Carnaval 2016

A la murga en familia

Hasta tres generaciones de los Díaz nutren de componentes a La Traviata, que comparece en el concurso como favorita al podio

18.01.2016 | 02:00
Varios componentes de la familia Díaz, en el local de La Traviata en la calle San Martín.

Todas las murgas presumen de ser como una familia pero en La Traviata tal concepto se cumple al pie de la letra. Juan, el fundador, es hermano de Lalo. Juanma, Héctor y Carlos Yeray son sus sobrinos. Cristo es hermano de Josechu, el director, que a su vez son primos de aquellos tres. A continuación entró Rosmen, sobrino del presidente y que se sumó en 2010. Y luego Cristian, otro Díaz más para que la saga continúe. El último fichaje es Hugo, de tan solo dos años.

Así que en casa no se habla de otra cosa. "Murgas, murgas y más murgas", apunta Carlos Yeray, más conocido como ´El Farra´. Cuentan los componentes de la larga saga murguera que la familia ha ido nutriendo a La Traviata conforme han ido transcurriendo los Carnavales y lo seguirá haciendo según avancen los años . "Somos una familia carnavalera", apunta el presidente, con más de 42 años en la fiesta. Así que no es casualidad que el concurso sea el punto de partida y el final de casi todas las conversaciones entre ellos.

"En las reuniones familiares se habla muchísimo de murgas. En los almuerzos, las cenas, los encuentros por Navidad y hasta en las chuletadas del verano", indica Carlos Yeray, quien no disimula que el Carnaval es el central tema de conversación "casi durante todo el año". También en otras formaciones se da el caso de que una familia sea el núcleo de la murga, pero en ninguna de forma tan notable.

"Aquí hay hermanos, tíos, sobrinos...", afirman los Díaz, que han hecho de su participación en La Traviata un hábito y también una responsabilidad, pues muchas veces son ellos quienes ejercen de guías para los recién llegados y los que se ocupan de tutelar los primeros pasos de los nuevos integrantes. Y eso que al principio alguno de ellos era más bien reacio a entrar en el proyecto del tío Juan.
"Tuvo que convencernos", afirma Yeray, "porque no teníamos ni idea de murgas y jamás habíamos estado en un grupo del Carnaval". "Lo que hizo fue hablar con mi hermano Héctor, que hizo de cabecilla", confiesa.

"La murga se parece mucho a una familia. Es un grupo abierto, donde puede entrar cualquiera que pretenda sumar y divertirse. Intentamos seguir los pasos de nuestro abuelo Abelardo, que fue presidente de la Ni Pico. Los atributos esenciales de este grupo son respeto, humildad e ilusión", apunta Carlos, que repasa "con orgullo" la aún incipiente trayectoria murguera de los primos. Desde el ilusionado debut a la sonada actuación del año pasado, que invita a creer que en 2016 darán otro pasito más. ¿El podio? Quién sabe.

La última incorporación es el nieto de Juan, el pequeño Hugo, de quien vaticinan que será "el futuro de la murga" en unos cuantos años. Y es que La Traviata ha venido para quedarse. Sus finas letras, la originalidad en sus diseños y su demostrado amor por el Carnaval son las enseñas de un grupo que no ha tardado en erigirse en uno de los grandes favoritos a cartón en el concurso que hoy arranca. Para los Díaz, algo más que una competición. Es, también, un asunto familiar.

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