RUBÉN REJA | LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
El inversor de origen indio Ram Bhavnani acusa directamente a los bancos de ser "los principales culpables de la crisis económica ya que, no hace mucho, vendían créditos como helados". Este empresario apunta a la banca y cajas de ahorros de provocar la debacle del sector inmobiliario y de la construcción, a través de la "desmesurada" concesión tanto de créditos a los promotores como de hipotecas.
"Las entidades han embarcado a muchas familias a comprar sin rigor y las ha llevado a un endeudamiento que no pueden soportar", continúa Bhavnani.
Este inversor, afincado en Tenerife y que llegó ser consejero de Bankinter, califica de "horribles" a los bancos, "que han cerrado la puerta, cuando antes vendían de todo y a cualquier precio. ¿Qué respuesta se le ha dado a las pobres familias que no pueden pagar su piso y ha arrastrado a muchos avalistas de su propia sangre?", se pregunta el empresario. "Debería investigarse a fondo a los gordos de los bancos y a la política avariciosa de créditos seguida hace unos años y que, a la postre, ha resultado desastrosa para los que menos tienen", subraya.
Avaricia financiera. Además, Bhavnani advierte que "las ejecuciones se han multiplicado, lo que ha llevado a muchas familias a una situación dramática". Todo ello, ha provocado un repunte del paro que "lastra el consumo y resta confianza". Destaca, además, que "no estaríamos aquí si no hubiera habido un modelo de avaricia financiera" e insiste en que "la incertidumbre y la inseguridad" que este escenario provoca en los ciudadanos tiene otro efecto, retraer el gasto y provocar pérdidas de empleo. "Se apodera de los ciudadanos la incertidumbre e inseguridad, y eso hace que se retraiga el consumo de manera potente, se ajuste la producción y se pierda mucho empleo, y en ese contexto cobra una especial importancia trasladar mensajes de confianza".
En este sentido, reclama "un cambio productivo con la mayor urgencia posible porque las cosas se han hecho muy mal. Se ha construido sin razón y se ha llenado de cemento las Islas. No puede ser que se haya dejado de lado la protección del medio ambiente porque ha imperado las prisas por ganar dinero con el ladrillo".
Este empresario, además, comenta sin reparos que "una fusión de cajas podría producirse en Canarias. Todo lo que sea más rentabilidad, siempre que sea para las dos empresas y los empleados, pues está bien. Se pueden cerrar oficinas inútiles y por qué no rebajar los sueldos de los consejeros que son muchos. Hay demasiados directivos y hay que reducir costes como en todos los sectores. La fusión podría crear una caja más fuerte y competente y cerrar sucursales que no sirvan".
Respecto a la recuperación de la economía, este empresario sentencia que "más abajo no se puede estar. Hemos tocado el subsuelo y ahora sólo queda esperar a la recuperación". A su juicio, el motor económico de Europa, Alemania "comienza a funcionar y las previsiones apuntan a una lenta recuperación de la que se va a aprovechar Canarias. Merkel está más fuerte y creo que tiene el empuje necesario par salir adelante. Canarias, que depende mucho de sus mercados emisores de turistas saldrá reforzada".
"A veces se gana y otras se pierde"
Ram Bhavnani es un inversor inquieto. Le gusta saltar de valor en valor para sacar el máximo rendimiento a su activo. Su último movimiento dejar al mínimo su participación en el Banco Popular y a comprar Letras del Tesoro. "No es mala opción", señala, al tiempo que reconoce que "en las inversiones a veces se gana y otras se pierde". Dicen que actualmente gestiona más de 600 millones de euros. Todo empezó en Casa Kishoo, que fue el inicio de su patrimonio y donde vende desde productos de electrónica hasta toallas. Hoy posee un holding, que aglutina propiedades inmobiliarias. De hecho, es copropietario de hasta una decena de hoteles. Uno de ellos el Sheraton Salobre, del que posee un 20%. La vida de este millonario de bazar está regida por la sencillez y la austeridad. En sus oficinas apenas hay cuadros colgados. Sólo tiene un sencillo mobiliario, las pantallas de Bolsa y un televisor siempre conectado al canal financiero de Bloomberg. De hecho, a veces coge él directamente el teléfono. Rechaza el lujo y la ostentación y ni siquiera tiene chófer. Controla sus inversiones al segundo y los que le conocen aseguran que vigila los gastos al céntimo. No se muestra indiferente ante la crisis que golpea con fuerza a Canarias.