JOAQUÍN ANASTASIO | MADRID
El Gobierno de Marruecos trató ayer de lanzar un mensaje de tranquilidad a España sobre el futuro de las relaciones entre ambos países y matizó algunas de las advertencias de días anteriores sobre las posibles consecuencias por la gestión del caso Haidar, la activista saharaui que mantiene desde hace más de tres semanas en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote tras su expulsión de El Aaiún.
El titular de Justicia marroquí, Abdelwahed Radi, apuntó, además, que comprende que España tiene dificultades por este asunto y señaló que ambos países "son víctimas" de un problema creado por gente claramente contraria a la unidad del reino alauí y a las buenas relaciones con las autoridades españolas.
El ministro marroquí giró ayer una ronda de contactos con ministros españoles en Madrid para rebajar la tensión tras las amenazas de distintos portavoces marroquíes sobre un posible cambio de actitud en ese país en relación con las políticas de seguridad e inmigración, reforzadas desde 2004 con la llegada al poder del Gobierno socialista.
Radi se entrevistó ayer a petición propia con el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, y con el vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, a quienes les comunicó que "Marruecos tiene en alta estima la cooperación con España y haremos todo lo que esté en nuestro poder para mantener esa amistad y cooperación, que es muy importante para el presente y para el futuro". Destacó que las relaciones entre ambos países "están muy ancladas en la historia" e insistió en que las dos partes "son suficientemente prudentes para conseguir superar esta situación, que es un accidente en el camino".
Contar con Marruecos. Con todo, Radi aclaró que su visita a los ministerios citados la hacía en calidad de primer secretario de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USPF), partido con presencia en el Gobierno marroquí, pero que ayer trataba de explicar a sus "amigos" del PSOE su posición en relación con el caso Haidar, "que es la de todo el pueblo marroquí", aseguró.
Este nivel de representación en los contactos del ministro con el Gobierno español levanta dudas en Madrid sobre la verdadera naturaleza del mensaje transmitido, de ahí que ni Moratinos ni Chaves quisieran hacer declaraciones tras sus respectivas reuniones con Radi. En todo caso, fuentes del Ejecutivo español señalaron que ambos ministros le habían traslado al representante marroquí que Haidar es una ciudadana con pasaporte marroquí y la solución debe contar con la colaboración de Marruecos.