AGENCIAS | BARCELONA
El presidente de la autoproclamada República Arabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, emplazó ayer a las autoridades españolas a reconocer "el derecho legítimo" de la activista saharaui Aminetu Haidar a regresar a su hogar en El Aaiún, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.
"¿Cómo puede aceptar España la deportación forzosa de esta activista, para que ella, que sufrió de enormes torturas y malos tratos en las cárceles marroquíes, tenga que recurrir a una huelga de hambre, que amenaza seriamente su vida, en defensa de su derecho legítimo a volver a su país y reunirse con sus hijos?", afirmó Abdelaziz en un discurso pronunciado durante la clausura de la 35ª Conferencia de la Coordinadora Europea de los Comités de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (Eucoco), que se celebró en Barcelona.
El dirigente saharaui recordó, asimismo, la invalidez del argumento administrativo empleado por Marruecos para la expulsión de Haidar –su negativa a reconocerse como marroquí en el formulario de entrada en el aeropuerto de El Aaiún–: "Los saharauis no son marroquíes, y no van a ser marroquíes jamás, a no ser que eso fuera su decisión soberana, mediante el ejercicio de un derecho sagrado, internacionalmente reconocido e inalienable, como es el derecho a la autodeterminación e independencia, en un referéndum libre, justo y transparente", dijo.
Abdelaziz denunció que esta medida contra Haidar es un síntoma más de la "grave escalada en las prácticas represivas" explicitada en el discurso pronunciado recientemente por el rey alauí, Mohamed VI, con motivo del aniversario de la Marcha Verde. "La máxima autoridad en el Reino de Marruecos ha anunciado la guerra a los Derechos Humanos y a la legalidad internacional en el Sáhara Occidental".
El escritor José Saramago, residente en Lanzarote, se sumó a las voces críticas por la situación de la Gandhi saharaui: "Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí y la evidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está seguro de su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar una grandeza que nadie nunca reconocerá". Así lo afirma el Premio Nobel en una carta titulada "Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo", dedicada a la activista saharaui Aminatu Haidar, en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote.