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´El Parlamento de Canarias no representa a la sociedad canaria´

 
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 la opinión

Nacido en Las Palmas en 1954, Arcadio Díaz Tejera acumula una dilatada carrera como socialista. Fue consejero del Cabildo de Gran Canaria, portavoz del PSC en el Ayuntamiento de Las Palmas, Diputado del Común y parlamentario, aparte de magistrado. Actualmente es senador, portavoz de la Comisión de Justicia y representante de las cortes españolas en el Consejo de Europa.

DANIEL MILLET | SANTA CRUZ DE TENERIFE – ¿Qué opina de la polémica en Canarias, y en España en general, con relación a los procesos judiciales contra la corrupción política?
– Los mecanismos de contrapeso de este sistema democrático no están funcionando. En el caso del Archipiélago, jamás habíamos llegado a tan alto descrédito por parte de sistema institucional. En Canarias nadie se cree que las instituciones destinadas a contrapesar las competencias y el ejercicio de atribuciones de cada uno de los poderes esté funcionando cabalmente. Jamás una institución como la del Diputado del Común había llegado al descrédito que tiene en la actualidad, donde lo peor no es que esté desprestigiada, sino que quienes la lideran lo hacen con una impudicia absoluta, haciendo afirmaciones propias de la época del fascismo. Jamás el Gobierno de Canarias ha tenido tanto descrédito como en la actualidad. Lo que tenemos que plantearnos los que amamos el sistema democrático, el sistema autonómico, lo público y lo político, es cómo cambiar esto para regenerar la vida pública y política del Archipiélago. No se puede cambiar la vida política haciendo lo que está haciendo el PP, que es cuestionar las bases mismas de la convivencia y de la aceptación de un estado democrático. Lo que está haciendo el PP en el conjunto de España, y que antes empezó a hacer en Canarias, es cuestionar las mismas bases del acuerdo democrático.

– ¿En dónde cree que se está reflejando ese descrédito?
– Nunca en el Archipiélago ha habido tanta abstención como en la actualidad. Es la comunidad con más abstención de toda España. Y nunca ha habido tantas iniciativas legislativas populares frustradas. Si sumamos esto al desprestigio institucional y a los que dicen que policías, jueces, fiscales y guardias civiles están bajo sospecha, en una especie de prevaricación masiva de los servidores públicos específicamente contra el PP, pues entonces nos encontramos ante un escenario pésimo. Y esto hay que cambiarlo, porque la democracia no puede estar bajo sospecha. El problema no está en el propio sistema, sino en la gestión que ha estado haciendo a lo largo de los últimos veinte años la derecha más recalcitrante que ha habido en Canarias, una derecha que no cree en lo público, que no cree en lo político y que no cree en las instituciones. Ahora, PP significa presunta pandemia de corrupción.

– ¿Qué ha fallado para que se haya producido semejante aluvión de casos de presunta corrupción política en Canarias?
– No hay comunidad autónoma con más costa que Canarias y no hay comunidad autónoma con mayor presión urbanística, con un territorio tan limitado, como Canarias. Y no hay lugar de España con más turistas que Canarias. De un lado están estos factores y de otro la propia debilidad del sistema público, que necesita oxigenarse. Yo ahora le plantearía a todos los demócratas canarios que la necesidad que tenemos de que el Partido Socialista gobierne en las Islas no es solamente por alternancia, que sería un valor importante, sino por la necesidad del propio sistema institucional canario de coger aire fresco, de incorporar a gente que no haya estado en los últimos 20 años tomando decisiones. Urge un discurso distinto, que crea en lo público, en lo político y en lo democrático. Hay otros problemas, como la desafección progresiva de muchos canarios hacia el propio sistema electoral, pues no se ven representados en el Parlamento de Canarias, o el hecho de que la administración de justicia no esté especialmente cualificada para luchar contra la delincuencia de cuello blanco. El Código Penal español está especialmente preparado para cargar contra el que roba gallinas. Cuando hablamos de delitos que requieren estudios de contabilidad, auditorías o estudios de los planeamientos urbanísticos, se requiere mucho más. Si es verdad que cada vez son más los fiscales y cada vez son más los jueces, que ya no sólo saben de derecho, sino que se han especializado en economía o urbanismo.

– ¿Cree que son de interés público las escuchas legales realizadas en el marco de las investigaciones contra la corrupción?
– ¿Lo grave qué es, el contenido de la conversación o la filtración de esas diligencias? Yo creo que las dos cosas son preocupantes. Si se filtra algo que no se debe filtrar, porque el sumario se ha declarado secreto, que se averigüe quién es el filtrador y que se depuren responsabilidades. Pero, incluso estando declarado el secreto, si se filtra, lo que me alarma no es la filtración, sino lo que sale del contenido. Y lo que sale son gestores públicos que no están gestionando de acuerdo al interés general, sino que están gestionando la cosa pública de acuerdo a intereses privados, en términos de influencias, recomendaciones o cómo burlar el estado de derecho para conseguir los fines que quieren los grupos privados que están detrás de ellos. Ese maridaje entre intereses públicos y privados es alarmante, como también que no se defiendan los intereses generales. Los gestores pillados se alarman porque se han filtrado conversaciones, pero a mí lo que me impresiona es lo que se ha sabido.

– Hablando del sistema electoral, ¿por qué tipo de cambio abogaría?
– El pluralismo no es una maldición bíblica; es un valor positivo –lo reconoce la Constitución– y una condición inherente a la humana. Luego, no es verdad que la uniformidad y la unanimidad sean valores positivos. Lo propio sería que si el pluralismo es positivo e inherente a la condición humana, también hubiera pluralismo en las orientaciones ideológicas. Un parlamento que no recoja el pluralismo de su sociedad es un parlamento que está despreciando a un sector de la población. Los que tienen grandes poderes religiosos, económicos, mediáticos o políticos no necesitan de lo público porque ya tienen suficientes conexiones, pero la gente que no tiene poder sí necesita de lo público y de lo político para que se instalen en medio y compensen.

– Sí, pero, ¿qué propuesta haría para cambiar el sistema electoral?
– La que ha presentado Santiago Pérez en el Parlamento de Canarias. Me parece una propuesta democrática, inteligente, sensible y que no necesita, además, el Grupo Socialista, que no se debe olvidar es el mayoritario. ¿Por qué se necesita? Porque hay miles de canarios que no están representados en el Parlamento de Canarias. Y eso genera desafección y desprecio. Por eso hay que volver a hacer una llamada a los demócratas canarios, a la pelea por la democracia, a la pelea por el sistema institucional. No hablo de derechas ni de izquierdas. El Parlamento de Canarias no representa a la sociedad canaria, no la representa en su auténtico pluralismo. Fíjese que dentro de pocos años se cumplirá el 30 aniversario del autogobierno canario. Casi 30 años después de conseguirse, ¿es éste el resultado por el que peleamos tanto? A mí me produce una profunda insatisfacción.

– ¿Qué opina de que haya compañeros de partido que deseen un pacto con CC para cogobernar?
– Procuro no distraerme con asuntos que no tienen que ver con mi trabajo. Mi trabajo es representar a los canarios. A mí me parece que no hablar de la situación institucional en Canarias; no hablar del desempleo, 10 puntos por encima de la media nacional; no hablar de la situación de los servicios públicos sanitarios o educativos; no hablar del propio fracaso escolar; no hablar de todo esto es no estar en lo que se tiene que estar. Si usted me pregunta, ¿esto que se lee en los periódicos se ha discutido en alguna reunión del PSC? Yo no lo he escuchado y mire que suelo ir a todas las reuniones... Mire que hay cosas importantes como para participar en jueguitos de salón o en los quítate-tú-para-ponerme-yo...

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