Análisis | Mirando a África

Senegal, tan cerca y tan lejos

Este gran país africano posee 13 millones de potenciales consumidores y nada más que por eso ya es interesante

24.04.2016 | 02:00

Senegal es otro de nuestros vecinos con quien es inevitable, si somos inteligentes ahora, o más adelante si lo somos menos, entendernos de un modo más estrecho. Este gran país africano posee trece millones de potenciales consumidores, y nada más que por eso ya es interesante. Pero es que, al mismo tiempo, se trata de un centro redistribuidor de productos importados en las naciones de su entorno, el espacio económico UEMOA, la Unión monetaria de África Occidental, formada por Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea Bissau, Mali, Níger, Togo y el propio Senegal. Una región económica formada por ochenta millones de personas.

Las relaciones económicas de España y Senegal comenzaron a tener relevancia en los años ochenta, y se han ido incrementando a lo largo de estos últimos decenios. En los recientes tres años las exportaciones españolas a Senegal se doblaron (de 124 millones de euros en 2010 a 285 millones de euros en 2013) y existen en el país más de cien empresas que representan intereses españoles en los sectores de la agricultura, pesca, construcción, distribución, energía, ingeniería, minería, infraestructuras, transporte aéreo y marítimo y turismo. De estas, una veintena son canarias.

Y nos surge la pregunta, ¿Por qué solo veinte? ¿No deberían ser más, dada la cercanía? ¿No es acaso Senegal un mercado natural de Canarias, como dicen de modo continuo los políticos?

Más que serlo, debería serlo. No es fácil salir del Archipiélago y, si no, que se lo pregunten a decenas de empresarios canarios que han prospectado el mercado senegalés al albur de la última crisis económica y han decidido dejarlo para otra ocasión. Las dificultades son variadas. Quedémonos con unas cuantas.

La primera, la comunicación. Senegal es un país francófono, donde se habla un francés que nuestros planes de estudio se empeñan en desterrar. Hay que hablar francés, al menos un poquito, y eso es un problema. Lo queramos o no, nuestro déficit en formación idiomática es un lastre con el que tenemos que cargar. Se ha avanzado bastante con el inglés, pero no nos sirve siempre con nuestros vecinos africanos.

En segundo lugar, la inseguridad jurídica. Este tema hay que afrontarlo como en cualquier otro país del mundo, con prudencia valiente.
Aunque en el caso de Senegal, dada la estabilidad política y la influencia del Derecho francés, no debe resultarnos tan extraña. Todos los países africanos están haciendo esfuerzos por homologar sus leyes con las europeas, les va en ello mucha riqueza económica. De igual manera tenemos que esforzarnos. Hay que amoldarse y evitar problemas jurídicos.

En tercer lugar, las trabas burocráticas. De eso no hay quien nos salve, pero se puede capear con paciencia y flexibilidad, y si somos capaces de buscar alguien que nos eche una mano, pues mejor.

No son dificultades insalvables, pero pueden desanimar a quien no camine con paso seguro. La creación de la AEES (Asociación de empresas españolas en Senegal) es un referente, un cabo al que uno puede agarrarse. Antes de introducirse en un país, es imprescindible recabar la opinión y el consejo de quienes ya están allí y han pasado por los sufrimientos de rigor. Pero esas sugerencias deben ser tamizadas por la sana crítica, ya que es posible que te puedas topar con quien te considere su competencia directa e intente quitarte la idea de la cabeza, que de todo hay.

En suma, Senegal está ahí y, como cualquier otro país en crecimiento, tiene sus carencias, pero también ofrece sus oportunidades. Para tener éxito, solo es cuestión de adaptar nuestra oferta empresarial a sus necesidades, y no al revés. Ya hablaremos sobre lo que puede Canarias aportar a Senegal. Y de lo que Senegal puede aportar a Canarias, que también es posible.

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