|
|
|
HEMEROTECA » |
|
SARO DÍAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE La última operación comercial efectuada por la empresa de Cristofer Dévora, C.B. Gestiones &Inversiones Iceberg del Atlántico, consistió en exportar a Guinea Ecuatorial contenedores con productos muy variados que abarcaban desde alimentos hasta ropa. "Se trató de una operación de 54.000 euros, de los que yo ganaba entre unas cosas y otras sólo 900, pero nunca pierdo una operación porque vaya a ganar menos, la hago", argumenta con contundencia Cristofer Dévora, un tinerfeño nacido en La Victoria hace sólo 27 años pero que ya es todo un empresario de la exportación. Tanto es así que mediante un acuerdo firmado con una compañía norteamericana radicada en Kansas, RTS Internacional, está facilitando que empresas canarias que quieran exportar a EE.UU. puedan hacerlo más fácilmente, de modo que la empresa americana les compra un porcentaje importante de la mercancía previamente y cuando ésta llega a su lugar de destino americano pagan el resto, cobrando sólo un 2% de comisión de la operación "o algo más si la empresa a la que se ayuda presenta más riesgo". Se trata de una auténtica plataforma para hacer negocios de exportación que Dévora ha extendido al resto de España, no en vano ya hay dos empresas farmaceúticas que van a exportar sus productos a Estados Unidos con la mediación de C.B Gestiones & Inversiones Iceberg del Atlántico.
Este joven empresario cuenta que dejó de estudiar a los 16 años para irse "a trabajar a los muelles, porque vi que así iba a ganar mucho más". Fue allí, en contacto directo con el intenso movimiento portuario, donde se familiarizó con las operaciones de exportación e importación que se llevan a cabo y vio dónde podía estar su futuro como emprendedor. La ayuda de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife "resultó fundamental".
Y es que el actual equipo cameral ha intentado por todos los medios propulsar el movimiento de los empresarios de la provincia hacia el exterior, iniciando en enero del pasado año, junto a Proexca, una nueva edición de su programa de internacionalización, del que se nutrió Dévora para su experiencia primero africana y ahora americana. La iniciativa de la Cámara se sustentaba en el hecho de que sólo el 18 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (pyme) canarias que se dedican a exportar lo hacían de una forma continua y periódica debido principalmente a no disponer de la estructura y el soporte financiero necesario para el éxito de las operaciones.
Meses más tarde, en noviembre de 2008, se desarrollaba en Adeje el denominado III Foro de Internacionalización de la Pyme canaria. A lo largo del mismo quedó en evidencia que pensar a lo grande, usar la tecnología y aprovechar la posición geoestratégica del Archipiélago funcionan como instrumentos idóneos de la expansión empresarial. Cristofer Dévora y su empresa son el mejor ejemplo de ello. "Internet es una puerta abierta al mundo", aduce. Entre sus planes de futuro figura efectuar una página web para aprovechar, a modo de asesoramiento a los demás, la intensa experiencia que está adquiriendo en el ámbito de la exportación.
Con el convenio entre RTS y Gestiones & Inversiones Iceberg se abre la opción de financiar a las empresas europeas y africanas que quieran exportar a Estados Unidos, "de modo que así puedan tener una seguridad a la hora de vender". De este modo, un exportador que tenga un cliente en Estados Unidos al que quiera vender algo sin saber mucho de ese cliente, tiene la opción de que sea RTS la que le dé aproximadamente un 80 por ciento del valor de la venta, cobrándole un 2% a noventa días y abonándole el restante 20% al llegar allí. Primero se hace un informe sobre la empresa con la que quiere cerrar la operación de exportación, pudiendo la empresa de Dévora facilitar listados de empresas americanas interesadas en importar mercancías desde esta parte del mundo.
Dévora empezó exportando a África. En Senegal tiene una fábrica de elaboración de pescado (en la que se lo filetea, se sala o se congela el producto) y luego se envía a mercados de Madrid, Canarias y Vigo. Como cualquier empresa, la de Dévora tenía problemas de financiación para hacer las operaciones y acabaron cerrando dos con RTS Internacional, la compañía radicada en Kansas. Fue así como trabaron conocimiento mutuo y RTS plantea que no tenían ningún contacto para efectuar operaciones con España y África. Esta relación se produjo en el momento oportuno, "pues la empresa norteamericana estaba planeando expandirse, contaban con contactos en México y América del Sur, pero no aquí; nos comentaron que Canarias les resultaba de inte´res por estar en medio de las dos zonas en las que buscaban expansión y nos preguntaron si nosotros queríamos ofrecer su producto aquí", cuenta refiriéndose a esa posibilidad de financiación previa en las exportaciones.
El tesón de Cristofer Dévora está teniendo su recompensa, pues no todos lo que empezaron exportando con él desde Canarias a África han seguido la aventura, mientras que su empresa no sólo continúa sino que se ha convertido en una especie de filial de contacto con empresas americanas. Es como si aquella cabezonería con la que el anterior presidente canario, Adán Martín, vendía el Archipiélago como plataforma tricontinental se hubiera reencarnado en su proyecto empresarial.
Dévora sabe que su propia aventura puede servir de aliciente a otros, "no buscamos ningún monopolio, al contrario, que haya más gente exportando", asegura.
Empezar no resultó fácil. Según recuerda ahora este joven empresario tinerfeño, su madre y él malvendieron "por 40.000 euros la fábrica de pescado que teníamos y así, con ese dinero, pudimos lanzarnos". Se trata de un proyecto en el que la familia se ha implicado, y hasta su novia está en el ajo. "Se exporta de todo, no sólo pescado sino ropa y todo tipo de alimentos transformados". De Senegal se está exportando a múltiples puntos del mundo pescado, que es la riqueza principal de este país africano; y a Senegal se están "exportando materiales de construcción de segunda mano para hacer carreteras y otras infraestructuras allí, leche y otros envasados".
Tal y como Dévora no se cansa de repetir "no hace falta tener una gran empresa para exportar a Estados Unidos Unidos", país que empieza a sentir ansia hacia productos europeos que antes no conocía, algo que sabe perfectamente la empresa Montesano. "Allí pueden interesar desde nuestra fruta hasta nuestros quesos, pasando por los mojos y el almogrote". En su opinión, "hay que darse a conocer". Cristofer Dévora no entiende, por ejemplo, que productores canarios opten casi siempre por exponer y promocionar sus productos en las ferias de alimentación que se celebran en las Islas, "cuando deberían poner su tesón sobre todo en proyectarse fuera y darse a conocer". Menciona la feria de alimentación que se celebrará el próximo mes de noviembre en Miami, y en la que la Cámara de Comercio tinerfeña jugará un interesante papel, como plataforma ideal de promocionar lo que se hace aquí.
Dévora pone un ejemplo real de cómo funcionar como exportador con RTS Internacional: "pongamos una compañía procesadora de mariscos que está en crecimiento pero carece de capital suficiente para comprar inventarios adicionales y surtir los pedidos en aumento; el cliente ha estado trabajando con dos bancos para resolver sus problemas de liquidez, pero no era suficiente". La solución que ofreció RTS "fue el fondeo de sus facturas en menos de 24 horas, mayor eficiencia en el envío de las mismas y un servicio de evaluación de crédito de nuevos clientes", lo que finalmente "se saldó con un flujo de efectivo disponible y predecible; pérdidas reducidas de cuentas incobrables por malos créditos; mayor ventaja competitiva al negociar mejores precios, trabajar con mejores proveedores y asegurar la cadena de suministro".
El resultado es "una línea de productos expandida" en la que el concepto de factoring es fundamental, permitiendo a la larga la compra de nuevos equipos y la expansión de las instalaciones. En definitiva, lo que ofrecen Iceberg y RTS es el adelanto de la mayoría del dinero necesario para una operación comercial a cambio de una comisión muy baja, lo que asegura que la operación se lleve a buen término.
Tal y como recuerda Dévora, hubo una entidad de ahorro canaria que intentó ayudar a las empresas haciéndoles el factoring, pero finalmente no funcionó. Dévora habla en términos de exportador que vive de ello y que tiene proyectos, pues la aventura de abrirse a mercados exteriores poco o nada tiene que ver con la idea de dar un golpe de suerte puntual. Se trata de una carrera de fondo, de ahí que su empresa no rechace nunca una operación comercial por ganar menos.
Pese a su juventud, este empresario ya sabe mucho del negocio de la exportación efectuado desde Canarias, con sus ventajas y dificultades, pero también sabe de cómo otros "trucan el aspecto de un pescado salado dándole un mayor grosor de modo artificial de cara a su venta al público".
Dificultades de exportar y obra social
A nadie se le esconde cuáles son las dificultades que se le presentan a cualquier empresario que desee abordar con éxito el comercio con África. Tal y como recuerda Cristofer Dévora, "los principales obstáculos son la forma de pago y las garantías de la operación", dado que los protocolos establecidos carecen de la formalidad debida y a menudo las operaciones pueden quedarse por el camino o frustrarse, produciendo pérdidas. "Pero estos peligros no existen operando con Estados Unidos", donde desde luego están a la avanzadilla de cualquier proceso comercial. Dévora comenta respecto a su relación con África que al final ésta "acaba trascendiendo lo empresarial y acaba siendo personal". "Vas y vienes de allí, ves lo que hay, las carencias, las cosas que hacen falta, y empiezas a pensar sin darte cuenta en llevarlo aunque no ganes nada". Así que acaba implicándose e implicando a otros en obra social. "Casi nadie se enteró, pero junto con el Cabildo de Tenerife y la naviera Boluda envíamos a África 5.000 palmeras hace unos meses". La idea es seguir haciendo obra social y, de hecho, La Caixa se ha mostrado interesada en apoyar proyectos en este sentido.
Reconoce, por otra parte, que el concepto de trabajo que se tiene en países como Senegal es distinto al que hay aquí. "Tienes que estar alerta porque en un momento dado pueden tomarse el trabajo de una jormada determinada como una carrera que a ver quién acaba antes, en lugar de tener conciencia de que las cosas hay que hacerlas bien para que el producto tenga salida". "Hay que estar muy vigilante, pagar por jornal y no por kilos porque si no se hacen las cosas de cualquier manera", explica. Dévora señala que en este proceso de convertirse en exportador, "ha jugado un papel importante la confianza, yo he tenido que confiar en gente que no conocía y ellos han tenido que fiarse de mí". También señala que, aunque en el trabajo se pueda ser un poco chapucero, "es más fácil que te engañen aquí en Canarias que en Senegal, la gente allí no va a engañarte expresamente". Otra cosa es que haya que tener contentos a determinados funcionarios para acelerar operaciones. Una de las curiosidades de Dévora como empresario es que funciona en Senegal sin hablar francés y se ha puesto de acuerdo con una empresa norteamericana "sin una palabra de inglés, ya todos hablan español".
|
|
|
|
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||