N. VAQUERO-D. MILLET | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Miguel Cabrera Pérez-Camacho abandonó ayer la Portavocía del PP en el Parlamento de Canarias. Las últimas críticas del diputado popular a la visita que realiza el presidente del Gobierno a Cuba y Costa Rica acabaron con la paciencia del líder del PP canario, José Manuel Soria, quien pidió a Cabrera que dimitiese. Su sucesora será María Australia Navarro.
A través de un breve comunicado, Miguel Cabrera anunció en la mañana de ayer que había presentado su dimisión, al entender que ya no contaba con la confianza de José Manuel Soria. "En el día de hoy, [por ayer] he presentado mi dimisión como portavoz parlamentario en razón a que mis críticas a la visita del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, a la dictadura cubana, han motivado la pérdida de confianza del presidente regional del PP, José Manuel Soria", argumentó el diputado popular.
Sin embargo, fuentes de la dirección regional del PP precisaron que fue el propio Soria el que exigió a Cabrera Pérez-Camacho que dimitiese para evitar futuras fricciones en el pacto de Gobierno que mantienen populares y nacionalistas en el Gobierno autónomo. "Miguel Cabrera es un parlamentario excelente", añadieron las mismas fuentes antes de confirmar que las últimas críticas del diputado del PP a Paulino Rivero fueron la gota que colmó el vaso de la paciencia de Soria. "No podemos estar en un pacto con Coalición Canaria y permitir que uno de los nuestros arremeta contra el presidente del Gobierno", insistieron desde la dirección regional del Partido Popular.
Pérdida de confianza. Además, revelaron que fue el propio Miguel Cabrera el que en el momento de su nombramiento como portavoz del PP le aseguró a Soria que "no se iba a arrepentir" de tomar esta decisión y que no pondría trabas a dimitir si se perdía la confianza en él. "Eso es lo que ha sucedido", explicaron las mismas fuentes.
Las críticas por el viaje de Rivero a Cuba no son de todos modos el único punto de fricción entre Pérez-Camacho y la cúpula del PP. El otro más significativo tuvo que ver con la Ley de Licencia Comercial, aprobada en el Parlamento de Canarias el pasado 10 de diciembre con el voto a favor de nacionalistas y conservadores, y el rechazo de los socialistas. Pérez-Camacho se ausentó del pleno, remarcó que la medida era un "churro" y advirtió de que el Gobierno de Canarias se podía enfrentar al pago de millonarias indemnizaciones. Consultado ayer por este diario, Miguel Cabrera rechazó hacer valoraciones y se remitió al escueto comunicado enviado a los medios de comunicación. Sí aprovechó para ratificarse en sus críticas, pero no quiso añadir nada más.