó al exmurguero Domingo Hernández, cuya designación no sentó bien en algunas murgas. Aún así, Fiestas decidió mantenerlo entre los encargados de decidir la Interpretación.

Una primera fase sin apenas sorpresas. Estaba casi prescrito que Bambones y La Traviata marcaran diferencias en la eliminatoria inicial del concurso de murgas adultas, y la noche fue fiel al guión. Quizá la única variación no esperada se produjo en la diferencia entre los dos gallos de ayer. Los de El Cardonal, sin llegar a la perfección, brindaron una actuación completa, siendo fieles a su estilo y sin apenas huecos en su contenido. Los de El Toscal, por su parte, no terminaron de arrancar, pero sus destellos de calidad le darán, de sobra, para cantar de nuevo el viernes. En cualquier caso, con el cambio de formato no importan las puntuaciones de las fases y los cartones se dilucidarán en la gran final independientemente de lo que se haya hecho en la eliminatoria.


Chinchosos.

Le tocó abrir el fuego a Chinchosos con el peso y necesidad de borrar el mal sabor de boca dejado el año pasado. De soldados, los de Lolo García se propusieron rememorar sus mejores tiempos y de hecho dejaron algunos destellos de lo que era su pasacalles. En fuerza y hasta en ejecución de movimientos. Pero ahí se perdió cualquier atisbo de que los actuales Chinchosos regresaran al pasado. En su primer tema, Sin tapujos, mezclaron, sin ton ni son, lo más diversos asuntos sociales. Desde el hambre que existe en esta tierra, la avaricia de los bancos, los sinvergüenzas (su palabra fetiche ayer) del gobierno, los maltratadores, la educación, la ley mordaza... Admiten que ante este panorama es imposible reírse ni hacer reír. Y a fe que razón no les faltó porque al desorden en su composición añadieron deficiencias en sus voces y unas letras por momentos atropelladas.

Con su Chinchojuguetería parecieron amagar con darle algo más de soltura a su actuación, pero la segunda canción acabó siendo una continuación de la primera. Esta vez con un paralelismo entre juguetes y personajes, algunos irreconocibles. De nuevo la ley mordaza, las listas de espera en la Sanidad, las funerarias, Bermúdez convertido en tamagochi€ El tema bien pudo llamarse hasta ahí Sin tapujos 2. Hasta que decidieron cerrar, no sin antes admitir su bajo nivel de estos años y defenderse de los palos recibidos tras estar "toda una vida dando el callo". Quizá demasiado atrevido fue mentar varias de las canciones que dieron lustre a los mejores Chinchosos. A los verdaderos. Al menos no desfallecen en su empeño de seguir saliendo.


MasQlocas.

Ya solo con una vistosa y cuidada entrada y un pasacalles cargado de fuerza MasQlocas hizo olvidar a Chinchosos. ´Políticos´ fue su primer tema. Una percha complicada de sostener y desarrollar para salirse de lo manido y aportar algo llamativo. Y ese fue el principal problema que tuvieron que sortear las de Melanie Brito, si bien hubo momentos en los que lo lograron, por ejemplo, calificando a Coalición Canaria como los reyes del cambio de chaquetas. Para nada desentonaron musicalmente, pero ofrecieron muchos minutos planos por lo cansino del asunto. Lo mejor, su final, cuando proponen nuevas siglas para los partidos de siempre: Partido del Pueblo (PP), Cambiando la Crisis (CC)€

Pese a mantener su sobriedad vocal y una más que decente inteligibilidad, fueron a menos en su segunda canción, una tozuda apuesta por hacer del concurso una cita solo para murgueros. Expusieron, en clave interna, las razones que le llevan a querer dejar de salir al Carnaval con su grupo, caso de los gastos económicos, la edad, el negocio que hacen algunos de las murgas... De valorar, eso sí, su intento por dar un giro al final de cada estrofa para criticar el paro, las pocas alternativas de ocio de la ciudad... Pero lejos de repuntar, y mientras se las comía la batería, el tema recordó al anterior ("siempre gana Coalición") a la vez que descarrilaba tratando de ligar la emigración con los ensayos. Con todo, y sin llegar a explotar, MasQlocas salvó decentemente su tercer año en concurso.


Ni Muchas Ni Pocas.

Fue un querer y no poder. Querer como en su delicado y armonioso pasacalle, y no poder por el escaso número componentes que tanto las limita. Querer en su Rajazo con dos huevarios, una crítica "buscando la esencia murguera" y en el que su mayor error fue nombrar a Singuangos y Trasnochados. Imposible no hacer comparaciones, y ahí salieron muy perjudicadas las de Laura Sierra. En el tercer o cuarto popurrí de temas de la fase, Ni Muchas criticó el falso periodismo, las excusas y mentiras de Bermúdez, el circuito de automovilismo en el Sur mientras hay gente sin casa, el derroche de Clavijo€ El tema nunca cogió ritmo y acabó perdido en la nada.

Tampoco subieron marchas en su Autoescuela El Esmocho. A medio camino entre una intentona de humor y crítica, por un lado sacaron a la palestra a un Bermúdez que no llega a los pedales o el canarión que monta en moto sin sillín; y por el otro censuran, entre otros, la tardanza en acabar el anillo insular, Rajoy, el enchufismo de los políticos€ De nuevo sin chispa ni potencia Ni Muchas se quedó en punto muerto.

La Traviata.

Con la entrada de La Traviata pareció empezar el verdadero concurso. Encima del escenario, desde su entrada con el chorro de voz que caracteriza a los de Josechu Álvarez; y también en las gradas, a medio gas hasta las 11 de la noche. Constatación evidente de que ya son una de las más grandes. Pero no, La Traviata se empeñó en que el arranque de la fase se postergara unos minutos más.

Y es que en su primer tema los de El Toscal no terminaron de llegar con el hilo argumental de Leroy, un dependiente de Leroy Merlín que terminó arrollado por un batiburrillo que por momentos pareció más un bazar chino en el que cupo todo. Vendieron tuberías para las aguas fecales de Anaga, antenas de televisión para Cueva Bermeja, o bombillas para Afur€ También hubo silicona para Cristina Tavío y tornillos roscachapas para los canariones y la gotita para intentar pegar un pacto. Habían pasado ya varios minutos y el tema, en medio de comparaciones sin chispa y forzadas, no levantaba. Hicieron un guiño demasiado localista a su barrio y ofrecieron sus estanterías para ganar más espacio a un minúsculo museo donde "se pierde la historia de nuestro Carnaval". Final muy alto, con potencia y garra. Marca de la casa pero quizá más populista que de costumbre nombrando a carnavaleros ilustres.

Aprovechando la "fiebre" del running La Traviata recuperó algo de frescura en su segunda interpretación, una especie de paralelismo de la vida como "una carrera en la que se avanza como puedes". Así, trataron con un tono más serio las carreras del sufrido taxista, o la del esforzado estudiante que tras sacar la carrera "tiene que correr para Inglaterra"; para darle un giro más distendido ironizando con el excesivo uso del tutú en los disfraces actuales. Ingenioso golpe con el que los toscaleros recuperaban su identidad, llegaban al público y parecían en disposición de realizar un esprint hacia un epílogo poderoso. Pero su preparación para el triatlón –con más efecto visual que contenido y en la que criticaron que "Santa Cruz está abierto al mar para mamar"- les dejó casi sin fuerzas justo en la recta final. Los de Josechu, sin embargo, echaron el resto y se dejaron hasta el último aliento para poder llegar de nuevo a la grada pidiéndole al pueblo que avance "hasta la meta para que nos respeten". Un impulso, este último, que no debe detenerse el viernes si La Traviata quiere subirse al podio. Aquel que el anterior sistema de puntuación le negó el año pasado.


Bambones.

Superado el ecuador de la fase, Bambones tenía todo a favor para marcar diferencias. Una plaza expectante por su presencia y además ávida de material de primera calidad tras el pinchazo de La Traviata. Los de Primi Rodríguez no fueron los de las grandes ocasiones, aquellos que han dejado eliminatorias para enmarcar, pero sí estuvieron, a mucha distancia, por encima del resto. Su equilibrado repertorio sin apenas frases vacías fue su mejor aval para meterse de lleno en la final sin la necesidad de tener que esperar a lo que hicieran las otras dos murgas de ayer y las 14 que defenderán sus temas entre hoy martes y mañana miércoles.

Tras una obligada y sentida entrada con dedicatoria al malogrado Suspi y meterse en el bolsillo a la grada con su tradicional pasacalles, los de El Cardonal le sacaron punta a su disfraz de carteros. Comparaciones con las tradiciones y costumbres del pasado (el daño que ha hecho el whatsapp) dieron paso a la entrega de desagradables notificaciones del juzgado (recibos impagados, deudas€). Fue el abordar problemáticas sociales desde un punto de vista diferente. Cargaron contra los políticos y sus programas electorales (donde amagaron con una retahíla de las suyas) y tocaron la fibra al hablar del maltrato en una carta de una mujer a su exmarido. Quizá le faltó a Bambones algo de orden en su exposición, pero su final, erigiéndose en mensajeros del pueblo hacia los gobernantes, fue tan alto que la grada se rindió a sus pies.

En medio de una temática más cuidada que comercial, Bambones dio paso a una nueva murga, Los samborondeños, con pitada al himno incluido. Un tema para escuchar, sin grandes estridencias, pero sin ningún bache significativo. Su contextualización geográfica fue notable: "Estamos entre brumas€todos tenemos Volkswagen". Sacan a la palestra a Zerolo e Ignacio González (al igual que en el primer tema) y huyen de los pleitos en un homenaje a las islas menores y a la vez una crítica a las capitalinas "se reparten todo y hacen al godo mil reverencias". Enrollados en su bandera de las siete estrellas verdes Primi y los suyos no terminaban de reventar. Pero bajo el abrigo de una selección musical casi perfecta (en melodía y ejecución), y sin un solo pero a la calidad mayúscula en sus voces Bambones tocó llegó a lo más profundo en sus últimas estrofas tirando de identidad y presumiendo de tradiciones para volver a llevarse de calle a la grada. Hace un año, hubieran asaltados dudas sobre si los de El Cardonal pasarían con nota suficiente para optar al primero. Ayer solo se puso de manifiesto que han guardado sus dos mejores armas para la final. Y ahí ganan enteros.


Jocikudos.
Tras tocar techo, la fase estaba predestinada a caer en picado, algo con lo que tuvo que lidiar Jocikudos. Lo hicieron con bastante dignidad, al menos en su pasacalles y con unas voces que solo necesitan un pequeño impulso para hacerse notar tras una lenta pero constante evolución a lo largo de estos seis años. Pero a partir de ahí los de Graci Martín no terminaron de arrancar. Recrearon, en su primer tema, un pleno del Ayuntamiento de la capital con el que denunciaron la mala inversión, el enchufismo, las necesidades sociales de la población€ en un "Santa Cruz de vergüenza". La elección de su segundo tema no les favoreció para nada, ya que interpretaron un remake hacendado de los carteros de Bambones. Su atrezzo, con Vespa incluida, de nota, pero en el contenido salieron perdiendo de largo, por mucho que su moto hizo algunos repartos que en circunstancias diferentes (sin comparaciones de por medio) hubieran tenido un mayor lustre. No desentonaron, pero les falta un impulso para subir un escalón.


Los Que Son Son.

Cerró la noche, ya a la una de la madrugada, Los Que Son Son. Con Fran Aldana al frente sus voces no tienen nada que envidiar a las de las murgas más grandes. Potencia desde el pasacalles que mantuvo despierto al Recinto. Recrearon al joven que oposita y se topa con la Constitución y sus incongruencias que la convierten, para ellos, en "un libro de chiste". Sin apenas respiro ni bajar un ápice su poderío, Los Que Son hablaron de la Ley Mordaza, el derecho a tener un hogar, las pensiones y la impunidad de los políticos. En definitiva, "papel mojado". Para concluir su actuación se vistieron, en el segundo tema, de barrenderos, lo que les permitió radiografiar el mal estado en el que se encuentran de los barrios capitalinos. Criticaron también el gasto en los zafarranchos "porque hay elecciones", y aunque se metieron por momentos en temas intestinos de las propias murgas, luego abordaron asuntos como el PGO, la playa de Valleseco, el abandono de Anaga.. Sucesión sin descanso de problemáticas que padece la capital tinerfeña y que recordaron a La Bolsa de Diablos en 2003. Pero ayer Los Que Son dejaron grabado su propio sello. Mantuvieron, desde el minuto uno al 30 su calidad musical (delicia para los oídos escuchar la despedida de Barbi), un ritmo vertiginoso y además sonaron menos oscuros que de costumbre, lo que les ha dado un salto de calidad respecto a carnavales anteriores. Ayer cerraron la noche, pero si hubieran cantado al inicio...

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