18 de noviembre de 2017
18.11.2017
Radiotelevisión Canaria Futuro del ente público

Citas 'discretas' para cambiar la tele

Los grupos de la oposición diseñaron en la sede del PP la destitución de Santiago Negrín

18.11.2017 | 01:31
Román Rodríguez, portavoz de NC, con Luz Reverón, diputada del PP, en el Parlamento.

La senda para destituir al presidente del Consejo Rector de Radiotelevisión Canaria (RTVC), Santiago Negrín, e interferir en el concurso para la adjudicación del contrato de los servicios informativos de Televisión Canaria, se remonta a lo largo del verano con distintas reuniones discretas, la segunda de ellas en la sede del PP en Las Palmas de Gran Canaria con la secretaria general, Australia Navarro, como anfitriona. Tras la trifulca que se montó en la Comisión de Control del ente, el pasado 21 de julio, en donde todos los grupos de la oposición en el Parlamento canario, PP, PSOE, Podemos y Nueva Canarias, abandonaron la sala después de pedir la dimisión de Santiago Negrín, al considerar que era el causante de la situación de "caos" que se vive en este medio, las cuatro formaciones mantuvieron distintos encuentros. El primero se produjo dos días después en las oficinas del Grupo Socialista en el Parlamento, aunque suele ser normal que los partidos se citen en la Cámara para negociar los temas que se llevan a pleno o a comisión.

La segunda de estas reuniones llama más la atención porque se celebró el 24 de julio en la sede del Partido Popular, junto al parque Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, para ahondar en pasos que se darían para forzar cambios en la cúpula de Radiotelevisión Canaria. La cita, sin convocatoria pública, fue desvelada por el portavoz de Nueva Canarias (NC), Román Rodríguez, en el pleno del pasado miércoles, en sesión monográfica, impulsada por este grupo, Podemos y el PP, para pedir el cese de Negrín, que fue bloqueado por la abstención del PSOE, y el voto en contra de la destitución de Coalición Canaria y la Agrupación Socialista Gomera (ASG). Rodríguez acusó de "traición" a los socialistas por no apoyar el cese de Negrín, cuando en julio sí lo hacían. En el guirigay los encuentros salieron a la luz.

Sede popular

Al encuentro en la sede del PP, que duró entre dos y tres horas, acudieron Román Rodríguez, Iñaki Lavandera -en esos momentos portavoz del PSOE en la Cámara-, Juan Márquez, el portavoz de Podemos en el tema de RTVC, además de Navarro y Luz Reverón, la diputada conservadora, exconcejala de CC en Santa Cruz de Tenerife con Miguel Zerolo y miembro de la comisión de RTVC en la Cámara.

En esa reunión se profundizó en la convocatoria de un pleno extraordinario para destituir a Santiago Negrín, que se debía celebrarse en el mes de septiembre, y posteriormente buscar a su sustituto entre los dos miembros restantes del Consejo Rector. Cubrir las plazas vacantes quedaría para más tarde, igual que la promoción de cambios en la Ley de Radio y Televisión Públicas por su mal funcionamiento. También hablaron de avanzar hacia un modelo de servicios informativos público, una propuesta de Podemos a la que el PSOE se sumaba, pero sin definir cómo sería la transición. PP y NC solo se mostraban dispuestos a analizarlo.

En ese momento, Negrín aún no había convocado el concurso de los servicios informativos de Televisión Canaria, pero ya había informado, el 21 de abril en la Comisión de Control parlamentaria, sobre la elaboración de los pliegos, porque el contrato vence el 30 de junio de 2018 y no hay posibilidad de prórroga alguna, por lo que si no se iniciaba el procedimiento administrativo con tiempo suficiente para resolverlo, la tele irá a negro. El 29 de agosto, Negrín publicó los pliegos del concurso, de libre concurrencia, por valor de 144 millones de euros y una vigencia de ocho años, con el aval de informes jurídicos independientes del ente.

En ese mes, el PSOE pidió tiempo a NC y PP porque se celebraba el congreso de los socialistas el 16 y 17 de septiembre y se debía elegir a la nueva Ejecutiva regional. Por tanto, el posible pleno del cese se demoraba. El actual adjudicatario, Videoreport, una productora participada por Informaciones Canarias SA, editora del periódico Canarias7, recurrió el 20 de septiembre el concurso ante el Tribunal Administrativo, que rechazó el recurso a principios de octubre, por lo que la productora acudió al Tribunal Superior de Justicia de Canarias. A su vez, Negrín denunció el 24 de octubre injerencias y presiones ante la Fiscalía para interferir en el concurso.

En ese contexto de judicialización, se produjo otro encuentro de los grupos de la oposición, a mediados de octubre, a petición del secretario general de la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias (UPCC), Txema Santana, con dos miembros del comité de empresa de la productora Videoreport, para expresar su preocupación por la situación de Televisión Canaria y adherirse a la solicitud de Podemos de que los servicios informativos fueran cien por cien públicos.

A esta convocatoria, en el restaurante El Herreño, en Las Palmas de Gran Canaria, que tuvo trascendencia pública pero fue un encuentro privado, acudieron Ángel Víctor Torres, Román Rodríguez , José Estalella (parlamentario del PP) y Juan Márquez. La reunión duró también más de dos horas y mientras el PP, NC y Podemos mantuvieron que se debía cesar a Negrín, entre otras cuestiones, Torres empezó a mostrar sus dudas sobre el procedimiento. La destitución de Negrín podría interferir en el concurso ya licitado y lesionar la libre concurrencia. En todas estas reuniones Román Rodríguez llevaba la voz cantante.

La nueva dirección del PSOE pidió que los servicios jurídicos de la Comunidad Autónoma le aclararan si Negrín podía convocar el concurso, cuestión que dejaron nítida al señalar que, como presidente del Consejo Rector, es el órgano de contratación. El PSOE decidió entonces, antes del pleno del pasado miércoles, que previo al cese de Negrín se deben cubrir las dos vacantes del Consejo Rector para poder elegir a un suplente entre cuatro personas y no entre los dos miembros actuales. La actitud del PSOE contrasta con la del PP, pues pese a la prudencia de los socialistas para evitar injerencias en un proceso judicializado, Antona mantuvo su alianza con las dos fuerzas de izquierda para destituir a Negrín, y obstaculizar el concurso.

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