SARO DÍAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
En el análisis político de Fumero se respira desconfianza, desconfianza hacia una política que se ha ido amanerando desde el inicio de la democracia hasta empezar a perder parte de su sentido. Sin embargo, sí confía en lo que las gentes con principios pueden aportar a la sociedad, y en ella deposita la expectativa de una mejora.
- ¿Qué opinión genérica tiene de la política canaria?
- La política en nuestra comunidad padece los mismos males que la nacional. La política y los políticos actuales tienen poca capacidad para sorprender y, por tanto, son totalmente predecibles. Imaginar las clases que puede dar un profesor que no tiene la habilidad de comunicar, llegar al alumnado, sorprenderlos con su magisterio... Serían clases predecibles o aburridas. La política actual es aburrida: se publica una noticia, una polémica, en la prensa y, sin mucha reflexión, sabemos qué va a ocurrir a continuación. Quizá una de las cuestiones que influye directamente en ello es el hecho de que cualquiera puede ser político... o, peor incluso, hay individuos cuya aspiración laboral y vital es exclusivamente ser concejal... Puede ser una aspiración lícita, pero dónde está el filtro que asegura el nivel formativo, las capacidades y experiencia de quienes acceden a los puestos públicos en ayuntamientos, cabildos, gobiernos... ¿Están suficientemente preparados nuestros políticos para ocupar los cargos a los que aspiran? Me estremeció el dato de que casi el 80 % de los concejales de nuestro país tiene sólo estudios básicos.... Probablemente es por ello que Bob Dylan lo tuvo muy claro cuando afirmó que "el poder real está en manos de pequeños grupos de gente y no creo que tengan títulos". Mi abuelo, alcalde durante una legislatura en un municipio de isla menor a mediados del siglo pasado, me contaba siendo yo adolescente que su función, cuando le tocó estar en el ayuntamiento era la de trabajar para el pueblo con el mínimo de medios, es decir, usando mucha creatividad y esfuerzo... Este tipo de política se echa mucho de menos y es otro talón de Aquiles de la política actual, contribuyendo de forma evidente a que sea predecible. Nuestros gobernantes y aspirantes a serlo se mueven por intereses individuales, como mucho por intereses políticos si hablamos de colectividades, pero ya ni incluso eso... La preocupación por el pueblo se limita a unos meses previos a las elecciones y punto, pero con la indecencia de que, incluso, las promesas realizadas en esos cortos márgenes de tiempo se incumplen de forma sistemática. El mejor político es el que se dedica en cuerpo y alma a convertir los problemas de sus conciudadanos en soluciones y a transformar herramientas propias de la administración en medios para conseguir logros para la sociedad.
- Si pudiera hablar en el Parlamento de Canarias ¿sobre qué lo haría y en qué términos?
- No me quedaría más remedio que hablar de la crisis, pero no en términos exclusivamente económicos, que son los que por ser más objetivos nos distraen de otros más subjetivos pero igualmente palpables: crisis educativa y cultural que determina una sociedad del todo vale y nada se pone en cuestión porque, de hacerlo, eres enemigo del sistema (palabra que varía en su acepción según quiénes la utilizan). Hablaría sobre las lagunas del sistema educativo, de las deficiencias culturales, con la idea de buscar soluciones, vías de mejora... Y por qué no, pondría sobre la mesa hasta qué punto esta situación es casual o no: el sistema educativo, por ejemplo, reforma tras reforma, no ha explotado al máximo el talento y la capacidad de cada alumno; lo que ha hecho es dedicarse a nivelar por el límite bajo para buscar una igualdad antinatural de todos... ¿Para una manipulación más sencilla también de todos, quizás?
- De formar parte de un Gobierno de Canarias ¿qué área le gustaría llevar y qué parte de la realidad canaria le gustaría mejorar ?
- Teniendo en cuenta mis 20 años como actor y mis 18 como profesor de Primaria, trabajaría en la Consejería de Educación y Cultura. Lógicamente, no aceptaría otras consejerías, por mi desconocimiento de las áreas en sí, aunque sabemos que no es lo usual, que lo importante como políticos es tener un puesto, sea en el área que sea... a toda costa y esperando el tiempo que sea necesario.
- ¿Le parece que la población canaria se implica en política?
- No. Además creo que nos podemos englobar en tres grupos: los que sí se implican pero lo hacen por intereses privados (generalmente políticos o empresariales, luego saltan los casos de corrupción que son sólo la punta de un iceberg); los aburridos por la imagen de, en ocasiones, patio de colegio que dan nuestros representantes, y los implicados que, sintiéndose en evidente minoría, optan por dejar pasar y ver si llegan tiempos mejores.
- Cite alguna noticia política que haya llamado su atención.
- El caso de Aminatu Haidar. Porque me da esperanzas en el sentido de que todavía las personas, como individuos, podemos, si nos lo proponemos con mucha fuerza de voluntad e inteligencia, hacer tambalear los sistemas que los gobiernos nos intentan imponer dando a entender que son válidos, normales y los mejores para todos los ciudadanos. Me indica que el uso de la palabra puede todavía atrincherar totalitarismos y seudodemocracias. Óscar Wilde afirmó que en la vida política, tarde o temprano, uno tiene un compromiso... añadiría que muchos parecen haberlo olvidado.