NATALIA VAQUERO | LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El independentismo canario vive sus mejores días gracias, en parte, a la crisis económica. Con esta contundencia se manifiesta el fundador del Mpaiac, Antonio Cubillo, quien aún saborea el "éxito" del acto soberanista celebrado hace dos semanas en La Laguna. Según él, más de 4.000 personas secundaron el llamamiento. Otros dicen que no había más de 700 almas.
Lo cierto es que los jóvenes de Coalición se sumaron a esta concentración en la que se profirieron insultos hacia Gran Canaria. Cubillo lo niega, como también niega que su formación colocase el 24 de marzo de 1977 dos bombas en el aeropuerto de Gran Canaria. Todos los vuelos se desviaron ese día a Tenerife, donde dos aviones que tenían que haber llegado a Gando colisionaron y 583 personas perdieron la vida. Es el accidente más terrible de la historia de la aviación.
"¡Todo eso son mentiras!", exclama Antonio Cubillo, antes de admitir que durante el acto de La Laguna "sólo se echó del recorrido a un provocador" que no acató las consignas de los organizadores de esta marcha en favor de la independencia de Canarias. Sin embargo, varios jóvenes que se trasladaron a Tenerife confirman que abandonaron el acto cuando se oyeron voces que coreaban "canariones, sinvergüenzas y traidores".
Sobre el accidente de Los Rodeos, el creador de la bandera tricolor con siete estrellas verdes no puede ser más esquivo: " yo soy la verdadera víctima del terrorismo del Estado español", subraya. Cubillo niega de nuevo a la mayor que sus seguidores colocasen los artefactos en el aeropuerto de Gando. "¡Qué tenemos que ver nosotros con ese choque! Lo que pasó es que el aeropuerto era un desastre", espeta.
La postura de Cubillo parece la más coherente dentro de este tinglado surgido de la fiebre pro independentista que afecta a los jóvenes y no tan jóvenes de CC. El padre del soberanismo isleño no ha cambiado nunca su discurso y augura sin tapujos que la patria canaria será una realidad en 2010.
"Todo esto me suena a chiste", responde el portavoz parlamentario del PP, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, quien junto al portavoz socialista, Santiago Pérez, y al presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, piden a los dirigentes de CC que aclaren de una vez por todas si apoyan o no las tesis independentistas de sus juventudes. "Es cierto que existen militante jóvenes y no tan jóvenes que aspiran a la independencia", reconoce la presidenta de CC en Gran Canaria, María del Mar Julios, quien remarca además que el ideal independentista es tan legítimo como cualquier otro.
Legítimo y "bello", añade Santiago Pérez, "pero sólo cuando se defiende desinteresadamente". El dirigente socialista avisa de que este brote soberanista puede ser peligroso si se radicaliza. "Están haciendo llamamientos al sentimiento de los jóvenes desde la más absoluta contrariedad", lamenta.
"No se puede banalizar lo que está ocurriendo", continúa, "porque es un fenómeno contradictorio que apela por una parte al independentismo y por otra a la fractura de Canarias", recalca.
Santiago Pérez no puede ser más contundente al acusar a algunos dirigentes de CC de confundir a sus juventudes "para chantajear" a las instituciones del Estado de Derecho. "Es un delito político contra la canariedad", denuncia, al tiempo que arremete contra el periódico El Día, que defiende la independencia del Archipiélago con continuas ofensas hacia Gran Canaria. La misma opinión expone Julios: "no me parece seria una supuesta defensa de la fortaleza de Canarias cuando lo que se hace es dividirla", señala. Tampoco da crédito a este brote independentista el presidente de Nueva Canarias.
"Me parece oportunista y de una ambigüedad calculada", explica Román Rodríguez al arremeter contra los dirigentes de CC en Tenerife. "Son unos irresponsables que lo único que persiguen es chantajear a la Administración del Estado", prosigue. Para comprobar el fervor nacionalista de Canarias, el portavoz parlamentario del PP lanza un órdago: "¡qué se presenten a las próximas elecciones!", sugiere Pérez-Camacho, "y veremos como no les votan ni en sus casas", añade el dirigente del PP.