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SARO DÍAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE El único punto de intersección entre los obreros de la construcción y un ministro deben ser actos como los que protagonizó ayer en Tenerife el vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, que visitó las obras de restauración de la Casa Sixto Machado y las del Teatro Guimerá, ambas en la capital tinerfeña.
Quizá por aquello de la marca ática del teatro, las declaraciones las hacía en Sixto Machado, aunque después de su estancia en la capital grancanaria había poco que rascar. Todos nos pusimos cascos, tal y como obligan las normas de seguridad laboral, y adoptamos cara de que aquello era algo importante, menos el alcalde Miguel Zerolo, que ni se inmutó cuando el ministro declaró que el plazo para presentar proyectos a la segunda parte del PlanE acaba el 4 de febrero, Santa Cruz de Tenerife tiene adjudicados unos fondos de 24 millones, pero aún no ha presentado ninguno, mientras que en toda la Comunidad se han presentado 152. En total esta segunda parte del PlanE prevé para Canarias 224 millones de euros.
Porque no nos engañemos. Un ministro de visita en las colonias (que diría un independentista) lo que hace es hablar de lo que se ha hecho por el lugar y anunciar nuevas inversiones que lo mejorarán, lo que no suele ser del gusto de otras fuerzas políticas, sobre todo meses antes de unas elecciones autonómicas que ya tiene a todos con las uñas afiladas y las miradas aviesas.
Tanto el alcalde como la concejal (y esposa del presidente canario) Ángela Mena estuvieron correctos a lo largo de la visita, dejando en manos de sendos arquitectos la labor de mantener conversación con el ministro. Mientras Zerolo escuchaba a Chaves decir que en la capital de la Isla se aprobaron, con cargo al PlanE del pasado año, "61 proyectos con una financiación de 39 millones de euros, manteniendo en unos casos y creando en otros alrededor de 2.200 empleos", los obreros sonreían socarrones desde la obra que convertirá un edificio sin estilo definido ("tutti frutti", tal y como matizó Zerolo en tono jocoso) y construido entre los años 1914 y 1920 en espacio de uso cultural. Apenas había tiempo para fijarse en las huellas que el abandono imprimió en el inmueble, pintadas como "peligro, gallinas mutantes" o "Quemen este castillo".
Zerolo le agradeció al ministro la visita cuando hizo falta alguna declaración y Chaves se explayó sobre el PlanE, que ha supuesto "la reconversión urbana más importante que se ha llevado a cabo en los pueblos y ciudades de España". Y todo gracias a la crisis y al paro galopante. Lo que son las cosas. Después, el ministro, preguntado por los socialistas canarios y su crisis interna, dijo que se quitaría "la chaqueta de vicepresidente" del Gobierno para ponerse la de "presidente del partido" y señalar que "no se puede decir seriamente" (como había afirmado la presidenta de Coalición Canaria, Claudina Morales) que en Canarias no hay un interlocutor válido estando aquí "dirigentes del Partido Socialista que viven trabajan y tienen su actividad política e institucional en Canarias". "Todos los partidos políticos tienen sus crisis y esta se resolverá cuando se celebre un congreso". Ahí debe radicar la diferencia entre una crisis de partido y una crisis económica. Que una se arregla con un congreso y la otra no se sabe.
Se habló del REF, para cuya reforma no habrá más límites ni líneas rojas que "los que marquen las leyes y la constitución" y a continuación tocó enmendarle la plana al Partido Popular canario, que ha difundido donde se le ha querido oír que no han llegado 2.500 millones prometidos a Canarias. Y es que resulta que el Plan Estratégico de Canarias lo que dice es que en el plazo de diez años los recursos del Estado para estas Islas serán de 25.000 millones de euros, lo cual significa que un año puede haber 2.000 millones y otro 5.000, pero no ninguna asignación fija anual. En concreto, y según matizó el ministro, Canarias dispondrá este año de 2.300 millones. Por si la desconfianza sobre los fondos del Estado a Canarias no ha sido suficiente para sembrar la duda respecto a la utilidad política del PSOE, los populares se trajeron de bolos a Soraya Saénz de Santamaría, que ayer daba un mitin en Tacoronte.
Tal y como comentó en un momento dado el ministro "queda mucho trabajo por delante". No sólo en el edificio Sixto Machado y en el Teatro Guimerá, sino en la senda del entendimiento político de cara a que los más afectados por la crisis dejen de escuchar al coro de plañideras y vean que hay salida a la burbuja inmobiliaria que ambos partidos apoyaron a nivel nacional y CC en las Islas.
Eso sí, algo parece estar cambiando a raíz de la recesión: en lugar de visitarse obras nuevas, las imágenes se toman ante inmuebles a rehabilitar. Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Es verdad.
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