SARO DÍAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Juan Ramón Quintás, aludió ayer a la necesidad que hay en España "de un pacto de Estado" que reforme totalmente la economía para hacerla más competitiva. Quintás respondió así a la pregunta de quienes asistieron a la conferencia Perspectivas financieras en el contexto económico actual que ofreció en CajaCanarias, indicando que "hay que ir más allá" de la reducción del gasto productivo y público y de la bajada de impuestos ya que existen países africanos "en los que hay menos trabas burocráticas" que en España para crear un negocio.
"Agentes sociales y partidos políticos deben sentarse a analizar qué cambios necesita nuestra economía" y ponerlos en marcha. Sin embargo, mostró su escepticismo porque hay demasiados cargos "que trabajan para conservar su propio puesto y no para cumplir las funciones para las que han sido nombrados", afirmación que le valió un cerrado aplauso. Quintás enumeró secuencialmente los pasos que han conducido a la actual crisis económica, haciendo especial hincapié en los informes erróneos sobre riesgo que emitieron muchas agencias financieras, criticando también que en ocasiones "los ejecutivos secuestraron a los consejos de administración" de las entidades financieras, cuyos responsables metieron en ellos a personas que no eran especialistas en el sector pero que resultaban llamativas en otros terrenos. Quedaba muy bien "tener a un astrónomo" como asesor, indicó como ejemplo, pero no sabía nada de economía. El presidente de la CECA, cual Jesulín de Ubrique, comparó la crisis "con un toro". "Podemos esperar a que se vaya sin hacer nada -argumentó-, pero a veces es tan fuerte que derriba el burladero". En su opinión, la única solución "es salir y lidiarla". Parafraseando a Albert Einstein, Quintás dijo que "la única crisis amenazadora es la de no atreverse a luchar contra ella".
El conferenciante, doctor en Ciencias Económicas, desgranó el tipo de soluciones que se están barajando para evitar que vuelva a repetirse la secuencia de hechos que han conducido a esta crisis (en cuya base hubo exceso de liquidez y expansión sin precedentes del crédito). Entre ellas figura la de condicionar los bonos que se pagan a los altos ejecutivos de banca a buenos resultados a largo plazo, y no a corto. Pero también se habla de imponer el código de buena conducta como norma legal y no sólo como recomendación de buena voluntad; dividir a los grandes bancos en otros más pequeños e incluso obligar a las grandes entidades financieras a explicar cómo hay que desmontarlas en caso necesario. Y es que la crisis desveló en algunos países nórdicos que había bancos más potentes que el propio Estado, tanto que su ruina era la del propio país.
Quintás habló muy bien de los controles que había establecido el Banco de España para impedir determinadas prácticas, lo que salvó en parte a las entidades financieras del país de la ruina internacional, y matizó respecto a las inyecciones de dinero público que el Estado aplicó para dar liquidez a bancos y cajas que ese préstamo "se hizo a interés de mercado", por lo que el Gobierno "ya lleva ganados unos 1.200 millones de euros" en concepto de cobro de intereses, lo que "viene muy bien" al déficit existente.
El problema de España es "el futuro inmediato" ya que la crisis puede durar más aquí "y en términos de competitividad estamos muy mal". "Parecemos una sociedad rendida que no asume su capacidad para obligar al Estado a reaccionar", sentenció Quintás.