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"Tango y lamento, ésa es la cadencia de una crisis oceánica. Santa Cruz de Tenerife recibe a medio noviembre con una temperatura primaveral y, sin embargo, su economía presenta signos de frío siberiano". Así comienza el reportaje de 'El País', titulado "Tenerife, la capital de la deflación", que es la noticia que ocupa la portada del suplemento económico del diario de tirada nacional en su edición de este domingo y permaneció durante todo el día en la portada de la edición digital.
"El 26% de paro. El consumo, hundido. La construcción y el turismo (los dos motores de Canarias), en plena depresión. Los empresarios son animales de costumbres, pero los tinerfeños hace ya meses que hacen cosas nunca vistas en generaciones: bajar los precios. A un mes de Navidad, los escaparates -tiendas de moda y de electrodomésticos, panaderías y supermercados- están empapelados de llamativos descuentos". El artículo, firmado por Claudi Pérez, incluye testimonios de agentes económicos de las Islas, como Máximo Bacallado. "Lleva media vida al frente del Centro Comercial del Mueble, una enorme tienda con más de 10.000 metros cuadrados. Confía en que un tijeretazo del 30% en los precios detenga la debacle. En 2007 daba trabajo a 215 personas; ahora son 95. 'Antes de bajar precios no tuvimos más remedio que despedir. Pura cuestión de supervivencia. Aún viene gente: mucho paseo, mucha vuelta, pero a la hora de pasar por la ventanilla, nada. No se vende un piso y, por tanto, no se vende un mueble, así que no queda otra que seguir rebajando'".
Acompañado por datos que asustan sobre la gravedad con la se está cebando la crisis con Canarias, el reportaje incluye un despiece muy interesante sobre algo de lo que no se había oído hablar antes en Canarias. El despiece lo firma el corresponsal de 'El País' en Canarias, Juan Manuel Pardellas. La pieza se titula: "La leyenda de los 300 coches abandonados". Dice así:
Los aeropuertos de Canarias se han convertido en un cementerio de automóviles, como la ciudad de Tucson, en Arizona, lo es para los aviones. Las financieras han tenido que afrontar un fenómeno inaudito en las islas. Cientos de españoles y extranjeros que llegaron al archipiélago en busca de trabajo, fundamentalmente atraídos por el boom de la construcción, han regresado a sus provincias y países, no sin antes dejar en los aparcamientos de los aeropuertos o los alrededores los vehículos que no han terminado de pagar, muchos de ellos con las llaves en el interior. "La sangría ha sido enorme", reconoce a este periódico el operario de una de las financieras, que pidió anonimato. "Sólo en un año hemos tenido que recuperar 300 vehículos".
La empresa debe afrontar un tortuoso trámite administrativo que implica presentar denuncia en un juzgado, recuperación del vehículo por orden judicial, traslado a un depósito, convocatoria de subasta y, en el peor de los casos, quedarse con ellos. A una media de 12.000 euros por vehículo, "las pérdidas que estamos afrontando son millonarias". Los dos puntos más calientes son el aeropuerto de Fuerteventura y el de Tenerife Sur.
Las empresas han aprendido la lección. "Las operaciones nuevas tienen unas condiciones más restrictivas, sobre todo a los extranjeros sin domicilio fijo, que pueden desaparecer al día siguiente". En Canarias, el impacto del desempleo entre los extranjeros ha sido brutal. En octubre de 2008, la EPA registraba 5.973 comunitarios y 12.642 extracomunitarios. Un año después son 8.485 y 18.278, respectivamente.
"Al grueso de inmigrantes les impulsan razones económicas; cuando varían estas circunstancias como lo han hecho este año, no dudan en regresar", concluye el delegado del Gobierno en Canarias, José Antonio Batista.