SOL RINCÓN BOROBIA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, reprochó ayer el "poco peso político" que España tiene en el África Occidental, algo que, a su juicio, ha quedado constatado con el caso de la activista saharaui Aminatou Haidar.
Rivero realizó esta afirmación ayer en el Pleno del Parlamento, en el turno de preguntas. Momentos antes, el presidente del Grupo Parlamentario Socialista, Manuel Marcos Pérez, había criticado a su socio de Gobierno, el Partido Popular (PP), por abstenerse la pasada semana en el Congreso de los Diputados a la hora de votar una resolución a favor de Haidar y de la autodeterminación del Sáhara Occidental.
Marcos Pérez también acusó de mentir a las personas que aseguran que el retorno de Haidar a su casa ha supuesto una serie de acuerdos contrarios a los intereses del sector tomatero canario.
"Haidar es la cara de un problema más profundo y nunca debió se expulsada" por Marruecos, indicó. Asimismo, opinó que el PP se ha sentido defraudado con el final feliz para Haidar.
De hecho, llamó "niños malcriados" a José Manuel Soria y Mariano Rajoy, vicepresidente de Canarias y líder nacional del PP, respectivamente, a los que acusó de tener "una pataleta porque este asunto no ha salido como esperaban".
En su turno de réplica, el presidente regional aconsejó al socialistas que reflexionara y contestara a una serie de preguntas como "quién y por qué permitió la entrada de Aminatou Haidar" a España.
Además, acusó a los socialistas de tener "un doble discurso", ya que mientras en la Cámara Baja votan a favor de la autodeterminación del Sáhara Occidental, "sabemos que el Gobierno del PSOE "reconoce la soberanía de Marruecos en ese territorio".
Rivero afirmó que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no tiene suficiente nivel político en África Occidental y es por eso por lo que el problema que ha generado con Aminatou Haidar ha tenido que ser solucionado por Estados Unidos y Francia. "Lo que hace falta es rigor y coherencia", sentenció el presidente.
Hay que recordar que la activista saharaui fue expulsada por Marruecos el pasado 13 de noviembre. Sin pasaporte (ya que las autoridades marroquíes se lo quitaron), fue metida en un avión de la compañía canaria Canarias Aeronáutica, cuyo comandante la llevó a Lanzarote en contra de su voluntad y sin documentación legal para viajar. Una vez allí, y a pesar de su negativa a bajar del avión y quedarse en España, la Policía Nacional la obligó para luego no dejarla salir del país.