Emboscada en la arena del desierto

Este mes se cumplen 41 años del secuestro de 15 soldados españoles en la entonces provincia del Sáhara

18.05.2016 | 23:32
El entonces Príncipe Juan Carlos, saluda al teniente Sánchez-Gey a su llegada al Hospital Militar Gómez.

Más de 40 años han transcurrido ya desde que las patrullas Pedro y Domingo del Grupo Tropas Nómadas fueron emboscadas entre las arenas del desierto, unos hechos que solo unos pocos recuerdan pero que marcaron el comienzo de la descolonización española del Sáhara Occidental. Pese a las muchas voces que alertaban de una posible rebelión por parte de los soldados de origen saharaui que engrosaban las filas españolas, el Gobierno de Fanco decidió hacer oídos sordos de las advertencias.

Pocos meses antes de que se gestara la conocida como Marcha Verde, las tropas españolas sufrían el continuo acoso del incipiente movimiento independentista saharaui –Frente Polisario– y de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes. Daba comienzo así una guerra de guerrillas que llegó a su punto álgido el 9 de mayo de 1975. Aquel día, la patrulla Pedro del Grupo de Tropas Nómadas fue emboscada en los alrededores de Amgala cuando reconocían la zona.

A pesar de los rumores que corrían de una posible rebelión y de que lo habitual era que las patrullas que salían a recorrer el desierto contactaran con sus bases al menos tres veces al día, no fue hasta dos días después cuando la patrulla Domingo salió de Mahbes en busca de sus compañeros. También en esta unidad, los soldados españoles de origen saharaui se alzaron contra sus camaradas.

Sin embargo, nada hacía presagiar que esta segunda refriega se iba a saldar con la vida de un soldado español: Ángel del Moral Moral. Sus compañeros de unidad contaron tiempo después que Moral logró llegar hasta el todoterreno español y hacerse con su arma pero una bala de los desertores le alcanzó. Desde el suelo intentó volver a disparar pero la lluvia de metralla enemiga acabó con su vida.

Los rebeldes, encabezados por el cabo español pero de origen saharaui Bachir Uld Mohamed Nafta Uldis, reunieron a los 68 soldados –15 españoles y 53 saharauis– que componían ambas patrullas en Tindouf, Argelia, donde fue enterrado Moral. Según relata desde Tenerife uno de los soldados españoles que sobrevivió al secuestro, solo unos pocos de los soldados de origen saharaui se mantuvieron leales a España, el resto no solo desertó, sino que aplicaron malos tratos físicos y psicológicos a los que hasta hacía poco habían sido sus compañeros.

Durante cuatro meses fueron sometidos a palizas pero también tuvieron que sufrir el terror de enfrentarse con los ojos vendados a simulaciones de fusilamiento. Además de las vejaciones y las enfermedades, los 15 soldados españoles eran obligados a esconderse en los pozos excavados en el desierto para impedir que fueran localizados.

Al mes de ser capturados los cuatro tenientes, dos sargentos, dos cabos y siete soldados españoles fueron trasladados a una base militar argelina. En ocasiones, cambiaban de lugar pero siempre se realizaban los traslados bajo la atenta vigilancia de los integrantes del Frente Polisario y del Ejército argelino.

No fue hasta transcurridos 83 días del cautiverio cuando se les permitió recibir la correspondencia de sus familiares. Además, recibieron la visita de una comisión de la ONU y entrevistados por un equipo de televisión de Argelia.

Aunque los pocos soldados de origen saharaui que se negaron a traicionar a España fueron liberados por los rebeldes 20 días después de ser capturados, no fue hasta principios de julio cuando dos de los militares españoles fueron puestos en libertad por razones de salud. Se trataba de Vicente Blanco García, soldado del Ejército de Tierra de la patrulla Pedro, de 23 años y Antonio Bauzá Alemany, de la patrulla Domingo, 22 años, herido en la captura. El sargento Daniel Fuentes Garrote renunció a regresar a España con ellos.

El resto tuvo que esperar durante otros dos largos meses para poder recuperar la libertad. En concreto, fue en la noche del 7 de septiembre cuando el grupo de soldados españoles abandonó el lugar en el que habían permanecido retenidos. Una guagua fue la encargada de llevarles hasta un aeropuerto de Tindouf para viajar hasta la capital argelina.

En la embajada española les esperaba el entonces ministro de Asuntos Exteriores Pedro Cortina Mauri, quien les acompañó en su desplazamiento hasta Madrid. Una vez en la capital madrileña, los soldados españoles fueron atendidos en el hospital militar Gómez Ulla. Tras recuperarse de las heridos, los jóvenes soldados fueron recibidos por el entonces Príncipe de España Juan Carlos de Borbón, quien en aquellas fechas ostentaba la jefatura del Estado por los problemas de salud que ya padecía Franco.

Los restos del soldado Ángel del Moral regresaban a su ciudad natal, Quintanilla del Agua (Burgos), el 23 de octubre de 1975, fecha en la que se cierra este capítulo de la historia reciente de España. Sus antiguos compañeros de armas velan cada aniversario su memoria.

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