Elecciones Generales

El día que las urnas recobraron la ilusión

El tirón de los partidos emergentes y el temor al cambio reavivan el interés de los isleños

21.12.2015 | 02:12
El día que las urnas recobraron la ilusión

La que todas las encuestas vaticinaron como la jornada en la que el bipartidismo quedaría finalmente desterrado, después de 30 años de democracia, ha estado marcada por la ilusión con la que votantes de todas las edades e ideologías acudieron ayer a las urnas. Algunos lo hacían reivindicando la necesidad de una renovación, como el empleado de una farmacéutica y vecino de El Cardonal, David Castro, que admitió estar "emocionado" con la idea de que "haya muchos cambios", sobre todo pensando en sus hijos, de tres y nueve años, que lo acompañaron al centro ciudadano del barrio a votar. Otros, afines a los partidos tradicionales, como el exfiscal general del Estado Eligio Hernández se mostraban temerosos con lo que pudiera pasar a partir de hoy ante una fragmentación política que demandará pactos. "Si el PSOE, que es mi partido, gobierna con el PP probablemente desaparezca el Partido Socialista. Pero si gobierna con Podemos, desaparecerá España", enfatizó al salir del colegio del Camino Largo, en el centro de La Laguna.

"Estamos ante un panorama político que no tiene precedentes en la historia de España", apuntó el herreño Eligio Hernández, de 68 años, que se autodefine como "un político de la Transición". "Aquello fue posible porque hubo consenso. Estábamos todos de acuerdo en que había que impulsar la democracia pese a la disparidad de ideas que había. Ahora hay una crispación política en la que creo que será muy difícil llegar a cualquier consenso", sentenció cargado de desánimo.

En una jornada electoral marcada por la normalidad, en la que imperó el calor aunque por la tarde se cumplió la alerta meteorológica con la llegada de la lluvia, pocas fueron las anécdotas. Las 2.762 mesas de Canarias -1.259 de la provincia tinerfeña- se constituyeron a la hora prevista sin incidencias salvo en un colegio de Garachico, que tenía la cerradura bloqueada con silicona. El problema se solucionó rápido recurriendo a un cerrajero. En varias de las mesas de El Cardonal lo llamativo fue la ausencia de buen número de los titulares de las mesas, lo que obligó a constituirlas con los suplentes.

Uno de esos suplentes que conformaron las mesas del centro ciudadano de este populoso barrio lagunero fue la masajista Ángeles Díaz. "Me ha llamado la atención que la gente no se presentara y los suplentes tuviéramos que quedarnos. Participar en esto es un acto de responsabilidad como demócrata", reconoció la vocal. La presidenta de la mesa era Natalia Flores. A sus 28 años, era la primera vez que a la joven, empleada administrativa, le tocaba trabajar en unos comicios. "No me hacía ilusión ni tampoco es que me disguste. Me resultó extraño que me eligieran porque nunca le tocó a nadie de mi familia, admitió.

Igual de sorprendido, pero visiblemente feliz de que le hubiera tocado, estaba el otro vocal de la mesa, el gambiano Karamo Ceesay. Su presencia y la participación de votantes de todas las razas daban cuenta ayer de la diversidad que caracteriza a la sociedad isleña actual y del alto nivel de integración de los ciudadanos provenientes de diferentes culturas deseosos de hacerse oír mediante su sufragio. "La gente está muy movilizada y quiere decidir su futuro", precisó Ceesay.

Él, que ya se siente como un tinerfeño más, tuvo que sacrificar su día libre para cumplir con su obligación democrática. Aunque tuvo la suerte de que Egatesa, la empresa cárnica para la que trabaja, le dio el día de hoy libre. "Yo entro a las cinco de la mañana a trabajar y me levanto a las tres. No hubiera podido descansar nada si no libraba", reconoció.

En este colegio electoral, como en el resto, el goteo de votantes fue permanente durante las 12 horas en las que permanecieron abiertas las urnas. Muchos vecinos llevaban las papeletas de casa. "Otros se quejaban de que no las habían recibido", añadió Karamo Ceesay.

Entre los que utilizaron las papeletas que había en los colegios, algunos tuvieron difícil conseguir bolígrafo para marcar las casillas de los dos senadores que podían elegir. De hecho, en el Centro de Educación para Adultos UAPA Añaza, en la capital tinerfeña, uno de los pocos bolígrafos que había estaba amarrado con un cordel a la mesa de las papeletas. En el IES Anchieta, por ejemplo, algunos de los apoderados de los distintos partidos salieron a primera hora a buscar bolígrafos para garantizar que los comicios transcurrieran sin incidentes.

También fueron muchos los votos que llegaron por correo a todas las mesas. "Se nota que hay mucha más gente viviendo fuera que en 2011", aseveró Rubén Chávez, empleado de Correos. Su trabajo comenzó ayer a las ocho de la mañana y se extendió más allá de la una de la madrugada para retirar las urnas de los colegios. "Este año, nosotros tenemos más trabajo que nunca", admitió al entrar al CEIP Camino Largo con un montón de sobres con sufragios.

Los comicios sirvieron para recordar la emigración forzada que generó la falta de trabajo durante los últimos años y también sobrevoló algunos debates callejeros, como el que mantuvieron las jubiladas laguneras Rosario Medina, de 71 años, y Julia de León, de 75. Ambas son emigrantes retornadas de Venezuela y ayer se enzarzaron en una encendida discusión a cuenta de las relaciones del gobierno de ese país con los líderes de Podemos. "Yo confío en que Pablo Iglesias va a cuidar bien de nosotras, las abuelas. El PP está lleno de ladrones y no puede ser que siga gobernando", apuntó Medina. "A esos los controla Maduro. Yo no me arriesgo. No soy de las del cambio", replicó De León. "Que eso es mentira. Lo dicen los del PP para meter miedo a la gente", zanjó Rosario Medina.

Tan esperanzado como ella con las propuestas de los partidos emergentes se mostró ayer el estudiante de Pedagogía Jorge González. A su salida del edificio de Usos Múltiples II, de El Toscal, en Santa Cruz, el joven universitario admitió que siguió con interés todos los debates televisivos entre los candidatos y que el único que no le gustó fue el último entre Rajoy (PP) y Sánchez (PSOE), una opinión que muchos votantes compartían. "Hemos vivido una etapa de recortes vergonzosa", recalcó. La misma visión compartía Luis García al admitir que cambió ayer el sentido de su voto de 2011. "No creo que gane nuestra opción, pero al menos habrá un pacto que nos represente", indicó.

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