03 de diciembre de 2016
03.12.2016
Cuadernos de África

A sólo 52 millas de Fuerteventura

Esta primera vez solo hay África. Los apellidos y nombres ya lo imaginan

03.12.2016 | 04:33
A sólo 52 millas de Fuerteventura

Cartesiano que soy en formas, lo primero que haré es saludar a los lectores de la opinión de tenerife en esta nueva andadura. Quijotada que comenzó con apenas siete años frente a un viejo atlas del Reader´s Digest para cristalizar hace un lustro bajo el título de una columna que me genera a la par escapismo y desvelo. Los mismos que quizás tuvo el loco de O´brian en su universo de sextantes y vientos llevado al cine en Master and Commander. Y es que a veces no hace falta estar en el lugar para ver las cosas. En esta primera entrega no personalizaré en zonas concretas, nombres propios o cualquiera de los mil desastres que el generoso abanico africano ofrece y que muchos tenemos en mente.

Me voy haciendo mayor pero aún recuerdo aquellos LPs donde la cara B recogía curiosidades y temas tan inéditos como a veces geniales. África es ese gran disco cuya cara A contiene el hit parade que el gran público maneja en forma de producciones del National Geographic sobre leones y antílopes; armadas de cayucos hacinados de almas sobrecogidas en pos del incierto El Dorado europeo y sus papeles mojados; las hambrunas periódicas del Cuerno de Africa; desierto y jungla; el norte moro y el sur cristiano; una tan triste como larga lista de genocidas y megalómanos; la cruel segregación racial que vivió África del Sur; el cáncer social herencia de las cicatrices del colonialismo trazadas bajo la escuadra y cartabón de la avaricia, males que no terminan de supurar desgracias cuarenta años después que un mal cirujano de Bruselas las cosiera con el hilo de la alevosía y la desigualdad y, si me lo permiten, hasta El Rey León y aquel desafortunado rebuzno mundialista que se hizo llamar waka-waka.

La cara B está reservada para los yonquis del continente; para aquellos que necesitan una dosis de África en vena. Leones que vagabundean por la playa y se alimentan de otros leones? marinos; ¿hay pingüinos en África?; africanos de ojos azules y cabellos dorados como la cerveza; ¿se puede esquiar en África?; dicen que en 1968 aún había esclavitud muy cerca de Canarias; una romántica historia en forma de una nación fundada por los esclavos [retornados] que antaño fueron arrancados a la madre África y que abrieron el purgatorio; una lengua hablada por ocho personas en el frondoso corazón del continente; una emisora de radio para enardecer machetes entre hermanos; ¿manga corta o larga, qué quieres conservar después de la amputación?; anoche dormité con aquella cincuentona fría llamada URSS y mañana con los EEUU desayunaré; escuelas vacías y niños con kalashnikovs; ¿una fábrica de Mercedes y exquisitas cepas Sauvignon?; una costa donde el costillar de acero que el hombre usa para navegar vara a morir bajo la lima de la arena y el viento; crisol de creencias y animismo para paliar cualquier mal; autopistas de cinco carriles y carreteras de sal; un río de leche que desemboca al océano; otro río, el de Conrad; territorios que vagan con un futuro incierto y un sinfín de historias, alegrías, curiosidades, incertidumbres y tragedias. Todo esto es África en sus dos vertientes; en sus dos caras y no descarto que exista una tercera de la que podamos hablar. Tímida a los ojos ciegos y prejuiciosos de nuestro confortablemente infantil primer y "civilizado" mundo. Todo esto y lo que ustedes quieran aportar les propongo y, como ven, he cumplido mi palabra y esta primera vez sólo hay África. Los apellidos y nombres ya los imaginan ustedes. Y cierro invitándoles cada semana a invertir unos minutos en ella; un saludo y mil gracias.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine