Carnaval 2016

Castorcitos da un 'baño' en la primera fase

La última actuación de la primera fase de las murgas infantiles salva una noche en la que solo destacan los temas de Paralepípedos y Triqui-Traquitos

15.01.2016 | 11:53
Castorcitos da un 'baño' en la primera fase
La hora del baño de Castorcitos.

Santa Cruz comenzó ayer con el primer acto oficial del Carnaval. Las murgas infantiles dieron el pistoletazo de salida a un certamen que no defraudó a los pocos que se animaron a presenciar el espectáculo desde el Recinto Ferial que, en este 2016, recupera el escenario tradicional. Destacó el primer tema de Paralepípedos, la crítica de Triqui-Traquitos y, por encima de las otras siete murgas, la actuación de Castorcitos, que cerró la primera noche con un nivel excelente.

Triqui-Traquitos dio el pistoletazo de salida a la primera fase con una divertida presentación de su fantasía Ni en el campo ni en el corral, solo en Carnaval otro gallo cantará, del diseñador Daniel Pages. En su primer tema, Entre libro y libro vivo yo metido, se pusieron en la piel de unos pequeños bibliotecarios. Aprovecharon el puesto para criticar la situación de acoso que sufren muchos alumnos en sus aulas, pero entre página y página encontraron tiempo para recordar la importancia de dejar el móvil y el ordenador y compartir emociones con los demás.

En su segunda canción, con más humor y mejor dicción que la primera, dieron vida a la Recova, a la que el pueblo "ya olvidó" por la presencia de las grandes superficies. Ataviados como comerciantes y como clientes, hicieron la compra y no perdieron la oportunidad de quejarse del precio elevado de la factura. Las tiendas gestionadas por asiáticos también tuvieron su protagonismo en su letras, por la competencia desleal que ejercen sobre los establecimientos locales. El golpe más sentimental llegó con la petición de recuperar valores como cuidar a los mayores, cuestión vital para Triqui-Traquitos. Solo con ellos se puede obtener un futuro.

Con una entrada al escenario como las de antaño, a ritmo de bombo y platillo, se plantó El Cabito sobre las tablas del Recinto. Su interpretación, con ritmos sencillos, se basó en la denuncia. No renuncian los niños de Angelita González a la crítica y así recordaron la importancia del Carnaval en su primer tema.

En el segundo, más completo pero con más errores de afinación, usaron un recorrido por la ciudad para insistir en quejas tradicionales de los chicharreros: la ausencia de parques en los barrios, las consecuencias del olor de la Refinería o los peligros de no rehabilitar el viejo Balneario o la Plaza de Toros fueron las ideas que formaron parte de sus estrofas. Cobraron más fuerza en el final, en el que envolvieron en un pasodoble, su deseo de reformar la ciudad.

Los botones de hotel de Paralepípedos cantaron con fuerza durante todo su repertorio donde se notó en voces la edad de muchos de los componentes de la murga. Sudaron sus ayudantes, porque en cada tema, incluida la presentación, utilizaron una gran cantidad de atrezo que completó sus parodias a la perfección. En su primera canción, en la que se fueron de excursión con el colegio, recorrieron a través del sendero de los sentidos problemas de la sociedad, como la falta de accesibilidad de las personas sordas o las dificultades de los niños celiácos. Limpieza en playas y montes, que "son bellos lugares que todos debemos cuidar" fueron otras de sus recomendaciones para poder disfrutar de la naturaleza.

Con su segundo tema fueron de menos a más. De nuevo en su papel de botones recorrieron varias habitaciones de su hotel. Aprovecharon para mencionar a la nueva concejal de Fiestas, Gladis de León, a la que le criticaron que no sepa "nada de Carnaval". Con felicitación a la murga infantil Guachipanduzy en su 25 aniversario y mostrando su apoyo a la familia de Bambas y Bambones por el reciente fallecimiento de uno de sus componentes más conocidos, Suspi Hormiga, cerraron su hotel.

En el recuerdo

Carricitos dejó claro en su primer tema que a los abuelos hay que escucharlos. Con algún error tanto en la métrica de la letra como en la afinación le dieron la gracias a los mayores por hacer posible que el Carnaval exista. Tampoco quisieron dejar pasar la oportunidad de reconocer la labor de los personajes de la fiesta, que la han hecho grande durante décadas. El homenaje a Charlot y Peggy no faltó en un momento de la canción.

En su segunda interpretación mezclaron ideas aprovechando lo que aprendieron con los Cuadernillos Rubio, como la rima, algo básico para explicar a los canariones que aunque juegan en Primera División son segundones en Carnaval. Antes de concluir, no olvidaron hacer una crítica al sistema educativo.

A ritmo de batucada hicieron aparición sobre el escenario Revoltosos, animando a toda su afición a bailar. Sus seguidores no pararon de animar en ningún momento de la actuación. Su primer tema a concurso fue Pasos a seguir para formar una murga infantil. En él le explicaron a las murgas de Las Palmas como crear uno de sus grupos críticos. Una de las componentes de menor edad dio la entrada a sus compañeros para criticar las diferencias entre grupos, donde algunos deben pagar cuotas y otros no o, en algunos caos, quienes son los que acaban de trabajar en febrero conforme acaba el Carnaval y cuáles son los que se ven obligados a currar durante todo el año. Al final, lo más importante, y así lo dejaron claro al término de su tema, son los pequeños que participan en el concurso, haciendo alusión a los grupos que prefieren a componentes adolescentes en lugar de niños porque estos últimos "desafinan". Un tema crítico que se vio desmerecido por problemas de afinación.

Su segunda letra a concurso, Hipermercado del Carnaval, siguió siendo crítica y en la misma línea que la primera. "Un disfraz se hace con menos dinero" o "los niños son la cantera" fueron algunas de las frases que pronunciaron para denunciar "el negocio" en el que se ha convertido el Carnaval.

La murga Melositos presentó su primera canción abogando por ofrecer ayuda a los refugiados de Siria. Pero su tema, Un futuro para mejorar, –muy rápido en algunas ocasiones en las que costaba entender lo que decían–, mezcló ideas como el horario en el que se emiten programas de televisión no aptos para menores, la contaminación o el abandono que sufren los mayores en las residencias.

En su segunda letra se metieron en la piel de un auténtico aventurero. Jesús Calleja, y sus retos, fueron protagonistas. Buscaban hacer humor detallando lo que cuesta coronar una montaña para compararlo con la lucha por la alcaldía en el Ayuntamiento de Santa Cruz, donde hicieron referencia a candidatos como José Manuel Bermúdez o Cristina Tavío.

Castorcitos, que cumplió ayer diez años en el Carnaval, obvió su presentación y prefirió comenzar su actuación directamente con el pasacalle. El tiempo de recreo en el colegio, a falta de tener vacaciones, fue la idea que defendió con buen criterio el grupo de Ángel Cabrera. La dependencia del móvil, incluso entre los más pequeños, fue la trama central de todo el tema. "Para divertirte no hace falta estar enganchado a este chisme" cantaron los miembros de Castorcitos para después hacer una dura crítica al sistema educativo.

En su segundo tema, y último de la noche, llegó el plato fuerte de la primera fase. La hora del baño se convirtió en lo mejor que se escuchó ayer en el Recinto Ferial. La parodia que escenificaron les llevó a jugar dentro de una bañera en la que sonaron afinados y se les entendía a la perfección. Se notó la figura de Óscar Gómez, director musical de Ni Pico Ni Corto y nueva incorporación para este Carnaval de Castorcitos. Sacaron juguetes, como un barco en el que "dentro de unos añitos me va a tocar navegar", un barco en el que se tendrán que "marchar" cuando sean "grandes". Al final se quedaron "helados" por la situación a la que en un futuro tendrán que enfrentarse.

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