NAIMA PÉREZ - SANTA CRUZ DE TENERIFE
Pasó el viernes por Tenerife para arropar a Gabriel Mato, eurodiputado del PP, a quien se entregaba la medalla de oro de la Cámara canaria, una distinción que reciben los expresidentes del Parlamento deCanarias y que aún no se le había entregado. Mayor Oreja, con una amplia trayectoria política en el PP y en instituciones públicas, elude con elegancia opinar sobre las relaciones de su partido con Coalición Canaria en el Archipiélago.
–PP y CC han sido socios de Gobierno durante varias legislaturas en las Islas, a pesar de que nunca han acabado juntos esos cuatro años. ¿Cree que la posición de CC ha cambiadomucho en los últimosmeses con su apoyo a las políticas nacionales del PSOE?
–Para analizar lo que significa el comportamiento de CC yo tengo una voz, que no es lamía, sino la del PP de Canarias y de su presidente (JoséManuel Soria). Él es el que tiene que apreciar y valorar la tarea de CC. En cualquier caso, cuando he visto al señorHermoso y al señorOlarte (expresidentes canarios), viejos amigos de laUCD, donde estuve cuando era un crío, pienso que las pequeñas diferencias no se deben agigantar nunca. Además, creo que los que pensamos de una forma similar debemos encontrar nuestras coincidencias, no nuestras diferencias.
–Pero cree que en estos momentos en que se acerca una campaña electoral...
–Perdón, insisto: España está atravesando el momento más dramático, la UE está pasando elmomentomás difícil y la sociedad occidental atraviesa el peor momento y, sin duda, estaríamos cometiendo un error si no fuésemos capaces de ver en perspectiva la gravedad de los acontecimientos que estamos sufriendo y que no han terminado.
–Perdone que le insista, pero en Canarias los hechos muestran que cada vez que arranca una legislatura CC y PP vuelven a aliarse. ¿Por qué esta vez va a ser diferente?
–Yo no deseo que sea diferente, sino que la gente entienda la gravedad de los momentos que vivimos, que no se van a parecer en nada en los próximosmeses y años a todo lo que hemos vivido.
–¿Es pesimista con la situación?
–No, soy realista respecto de lo que está sucediendo en el corazón de las sociedades occidentales.
–¿Vendrán tiempos aún peores?
–Son tiempos nuevos, radicalmente nuevos y la crisis tiene una profundidad especial, porque no sólo es una crisis económica y financiera, sino porque llegan tiempos nuevos. Debemos saber alejarnos de la rutina o de cosas que parecían importantes y ahora no lo son. La dimensión y profundidad de la crisis exige entender elmundo en el que estamos viviendo.Hay que entender que esto no se parece en nada a lo que hemos vivido hasta la fecha. Esta crisis se va a llevar por delantemuchas cosas y no sabemos cuáles.
–PP y PSOE, eternos rivales,no están tan alejados en cuestiones como la reforma de las pensiones o la de las cajas de ahorro. ¿Lo ve así o es simple coincidencia?
–Contestaré lomismo que antes he dicho. Confío en que desde el PP se entienda la trascendencia histórica de losmomentos que vivimos y viviremos y que los retos del futuro exigirán comportamientos abiertos por parte de todos.No soy ni portavoz canario ni portavoz español. Lo único que puedo hacer es recordar la dimensión de la crisis y por eso digo que nada será igual, todo será diferente.
–¿Estamos preparados para vivir en esemundo diferente?
–En general no, porque no estamos entendiendo las lecciones que hasta la fecha nos ha dado la crisis. Lo peor no es la crisis en sí; es la incapacidad de no extraer las lecciones necesarias tras la crisis.
–¿Aprenderemos de ésta?
–Deberíamos hacerlo cuanto antes, pero creo que todavía no se está comprendiendo lamagnitud de lo que vivimos. Elmodelo que viviremos será distinto y elmundo que ya vivimos es diferente.
–¿Deberían renunciar José María Aznar y Felipe González a su sueldo público de expresidentes, ya que tienen otro como asesores de entidades privadas?
–Ese es un tema que corresponde a ellos decidirlo.
–¿Usted lo haría si fuera expresidente?
–Eso es política ficción. A mí eso no me quita ni un minuto de tiempo. Evidentemente, este asunto se podrá regular mejor o peor y es sensato que si hay sueldos privados no haya públicos.Todo eso es lógico, pero no son debates relevantes. Ésta no es sólo una crisis económica y financiera, sino de decencia política, de confianza, de valores, de austeridad; hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos hemos encontrado con una sociedad y unas instituciones que habían perdido el norte. Está bien que se hable de sueldos, pero urge recuperar el norte.
–¿Usted cree que el Parlamento Europeo es para los políticos españoles su retiro dorado?
–No lo debe de ser. El Parlamento Europeo debería ser diferente a como es y, aún apreciando que hace una tarea fundamental, tiene el reto de estar a la altura del nuevo mundo que estamos viviendo. El Parlamento europeo no es nada cómodo hoy, no digo mañana, que serámás incómodo, porque te exige muchísimo trabajo, mucho desplazamiento. Cuando no tienes la capacidad de comunicación en tu lengua supone un gran esfuerzo, aunque es una tarea indispensable. En mi caso,me faltan los minutos para poder hacerlo todo.Y claro, como en cualquier institución, hay gente que trabaja y gente que no. Si uno quiere hacer el vago, el Parlamento Europeo es un buen sitio, porque se pasa más desapercibido al ser un lugar más grande.