ANA MARÍA MICÓ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Más de cien ministros se darán cita a partir hoy en Ginebra para la primera gran reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en cuatro años. Bajo la mesa y fuera de agenda subyace un posible acuerdo sobre la bajada del arancel a la banana dólar entre Europa y Latinoamérica que dañaría el futuro del plátano canario.
El plátano canario vive pendiente de dos frentes: el primero está en Ginebra. A la espera del desbloqueo de las negociaciones de la ronda de Doha (Qatar), cuyo objetivo es levantar las barreras arancelarias de miles de productos, ya se sabe que el arancel europeo para los países latinoamericanos bajará de 176 euros a 148 euros por tonelada. El segundo frente lo maneja la Comisión Europea que negocia por su cuenta sucesivas bajadas del arancel. Hoy las discusiones bilaterales más interesantes tendrán lugar en la más absoluta discreción.
¿Qué repercusiones tiene que el plátano, al final, no entre en la agenda de la reunión de hoy de la Organización Mundial de Comercio (OMC)?
No tiene porqué no ir. En el orden del día no está pero yo no descarto, en absoluto, que se llegue a un acuerdo entre todas las partes para bajar el arancel a los países latinoamericanos productores de bananas. Si es así, da igual si está en el orden del día del Consejo de Ministros.
Entonces, ¿da igual esperar a que la ronda de Doha se desbloquee?
La ronda de Doha está bloqueada por lo que no es necesario precipitar un acuerdo sobre los aranceles del plátano a terceros países. Los plataneros no vemos porqué hay tanta prisa por hacer tratos con el plátano y con el resto de productos agrícolas no. Si la ronda de Doha está bloqueada está para todos. Lógicamente, lo que a nosotros nos preocupa es que si los acuerdos entre la UE y los países latinoamericanos se van a hacer fuera de los cauces oficiales no tengan el respaldo jurídico suficiente para que luego nos salte otro país, como Panamá, por ejemplo, que no haya firmado el documento y nos pueda meter otro contencioso. Eso sería impresentable.
Podemos decir que la UE cree que puede llegar a un acuerdo por otros países cuando quiera...
Totalmente. Ese es uno de los frentes abiertos. El primero es que ya está desvelado en la OMC, desde el pasado 13 de noviembre, una a fortísima bajada del arancel a 148 euros y paulatinamente descendería hasta 114 euros. Las noticias es que EE UU y la India no acepta este acuerdo, lo que es bueno para nosotros porque se retrasa la bajada. Pero yo no me fío.
¿Y qué papel juega España?
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, firmó un acuerdo entregado en Bruselas, que suscribimos, y que no se está cumpliendo. No vemos que lo que se tratando en Ginebra sea el documento que queremos que se defienda, por lo tanto, no vemos el peso de los tres únicos países de la UE que producen plátanos, España, Francia y Portugal. No entendemos que no se nos defienda.
¿De qué es moneda de cambio es el plátano?
Es verdad yo creo que sí hay una moneda de cambio. Es la que nos tienen preparada en el segundo frente. Al Gobierno español le interesa muchísimo llegar a un acuerdo sobre el plátano en Ginebra lo antes posible. Por las noticias que tengo, y suelo estar bien informado, la propuesta que ya tiene la Comisión Europea para los países latinoamericanos es: firmen ustedes una bajada del arancel a 114 euros el kilo que luego en mayo, en Madrid, en la cumbre de jefes de estado y de gobierno, firmaremos el acuerdo entre la UE, ustedes y los países andinos y vamos a llegar hasta 95 euros el kilo. En los pasillos de Ginebra de la semana pasada se habló de una bajada inferior a los 95 euros. Nos preguntamos: ¿cuál es el interés que tiene España en esto? Muy sencillo, España se quiere convertir en valedora de los intereses latinoamericanos en Europa y una manera de hacerlo es fomentar acuerdos de libre comercio entre la UE y los países centroamericanos y andinos. Lo único es que todo esto es a costa de los 8.500 productores de plátano de Canarias y 9.000 hectáreas para que las grandes compañías latinoamericanas se establezcan en Europa.
Entonces, la presidencia española de la UE puede ser peor para el plátano...
Es una verdad como un templo que se está preparando una cumbre europea en Madrid para mayo en la que el Gobierno español tiene mucho interés en firmar un acuerdo ese día y lo que se ha ofrecido a los países de América del Sur es ir más allá de los acuerdos de Ginebra sin tener ninguna obligación de hacerlo. Eso tiene que explicarlo el Gobierno español a los canarios.
El único camino que tiene es lograr alguna compensación económica como los países ACP (África, Caribe, Pacífico)?
Con los acuerdos de Ginebra, los ACP han logrado una compensación de 200 millones de euros y se les reconoce que perjuicio que supone una bajada de arancel. Y a nosotros qué, ¿es que nos afecta?
Quizá entienden que ya reciben ayudas europeas para mantener la producción...
Sí, la UE considera que con la ficha financiera importante de 291 millones de euros ya estamos compensados. Yo le puedo decir que esa ficha se hizo para una arancel de más de 176 euros por tonelada. Pero las reglas del juego han cambiado y ya no vale esa ficha financiera y lo que pedimos es que se actualice la compensación económica como los ACP y Asprocan ha pedido una subvención del 100% del transporte.
Mantener el mercado tradicional
Pongámomos en el peor de los casos: los productores latinoamericanos logran que el arancel de entrada de la banana en Europa sólo sea de 95 euros por tonelada. ¿Qué pasará con el plátano canario? Leopoldo Cologan asegura que los precios se van a desplomar, ya que la banana se cultiva con la mitad del coste que el plátano. "Las multinacionales dominan el 80 por ciento del mercado mundial de esta fruta. ¿Con qué vamos a luchar nosotros?". El único objetivo, entonces, es mantener nuestro mercado tradicional, el peninsular. Pese a tener delante al gigante americano, ¿existe un calendario de lucha de los plataneros europeos? "Sí, nosotros no paramos ni pararemos nunca", responde Cologan. "Hemos estado con el ministro francés, con el presidente de Costa de Marfil, nos hemos reunido en París con los países ACP para hacer un frente común, ya que ellos tiene 84 votos en la Organización Mundial de Comercio. Y todo esto nos ha cogido con una nueva Comisión Europea y queremos explicar este atropello del que somos objeto. Lo último es que el día 10 de diciembre he sido invitado por los parlamentarios en Madrid para que explique las repercusiones de estos cambios. Desde luego no tirar la toalla sino seguir tirando hacia adelante.