NAIMA PÉREZ - LA LAGUNA
Disfruta de unos días de verano en su tierra, La Laguna (Tenerife), a la que necesita regresar cada cierto tiempo. Aunque se marchó a Madrid en 1982, volver siempre le trae la tranquilidad que quizá no tenga en el día a día. Su casa de La Laguna es el cuartel general donde, con sus hermanos, se dedica a cuidar y mimar a su padre, el pintor Pedro González. "Le suelo comprar algún dulcito en Echeto, que le gusta", confiesa. También se dedica a cocinar estos días antes de regresar a Madrid para preparar el proceso de primarias del PSOE a la Comunidad de Madrid. "Votaré por Trini", se adelanta a decir antes de que se le pregunte. Se declara "optimista demencial" y se muestra apasionado in extremis en la defensa de su ideología de izquierdas. Parece más zapaterista que el propio Zapatero.
-Llega el verano y usted deja la playa por La Laguna...
-Siempre. Para mí el verano es sinónimo de La Laguna. Tengo que venir, lo hago todos los años, porque La Laguna, Tenerife, Canarias, me da las fuerzas que necesito para seguir adelante. Me gusta estar aquí, pasear, recordar y plantearme proyectos de futuro.
-¿Cuál es el recuerdo más antiguo que tiene de esta ciudad?
-Buf... pues creo que cuando me ponía las botas de agua para cruzar el callejón de Briones, que estaba lleno de charcos, para ir al colegio La Salle, en La Carrera.
-Lo suyo por la política, ¿se lo inyectaron en casa?
-Me crié en una familia donde me inculcaron desde pequeño el espíritu crítico y la defensa de los valores. Yo creo que la política es una pulsión que todos llevamos dentro, y unos la desarrollan y otros no. Yo la empecé a desarrollar desde el primer momento: primero en el colegio, luego también en el instituto, en la universidad y, finalmente, cuando llegué a Madrid.
-¿Y nunca pensó ejercerla en Tenerife?
-Fue todo un proceso. Yo estudié aquí, hice Derecho, era de la generación de los que nos queríamos ir desde los 16 años, pero no pude, porque fui a la Universidad. Pero en cuanto terminé el último examen me fui a Madrid, porque la ciudad me había conquistado años antes, y al final he terminado siendo concejal allá sin renunciar a mi canariedad.
-¿Su canariedad? ¿Este término no suena nacionalista?
-El nacionalismo es empobrecedor; mi canariedad, la que me enseñó mi familia, es expansiva.
-Muchos canarios parece que tienen un elástico que los hace regresar al cabo de un tiempo o piensan que lo harán cuando se hagan viejos. ¿Es usted de ésos?
-No sé, no pienso en lo que pueda pasar en el futuro. Lo que sí tengo claro es que mi relación con Canarias es fortísima. Sigo el día a día de la vida social, política, cultural... Hago ostentación de canariedad en Madrid. Me considero una voz canaria en la Ejecutiva Federal del PSOE. Necesito venir, es como lo de la tierra roja de Tara. Es más, me tranquiliza mucho estar en Canarias, porque muchas de mis dudas las he resuelto aquí.
-¿Sus dudas?
-Si, bueno, la duda juventud. Yo sigo dudando, tengo muchas dudas a diario. Es lógico tener dudas, la vida te va planteando cientos de cuestiones que tienes que resolver, sobre todo cuando uno piensa desde la izquierda. Uno tiene que intentar ser coherente con aquello que piensa y serlo es una empresa bien difícil, pero hay que apostar por la coherencia.
-Se le conoce por ser un gran activista en favor de los derechos de los homosexuales. ¿Qué cimas faltan por conquistar en esta lucha, tras la aprobación del matrimonio homosexual?
-A mí me gusta subrayar que soy activista socialista, lo he sido siempre. He estado en la calle, que es donde hay que estar. No sólo es la mejor de las universidades, sino que cuando uno es de izquierdas tiene el compromiso de estar con la gente, palpar el sentir ciudadano. Y he sido activista de muchísimas causas (el movimiento estudiantil, el de barrios, el feminista, el de los pueblos indígenas de América Latina...) aunque es cierto que se me conoce más por ser activista del movimiento LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). Gracias a este último trabajo, España se convirtió en el primer país del mundo que en una sola legislatura reconoció la dignidad de las mujeres y los hombres homosexuales y transexuales. España ha sido en 30 años uno de los pocos países en el mundo capaz de reconocer las distintas identidades y sensibilidades de sus distintos pueblos. Eso es lo que ha sucedido hasta ahora, gracias a las políticas que ha desarrollado José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora bien, ¿qué queda por hacer? Pues gestionar la diversidad. Para eso, en septiembre se anunciará por parte del Gobierno un proyecto para que España sea el primer _país de la Unión Europea en tener una ley por la igualdad de trato y la no discriminación; una ley que garantizará esta igualdad, no sólo en el ámbito laboral sino en el acceso a bienes y servicios de todos los hombres y mujeres que viven en este país. Se luchará contra cualquier tipo de discriminación, que sigue aún sufriendo más la mujer que el hombre. Una vez alcanzada la igualdad formal hay que avanzar hacia la igualdad real y, para eso, la mejor manera es la educación, la educación y la educación para la ciudadanía. Ésta cuenta hoy con la reticencia del Partido Popular (PP), que además tiene aún recurrida la ley del matrimonio homosexual.
-Curioso, porque hay cargos del PP que se han beneficiado de esta normativa...
-Esa es la hipocresía de la derecha. Nosotros aprobamos las leyes y ellos las usan, y anda que las usan... Aprobamos la ley del matrimonio homosexual y hay dirigentes del PP que se han casado con personas del mismo sexo, pero algunos no olvidaremos el calvario que nos sigue haciendo pasar el PP. Ahora existe el doble de países con leyes de matrimonio homosexual que cuando España lo aprobó, y el PP, que representa en España a la derecha recalcitrante, sigue empeñado en tener recurrida la ley. Han pasado ya ¡cinco años! y se han celebrado más de 20.000 bodas entre personas del mismo sexo. El PP es un peligro para la igualdad y el reconocimiento de los derechos; este partido trabaja diariamente en contra de la igualdad. Eso hay que recordarlo ante cualquier convocatoria electoral, porque el PP es el partido de la involución.
-Dentro de algunos años, cuando se estudien los gobiernos de Zapatero en los libros texto, podremos ver que fueron años de progresos sociales pero rendidos ante los bancos. ¿Falta valentía para hacer frente a estas grandes fortunas?
-Cuando la historia juzgue los gobiernos de Zapatero, dentro de muchos años, subrayará la igualdad real entre mujeres y hombres.
-Sí, pero eso no se pone en duda, hablamos de que las grandes fortunas bancarias parecen intocables...
-Pero España es el único país de la Unión Europea (UE) que ha propuesto un nuevo modelo para sustituir al ultraliberal, que todavía sigue defendiendo la derecha, y que está quebrado. Ese nuevo modelo pasa por una serie de ajustes que se tienen que ir haciendo, porque mientras se ha estado desarrollando la crisis, al Gobierno de España, como a todos los gobiernos de la UE, no le ha quedado más remedio que mantener los cimientos sobre los que se sustentará también el modelo de crecimiento sostenible. Ningún país podría permitirse que su red bancaria _cayera, porque se produciría un caos, más teniendo en cuenta que los mercados son de derechas y que han tenido muy claro durante este tiempo a quiénes querían disparar. Y a los tres países de la UE que han querido enjuiciar sistemáticamente han sido los tres únicos gobiernos socialistas: Grecia, Portugal y España.
-Ya, pero mucha gente no entiende por qué se rescatan con dinero público entidades financieras que se vienen a pique...
-Se han rescatado en otros países, pero España es precisamente de los pocos que no ha necesitado el rescate, sino el aval. No se ha invertido dinero, sino que se ha avalado a los bancos para que apuntalen sus decisiones.
-¿Por qué España no es un país_ laico a estas alturas?
-España es lo que dice su Constitución: un país aconfesional. Se trata de ir avanzando en laicismo y en ello tenemos que estar todos; no es una cuestión sólo del Gobierno, es algo vivencial.
-Sorprende que alcaldes y concejales, muchos ateos, todavía tengan que desfilar en procesiones de Semana Santa, al igual que muchos cargos públicos juran su cargo ante Dios. ¿No choca esto con ese progreso social español del que hablamos?
-Está pendiente una ley de libertad de conciencia, religiosa y de culto. La democracia se basa en el principio de libertad de conciencia, el respeto a las creencias de cada cual.
-Pero en los últimos años la Iglesia ha cobrado poder en España y se ha pronunciado, incluso, sobre leyes aprobadas por el Gobierno...
-Es cierto que las jerarquías de algunas iglesias, empezando por la católica, siguen teniendo mucho poder y practicando la injerencia política, pero también es cierto que no han contado con el sentir mayoritario de la ciudadanía. Lo han intentado todo para que la inmensa mayoría de las leyes aprobadas en España no saliera a la luz, pero han fracasado. Existe una asintonía entre la jerarquía de la Iglesia católica y la propia feligresía. La Conferencia Episcopal se ha manifestado contra muchas leyes, como la del matrimonio homosexual, la ley de adopción, la de investigación con células madre, la de reproducción asistida, la de educación para la ciudadanía... De haber sido por estos obispos y por el PP, que ha seguido a pie juntillas la línea marcada por la Iglesia, habríamos tenido un país completamente diferente al que quiere la ciudadanía.
-¿Dejarán de verse crucifijos en algunos colegios o en las tomas de posesión de cargos públicos?
-Dejaremos de verlos. Pero tenemos que ser exquisitos: el laicismo no es el anticlericalismo, sino la libertad de conciencia de cada cual_, que lleva a la libertad religiosa y de culto. Otra cosa es el espacio público, que debe ser neutral y desprovisto de simbología religiosa, y en ésas estamos.
-¿Por qué los votantes de izquierda no son tan disciplinados como los de derecha y practican más la abstención?
-Porque somos más críticos, más exigentes y la abstención es un derecho. Vuelvo al antecedente, porque a veces nos gusta castigarnos en exceso. En este país el PSOE va para 24 años de gobierno, frente a los 8 del PP. El PSOE ha gobernado prácticamente en los 8.000 municipios, en todas las comunidades autónomas, tiene un proyecto para España, para Europa... Es el partido que ha vertebrado España en estos 30 años; evidentemente, no todo se hace bien, pero el PSOE es el que más apoyo ha tenido en estos años de democracia, con diferencia.
-¿Qué crítica le haría al Gobierno?
-Bueno, ahora estamos inmersos en el debate del modelo de crecimiento que queremos, el de un crecimiento sostenible. Y para que el modelo de sostenibilidad sea factible, nosotros tenemos que ser sostenibles también, en nuestra propia vida. Lo decía el otro día Woody Allen: el ser humano necesita creer en algo, tener referentes. Pues creo que en este momento debería haber más referentes de la izquierda, que es como se puede vivir bien, tranquilo, feliz, siendo sostenible, intentando llevar una vida más adecuada a tus circunstancias. Eso ha podido faltar: referentes de izquierda que, además, la derecha trata continua y sistemáticamente de machacar y eliminar.
-¿Qué nota le pondría a la política que se practica en Canarias, tanto del Gobierno como de la oposición?
-Al Gobierno, un suspenso. Y a la oposición, un notable.
-Los socialistas en Canarias llevan años con conflictos internos, ¿qué opina del nuevo secretario general? ¿Será un Tomás Gómez canario, que unifique todas las sensibilidades?
-Cuando los socialistas abrimos un congreso, cada cual se expresa como cree conveniente; cuando lo cerramos y elegimos secretario general, todos a una. Y ahora, en Canarias, todos a una con José Miguel Pérez.
-Sí, pero cuando se eligió al anterior secretario general, Juan Fernando López Aguilar, no estuvieron todos a una, hubo manifestaciones públicas de una facción del partido que no veía bien la actuación del líder socialista...
-Nunca tienes el apoyo del cien por cien de los afiliados y militantes y es bueno que así sea, que existan voces que contribuyan constructivamente.
-¿Habrá más concordia en la familia socialista canaria con José Miguel Pérez ?
-La está habiendo. José Miguel Pérez en este tiempo de recorrido ha hecho que el partido se haya ido fortaleciendo y han consolidado proyectos cara a las elecciones municipales y autonómicas, que están a la vuelta de la esquina.
-Si en algún momento de su carrera política tuviera la oportunidad de ser consejero de un Ejecutivo canario socialista, ¿qué área le gustaría ocupar?
-Las políticas sociales.
-Y en concreto, ¿qué proyecto le gustaría desarrollar en Canarias?
-Desarrollar plenamente el sistema nacional de dependencia público. En pocos países del mundo se sigue construyendo un estado del bienestar. Quiero recordar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por una mínima parte de lo que estamos haciendo en España ha sido calificado de nazi y comunista. Por tanto, sintámonos orgullosos de lo que estamos haciendo, porque España tiene ya un estado del bienestar basado en la educación y la sanidad pública, en la universalización de las pensiones, y ahora el sistema nacional de dependencia público, que hay que subrayar, porque confiere un derecho subjetivo. Ya me gustaría a mí que ese sistema se desarrollara en plenitud en Canarias. A la derecha no le ha interesado la apuesta por lo público, y lo digo con conocimiento de causa; recordemos que en los gobiernos de José María Aznar se intentó un sistema de dependencia privado que, si se hubiera puesto en marcha, hoy estaría quebrado. Es lo público lo que garantiza la igualdad de oportunidades; es por lo que hay que apostar y, en tiempos de crisis, puede que haya que podar alguna rama del gran árbol de lo público para fortalecerlo. Pero la derecha lo que quiere es talarlo. El estado del bienestar no sólo procura la felicidad de la ciudadanía, sino también genera puestos de trabajo.
-Dijo una vez que Zapatero le ponía. ¿Le sigue poniendo ahora?
-Por supuesto, creo que Zapatero es el presidente más valiente que ha tenido este país, estoy convencido, y si no hubiera sido por su valentía no se habrían producido los avances que hemos visto en nuestro país y las apuestas que se están haciendo. En toda Europa se están tomando medidas para combatir la crisis, pero sólo en España se está proponiendo un nuevo modelo de crecimiento.
-Por último, está usted al tanto de todas las redes sociales de comunicación. Tiene un blog personal, perfil en Facebook, en Twitter... ¿Lo gestiona todo usted?
-Sí, sí, desde luego.
-Hace unos días tenía como foto de perfil la bandera de México, ¿y eso?
-Es que había colgado una noticia acerca de que la Suprema Corte de México había admitido que los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en Ciudad de México tenían validez en el país. Es una buena noticia y, por eso, colgué la bandera de ese país. Me gusta ir cambiando la foto con frecuencia; me gustan mucho los colores, soy hijo de artista, también suelo poner imágenes de flores. Y siempre termino el día con una cita poética que pongo en mi muro.