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SARO DÍAZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE Canarias no es un destino en el que el cliente de un hotel llegue a plantearse el sufrimiento del trabajador en lugar de disfrutar de sus servicios, algo que sí sucede cuando se viaja a lugares de ensueño pero tercermundistas. No obstante se corre el riesgo. Decenas de familias isleñas bajan ahora a alguno de los hoteles de cuatro estrellas del sur tinerfeño antes inalcanzables. Con la crisis ofrecen ofertas de todo incluido que han puesto a su alcance el teórico lujo que antes pertenecía casi exclusivamente a británicos y alemanes.
Sin embargo, a más de uno le da apuro pedir al camarero un simple refresco que le ayude a superar la canícula. Los ven tan agobiados que mejor se reservan para la cena; pero en la cena, el personal tampoco da avío pese a que se trata de autoservicio. También el recogido y la limpieza de las habitaciones deja mucho que desear en algunas ocasiones. No es culpa de los trabajadores, sencillamente no dan abasto. Este estado de cosas se prolonga con la presencia del turista de fuera, cómo no, no en vano cada día resulta más difícil prever la ocupación de los establecimientos hoteleros debido a que aumentan las reservas de última hora y por internet.
Y es que la crisis, que no necesariamente se está saldando con pérdida de rentabilidad para la patronal turística, sí puede dar al traste con la calidad que tanto predican los gestores del sector y hasta la Administración Pública. Ejemplo de ello, según señala Manuel Fitas, de la Secretaría de Coordinación de Secciones Sindicales de Comisiones Obreras (CC OO), es lo que está pasando en el Hotel Costa Adeje Palace, un establecimiento de cuatro estrellas "donde la ocupación ha bajado sólo un ocho por ciento pero el personal que lo atiende lo ha hecho al 25%". De ahí las movilizaciones que están llevando a cabo actualmente.
Tal y como revelan los datos del último semestre, no todo son malas noticias para el turismo. De hecho, la estancia media del visitante en la provincia tinerfeña ha registrado una leve subida pasando de 6,43 días en 2008 a 6,55 este año. "Hay un descenso de pernoctaciones y visitantes -reconoce el sindicalista-, pero esto está siendo más acusado en la provincia oriental y desde luego lo es bastante menos en el sur de Tenerife". "Lo que sucede es que la gran mayoría de las empresas están utilizando la crisis para rentabilizar y optimizar más aún los recursos; bajando las plantillas en una proporción injustificada en base a la verdadera disminución de la ocupación". "Los datos en nuestras manos dicen que la ocupación ha bajado el primer semestre de este año un 8% y la plantilla un 15% el primer trimestre y un 25% el segundo". Asimismo, la crisis ha "puesto de moda" el contrato a tiempo parcial.
Lo que antes eran contratos a tiempo completo se convierten en contratos de seis horas, con truco. "El trabajo de ocho horas incluía media hora de comida y uno de seis horas no; al final se contrata por seis horas, como hay miedo al despido se aprieta un poquito, y al final pagan seis horas cuando el trabajador saca el trabajo del de ocho horas". Hace años que CC OO denuncia el exceso en la carga de trabajo sobre todo de las camareras de piso, algo que ahora va en aumento. "Se está llegando a la limpieza y arreglo de 25 habitaciones diarias en seis horas de trabajo; con media hora para comer y una hora más de limpieza de zonas comunes". "Estamos detectando también que las evaluaciones establecen un riesgo ergonómico grave porque tienen la espalda inclinada entre el 40 y el 50% de la jornada cuando no pueden estar más del 25%, lo que hace que este colectivo presente el mayor número de incapacidades por lesiones dorso-lumbares". "A la larga el mal va más allá del riesgo ergonómico y avanza hacia situaciones psíquicas de estrés y ansiedad porque el trabajador tiende a querer dar más y no puede, hasta el punto de acabar afectando al servicio que recibe el cliente, que llega a un cuatro estrellas esperando calidad superior y se encuentra con unas colas de cuidado. Y el empleo en el sector turístico canario depende de la calidad que se le ofrezca". "Cuando Canarias deje de ser la gallina de los huevos de oro, hay ahí destinos emergentes con los que no vamos a poder competir en coste de mano de obra y hay que hacerlo con atención de personal. Se supone que por cada seis clientes debe haber un trabajador".
No sólo se pone en peligro la salud laboral "sino el futuro mismo de la riqueza que genera el turismo, que depende de que Canarias defienda un tipo de turismo que no es barato porque aquí se ofrece calidad, seguridad e infraestructuras; mientras que en destinos con precios más bajos, el turismo entiende que no hay las infraestructuras y el servicio que son sinónimo de calidad en un destino de primer nivel, que es el que tiene que defender Canarias".
A 31 de junio, en el Archipiélago trabajaban, sólo en establecimientos de hospedaje (hoteles y apartahoteles), 32.567 personas, un total de 2.133 trabajadores menos que hace un año. De todos ellos, 14.808 están empleados en la provincia tinerfeña (1.283 menos que en 2008) y 17.759 en la de Las Palmas (851 menos que hace doce meses).
En la provincia de Santa Cruz de Tenerife y a lo largo del primer semestre de este año, los visitantes en el sector alojativo descendieron un 14,63% y el empleo bajó en un 5,15%. "Sin embargo, si estos datos los trasladamos al Hotel Costa Adeje Palace, vemos que la ocupación bajó un ocho por ciento pero el empleo lo hizo en un 25 , algo totalmente desproporcionado, de ahí las movilizaciones que estamos llevando a cabo". El daño que puede hacer que los turistas de todo un hotel de cuatro estrellas no reciban un buen servicio es difícil de cuantificar, pero está claro que esos visitantes no recomendarán ese establecimiento a su entorno y allegados. Asimismo, conviene tener en cuenta la influencia que el establecimiento donde se alojan tiene a la hora de valorar el destino turístico.
"Hay hoteles que con el argumento de la crisis están consiguiendo mejorar su cuenta de resultados, llegando incluso a utilizar la vía del medio de despedir a integrantes de comités de empresa", que es lo que ha estimulado finalmente las movilizaciones en el citado hotel del sur de Tenerife. Una conflictividad que tampoco ayuda al sector en estos momentos.
"Este sindicato es receptivo -alega Manuel Fitas- al hecho de que no estamos en un momento boyante y que por eso hay que arrimar el hombro y hacer un esfuerzo entre todos, pero eso no quiere decir que no haya empresas en las que se ve claramente que está habiendo sobreexplotación del personal". "Lo que no tiene sentido es que un hotel multiplique por cinco la destrucción de empleo cuando apenas han perdido la mitad de la media de pérdida de clientes de la provincia".
Y es que, en su opinnión, "los beneficios de un establecimientos hotelero o extrahotelero no son las ganancias logradas después del pago de impuestos; un hotel que se abre tiene un coste, bien por su compra bien por su construcción; y las empresas, aparte de sus beneficios, en su cuenta de resultados han descontado la amortización de la inversión, que viene a ser la hipoteca que nosotros pagamos por nuestra casa". "Es verdad que en la provincia de Las Palmas está habiendo empresas alojativas que están entrando en pérdidas; pero aquí, en los casi veinte expedientes de descuelgue que se presentaron diciendo que por las pérdidas no podían aplicar la subida salarial estipulada, detectamos que el 95% de los casos el fenómeno estaba motivado por la inversión". Con lo que las pérdidas no están producidas por el gasto en personal. "Es cierto que hoy en día se tarda algo más en amortizar una inversión de este tipo, pero para nosotros la amortización de la inversión es un beneficio, no una pérdida, aunque los empresarios lo incluyan como una pérdida en la cuenta de resultados", pero se están haciendo con una propiedad, "cuando una personal normal está pagando una hipoteca, eso no es una pérdida, está adquiriendo una propiedad", pone como ejemplo.
Cualificación y salario
Entre las múltiples paradojas a que da lugar la ley de la oferta y la demanda destaca que, hoy por hoy, cobra de media más un camarero de hotel que un recepcionista pese a que este último tenga que estar más preparado técnicamente y en cuestión de idiomas. Ahora además han perdido la labor del cambio de divisas, que tradicionalmente fue para los recepcionista un suplemento económico. El caso es que cualquier establecimiento alojativo recibe más curriculums para trabajar en recepción que como camarero, de ahí los salarios. Además, en los últimos años ha aumentado el número de personas que estudia, "y todo padre prefiere que su hijo sea recepcionista y no camarero", relata Fitas. Al final, determinados salarios de departamentos que requieren mayor cualificación son más bajos que los no cualificados. Y todo ello pese a que el trabajo de camarero de hotel ha evolucionado bastante ya que casi todo es servicio buffet. Para que luego digan que la cualificación asegura un mejor empleo.
Para CC OO es un peligro "lo mucho que se ha extendido, sobre todo en la provincia de tenerife, el todo incluido" porque así el cliente no sale del lugar de alojamiento e, independientemente de que no gasta en ningún otro sitio más fuera del hotel, las plantillas del establecimiento deberían aumentarse, pero no es así. Lo que sucede al final es que para el cliente ese todo incluido que se le ha ofertado se convierte en tener que hacer unas colas tremendas para todo. "Existen ofertas de todo incluido de calidad que personalmente he podido comprobar en sitios como el Caribe -argumenta Manuel Fitas-, y se logra poniendo a disposición del cliente el personal suficiente, que si no está sobrecargado puede ser más amable".
A raíz de todo ello, "se está perdiendo mucha calidad en el servicio". Comisiones Obreras no firmó el Pacto por el Turismo que se rubricó en Fuerteventura "porque exigíamos un compromiso con el empleo y con la calidad", recuerda este sindicalista. "Aquí todo el mundo habla de que el turismo canario debe dar calidad y competir con ella, pero en la práctica en los hoteles lo que se ve son reducciones de plantilla".
Resulta evidente que en época de crisis no se puede pretender ganar como antes, "pero es que para los empresarios de la hostelería no ganar es sinónimo de pérdidas; y hoteles que entren en pérdidas que no sea por la amortización de la inversión va a haber poquísimos en Canarias, el problema es que a muchos establecimientos la crisis les ha pillado con el pie cambiado". Fitas insiste en que, por la inversión realizada y la posterior subida del euribor, sí que hay empresas hoteleras que están en una situación económica delicada, como lo están muchas familias a las que les subió la hipoteca, pero no por los gastos de personal ni tanto por el descenso de clientes". Y es que, al parecer, "un hotel, a partir del 60 por ciento de ocupación empieza a ganar dinero".
Contratos con ETT
Al movimiento sindical le preocupa que uno de los efectos de esta crisis sea el aumento de la precariedad, ya que en la práctica "en la zona sur de Tenerife la contratación a tiempo parcial no existía, había empleo de sobra y la gente rechazaba contratos que no supusieran la jornada completa; pero ahora se ha extendido otra vez el contrato a tiempo parcial, de modo que se sustituye, como comentábamos, al de ocho horas por otro al que se paga por seis horas y al que se da un un apretón para que se ponga en las siete y media". "Y algo que nosotros denunciamos en su día y habíamos combatido como es la utilización de las subcontratas en hostelería, vuelve porque las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) actuan como subcontratas camufladas", añade. Con la crisis se ha disparado la contratación a través de ETT. Esta situación hecha por tierra el trabajo de años de regularizar un sector económico que sigue siendo el más importante de Canarias y cuya calidad estaría en peligro si se introduce la precariedad y la chapuza.
Problema generado por los turoperadores
Intentando buscar soluciones conjuntas. Fitas explica que sindicatos y patronal turística han intentado buscar juntos soluciones al nuevo problema que se está planteando en el sector debido a determinada actuación de los turoperadores, quienes contratan con los clientes los servicios de un hotel pero luego no lo abonan al establecimiento hasta que el mismo no ha bajado el precio con alguna oferta. De modo que quienes se benefician de la oferta son los mediadores entre hoteles y clientes.
No es de extrañar que los clientes cada vez opten más por buscar vuelos y alojamiento por su cuenta a través de internet, algo que sin embargo no acaba de ser del todo positivo para los hoteles ya que de este modo no pueden hacer previsiones y, por tanto, resulta más difícil conocer las necesidades de empleos. Lo que sucede en ocasiones es que hay un hotel lleno de gente atendida con menos personal del aconsejable para mantener la calidad.
Resulta evidente que el sector turístico, como el resto de los ámbitos productivos, está cambiando a medida que la tecnología concede más autonomía a los usuarios para organizarse sus propios viajes. Habrá que adaptarse.
Paradojas en las bajas laborales
Paradojas entre empleados El secretario general de Coordinación de Secciones Sindicales de CC OO subraya la enorme contradicción que la crisis ha puesto en evidencia entre los trabajadores, reconociendo que da lugar a pensar "que antes se producían bajas laborales no del todo justificadas". Y es que ahora, pese a la mayor sobrecarga de trabajo que hay entre los empleados precisamente por haber menos trabajadores, "se producen menos bajas por enfermedad que cuando existía menor sobrecarga". Y es que el miedo al despido hace que los trabajadores continuen en el tajo a menudo pese a padecer dolor o enfermedad, mientras que antes no existía ese temor y las bajas se tomaban quizá con mayor ligereza. Es lo que tiene la crisis: clarifica situaciones, y hace tomar conciencia de las circunstancias, para mal o para bien.
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