Análisis | Mirando a África

¡Que vienen los canadienses!

Kosmos se encargó de las prospecciones petrolíferas

19.06.2016 | 02:00

Hace un par de años me encontraba por estas fechas en Dajla, la antigua Villa Cisneros, un lugar donde lo español, salvo la iglesia, ha quedado difuminado por las construcciones recientes. Junto con otros amigos empresarios, teníamos cita para ver al Uali, el gobernador de la provincia, una mañana de viernes, si no recuerdo mal.

La demora en recibirnos, que se preveía corta, fue durando cada vez más de lo previsto, hasta llegar a resultar excesiva. Al cabo de la jornada nos atendió el gobernador en su despacho. Muy amablemente, todo hay que decirlo, y de una manera más abierta y cordialde lo que cabía esperar. Se excusó por la tardanza diciéndonos que había estado ocupado por una recepción que ofrecían las autoridades locales a una empresa canadiense, Kosmos, que se iba a encargar de realizar prospecciones petrolíferas en la costa sahariana. Por aquel entonces existía en Canarias la controversia sobre los peligros que corríamos en el Archipiélago con las torres de búsqueda de petróleo de Repsol en el entorno cercano a Lanzarote. Los vecinos de enfrente no plantearon ningún problema. Estaban deseando que apareciera el petróleo, porque lo veían como una fuente de riqueza que no se podía despreciar. Y las prospecciones se hicieron, sin que nadie en Canarias se quejara contra ellas. Si se hubiera producido un derrame en las prospecciones marroquíes, la marea negra habría llegado a Canarias de la misma manera que si se le escapara a Repsol al norte de La Graciosa. No ocurrió nada, por fortuna. De esta historia me quedo con que la empresa que buscaba el petróleo era canadiense, sin entrar en más diatribas acerca de las prospecciones.

El año pasado estuve en Nouakchott, y tuve el privilegio de poder entrar, acompañando a un amigo empresario, en la sede de Kinross en la capital de Mauritania. Kinross es una empresa,también canadiense, que explota una mina de oro en Tasiast, en el interior del país, y le va bastante bien, por lo que parece. Y digo parece porque el edificio que visité desplegaba mil medidas de seguridad, y se pasaba a través del umbral de una puerta de unos insufribles cuarenta grados al sol a una burbuja agradable de veintitrés grados en su interior, donde todo era nuevo y reluciente. La calidad de los materiales rezumaba opulencia y abundancia. El negocio iba bien, sin duda.

Estos dos ejemplos tal vez podrían considerarse aislados sino fuera que este mismo viernes la Cámara de comercio de Santa Cruz convocó a diferentes empresarios tinerfeños para entrevistarse con una delegación de colegas de un país determinado con interés en establecerse y/o profundizar en su implantación en los diversos países africanos que jalonan la costa africana que se encuentra ahí enfrente, al lado nuestro. ¿Saben de qué país se trata? Canadá. Sí, como lo oyen, Canadá. El hecho de que el país americano se encuentre a miles de kilómetros de distancia y que su clima sea frío y riguroso no arredra para nada a los canadienses para zambullirse en la aventura africana. Y además, con la ventaja de no cargar con los problemas políticos que conllevan en esos países los franceses y americanos por sus muchas veces discutibles políticas casi coloniales.

Y estos empresarios canadienses vinieron a Canarias a ver qué les podían ofrecer los empresarios canarios. Pertenecían en su mayor parte a empresas de explotación directa o indirecta de la minería y de sus derivados. Y no es que estén faltos de ayuda. Tienen de todo. Ya se han buscado la vida para ello. Sólo querían saber si éramos capaces de mejorar la oferta que les habían hecho en otros lugares. Y tal vez, en casos concretos, seamos capaces de ello.

Pero la lectura que quiero destacar de esta serie de hechos es la que de los canadienses, a la chita callando, se están estableciendo en esa África tan cercana, en ese lugar que algunos políticos llaman nuestro mercado natural. Pero si tardamos tanto, no va a haber mercado que ocupar. Nos vamos a encontrar un cartel de LLENO cuando tratemos de desembarcar. Al menos en lo que se refiere a los grandes negocios de África. Aunque, si nos basta con las migajas, solo tenemos que seguir como hasta ahora, mirando a otro lado.

gambin@bmgafrica.com

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